Vivamos con Propósito (10) Primera parte
Siendo buenos mayordomos 
Por Rubén Flores


Juan 5: 19-24; 1 Co. 4:1-2
INTRODUCCIÓN:
¿Qué es ser mayordomo? El diccionario de la lengua española 
dice que: "Mayordomo" es el <criado principal encargado de administrar una casa o hacienda>. 
Según el A.T Abraham (Gn. 15:2), José (Gn. 43:6), Booz (Rt. 2:5), David (1 Cr. 28:1), Acab (1 R. 18:3) y Exequias) (2 R. 18:18) tenían mayordomos. 
En el N.T. Pablo recoge la idea en relación con su ministerio, el de sus compañeros y el de los obispos, subrayando la virtud principal del mayordomo de ser fiel ante su propio Señor, en el uso del tiempo, de los talentos y de las posesiones. ( 1 Co. 4:1s; Ef. 3:2, Tit. 1:7). Porque llegará el día en que deberá rendir cuentas de su administración. Tendrá que restituir todos los bienes que haya recibido a su cuidado. Recién entonces recibirá "lo que es suyo", su herencia eterna. (Lc. 16:2, 9-12). Mientras tanto debe ser un buen mayordomo, y por supuesto nosotros siguiendo el ejemplo, debemos ser buenos mayordomos, en primer lugar:

I) DE LA VIDA HUMANA. O como la Biblia dice: "El hombre natural". La realidad del mundo en estos tiempos produce en nosotros cada vez más la obligación de cuidar la vida que nos ha sido dada por Dios. El hombre no sólo está destruyendo la naturaleza sino la vida de los que le rodean. Lo vemos todos los días en los medios de comunicación. ¿Cuál es el punto de vista que el hombre natural tiene para hacer estas cosas? (1 Co. 2:14). 
Eurípides, el último de los tres grandes poetas trágicos de Grecia (480-405 aC) escribió: "¿Quién sabe si el vivir no es la muerte, y si por el contrario, lo que llamamos morir no es sino el comienzo de la vida?". O como escribió Andre Maurois: "La vida es un juego del que nadie puede en un momento retirarse, llevándose sus ganancias" . Esta ha sido, y es, la gran duda de la humanidad, un punto de vista crítico y casi pesimista. Una duda que les comprime el corazón y les impide ver la belleza de la creación.
Muchos que caminan nuestras calles, que miran las miserias de este mundo, que continúan en la duda de la existencia de Dios y de la vida más allá de la muerte, tienen este punto de vista. 

II) DE LA VIDA ETERNA. (Juan 10:10) Para el cristiano hay otro punto de vista, Cristo ha venido para darnos vida y vida en abundancia. Me gustan más las palabras de F. Dostoiewski: "El secreto de la existencia humana está no sólo en vivir, sino también en saber para qué se vive".
Un pensador cristiano escribió: 
"La vida verdadera consiste no en tener una larga vida, sino en que nuestra vida sea de valor. No en estar prestos a morir, sino en estar listos para encontrarnos con Dios".
Cuando pensamos que vivir es levantarse, desayunar, trabajar y luego al otro día comenzar lo mismo, la vida puede terminar por parecernos insípida. Pero para los que tienen esperanza y empiezan cada día con la mirada puesta en Cristo, el autor y consumador de la fe, la vida tiene un sentido diferente.
Tomás A. Kempis escribió: ¿Pienso en la vida en términos de mis limitaciones o de mis posibilidades? Lo primero me hace infeliz; lo segundo me llena de gratitud a Dios y de eficacia en su servicio".

CONCLUSIÓN:

Podemos vivir la vida en término de nuestra limitaciones, (que puede que las tengamos en algunos sentidos), o puedo vivir la vida en términos de mis posibilidades, (que las tengo, y muchas). Son dos puntos de vista. El primero puede hacernos inútiles al servicio de Dios porque vivimos pendientes de nuestras posibilidades y no de las posibilidades de El. El segundo puede hacernos fiel a los designios de Dios, ayudarnos a servirle mejor cada día. Ser buenos mayordomos de la vida que Cristo nos ha dado en la cruz del calvario y creer en el poder de Dios que actúa en nosotros.
Dios nos ha dado vida y esa vida no está en los gobiernos de turno sino escondida en Cristo. Los fariseos cuestionaban a Jesús porque sanaba en un día de reposo. Pero fue un buen mayordomo de lo que el Padre le había dado. Respondiendo Jesús a los fariseos dijo: "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida". (Juan 5:24). Esta es la realidad en Cristo.