NEHEMIAS (1)
Un hombre de oración
Por R. Flores
Texto base general: Nehemías 1:1 al 2:20
Marcos 11:24
INTRODUCCIÓN:
Desarrollar una VISIÓN de lo que Dios quiere hacer EN y a TRAVÉS de nuestra iglesia es una de las prioridades para poder tener una PERSPECTIVA ADECUADA en cuanto a COMO HACERLO, CUANDO HACERLO, DONDE HACERLO y CON QUE HACERLO.
1) UNA PERSPECTIVA ADECUADA (1:1-11)
El relato de lo acontecido con el pueblo de Dios afecta profundamente los sentimientos patrióticos de Nehemías y no encuentra consuelo sino en la oración, ardiente y prolongada para que Dios favorezca el propósito de pedir permiso para volver a Jerusalén.
NEHEMÍAS se compromete en oración para ver que las promesas de Dios se cumplan. Llora, se levanta, ayuna y ora ante el Dios de los cielos para que le conceda prosperidad.
Dios había dejado una ordenanza para los sacerdotes: (Ezequiel 44:23)
"Enseñarán a mi pueblo la diferencia entre lo que es santo y lo que es secular, entre lo que está bien y lo que está mal"
¿Qué perspectiva tenemos de nuestro tiempo?
2) UN TIEMPO ADECUADO
El tiempo en que se desarrolló la vida de Nehemías no fue muy diferente al tiempo de hoy.
La moral de la comunidad judía después del exilio no era buena. El desaliento había llevado a la desilusion, y ésta a su vez a una laxitud religiosa y moral que llevó al pueblo a apartarse poco a poco del camino que Dios le había trazado a través de Moisés, Josué y otros profetas.
Los sacerdotes se habían aburridos de sus deberes, no veían nada malo en ofrecer a Dios animales enfermos o lisiados. Eran parciales al interpretar la ley y por consiguiente se había degradado su oficio a los ojos de Dios y del pueblo.
Se descuidaba el día del Señor y se cerraban los ojos a los pecados de los miembros de la comunidad.
El pueblo ya no ofrendaba para la obra de Dios. El incumplimiento de los diezmos obligó a los levitas a abandonar sus puestos y deberes para poder vivir. A raíz de todas estas cosas había echado raíces el sentimiento de que no había ninguna ventaja en ser fiel a la ley de Dios. El divorcio, que la ley judía aprobaba bajo ciertas condiciones, se hizo una costumbre tal y por cualquier motivo que llegó a ser un escándalo público. Estas actitudes del pueblo produjeron un gran derrumbamiento de la moralidad pública y privada e incluso el peligro de que la comunidad se desintegrara totalmente.
No molestados por ningún principio moral o religioso, los hombres engañaban a sus empleados en los sueldos y jornales y se aprovechaban de sus hermanos más débiles.
Al pobre que hipotecaba sus campos en tiempos de escasez o para poder pagar los tributos, se le embargaban sus bienes y juntamente con sus hijos era reducido a esclavitud.
Finalmente al alejarse cada vez más de Dios y de sus estatutos, las diferencias entre los paganos y el pueblo creyente comenzaron a desaparecer y los matrimonios mixtos se hicieron cada vez más frecuentes de tal forma que cuando los descendientes de estas uniones crecieron en número llegaron a constituir una seria amenaza para la comunidad judía.
Estamos viviendo un tiempo en que la raza humana ha perdido el sentido de la santidad de Dios y de la gravedad del pecado. Para que la iglesia se convierta en lo que Cristo la ha llamado a SER, debe reconocer que Dios demanda santidad, y El ha provisto abundante bendición para obtenerla.
ESTE FUE EL TIEMPO ADECUADO PARA COMENZAR UN AVIVAMIENTO EN AQUELLA COMUNIDAD. ESTE FUE EL TIEMPO DE NEHEMIAS.
En una oportunidad un pastor iba en un tren y se fijó que la persona que se sentaba al frente iba leyendo una revista que decía: "VOGUE ES LEÍDA POR LA GRAN MINORÍA". La frase le encendió la imaginación y se preguntó: ¿Acaso la obra de Dios no ha avanzado siempre por la acción de grandes minorías? El grupo de Gedeón, los doce discípulos de Jesús y aún otros que, en pequeños grupos, supieron ser piedras fundamentales sobre la que se edificaron nuevas opciones.
Leighton Ford cuenta en uno de sus libros, que en 1950, mientras estudiaba en el seminario, permanecieron 36 horas sentados en la capilla, orando y esperando que Dios se moviera en medio de ellos. El Espíritu Santo condujo al grupo a una tremenda experiencia de quebrantamiento, confesión, purificación y renovación. En aquel momento les invadió una hermosa sensación de paz pero también una terrible sensación de temor por la presencia del Dios Santo en aquel lugar.
CONCLUSIÓN:
Esa debe ser nuestra oración en este nuevo año que está por comenzar y este nuestro tiempo adecuado. A menudo deseamos (aunque oramos poco para eso) un avivamiento en nuestros días, pero ¿Qué clase de avivamiento estamos buscando? Reconoceríamos un avivamiento si Dios lo enviara?
Nehemías, con oración y decisión provocó aquel avivamiento.
¡QUE NOSOTROS PODAMOS LLEGAR A ALGO SIMILAR EN NUESTRA VIDA!
2005 es una oportunidad para llevar a cabo lo que Dios desea de nosotros.
¡ADELANTE!