Vivamos con Propósito
Siendo protagonistas
Por Rubén Flores


Texto base: Filemón 1-25
INTRODUCCION:
Pablo escribió esta carta desde Roma alrededor del 60 d.C., cuando se hallaba bajo arresto domiciliario ( Hechos 28.30, 31). Onésimo era un esclavo doméstico que pertenecía a Filemón, un hombre rico, miembro de la iglesia en Colosas. Onésimo había huido de Filemón y se había dirigido a Roma, donde se encontró con Pablo, que parece que fue el que lo guió a Cristo (v. 10). Pablo lo convenció de que huir de sus problemas no los resolvería y lo persuadió a regresar a su amo. Pablo escribió esta carta a Filemón para pedirle que se reconciliara con su esclavo fugitivo. Acompañado por Tíquico, Onésimo llevó de Roma a Colosas, de donde procedía, la carta a los colosenses y a Filemón. ( Col. 4:7-9)
Existe la historia de un empleado de correo de Austria que pudo haber sido protagonista pero su estilo de vida le impidió cumplir con el propósito para que el fue empleado. 
Fueron más de veinte mil cartas que no llegaron a su destino final. Eran de 
diferentes tamaños, de estilos de escritura, con o sin número e incontables destinatarios. Misivas que esperaban hombres, mujeres, jóvenes y hasta niños. Llevaban noticias agradables, recados urgentes y una que otra nota de amor. 
Fueron muchos rostros asomándose con ansiedad cada vez que tocaban a la puerta, con la esperanza de que allí, con una sonrisa, estuviera el cartero. Pero jamás llegó, ni tampoco las cartas.
Las comunicaciones terminaron arrinconadas en una habitación propiedad de Helmut, que reconoció, días después de pensionarse, que por espacio de veinticinco años dejó de entregar comunicaciones, la mayoría con el rótulo de "urgente", porque estaba bajo el influjo de la bebida.
Hoy, con más de cincuenta años, vive pensionado en una modesta casa al oriente de Viena.
Lo más grave para su existencia es reconocer que pudo hacer mucho más por quienes le rodeaban, pero se rehúso, atado por un vicio. Y muchas vidas esperaron por años y años una carta que nunca llegó.

I) PROVOCANDO UN CAMBIO, COMO PABLO 

Este tiempo que estamos viviendo necesita de personas que como Pablo sean protagonistas de un cambio. Deseamos fervientemente un mundo diferente, que el que roba no robe más, que el político no entre en corrupción, que el empleado cumpla con las funciones por las que se le pagan y que podamos vivir sin pensar en un próximo ataque terrorista. Pero si queremos esto el cambio debe empezar por nosotros. 

El apóstol Pablo lo explicó así: "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y ni para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís" (Colosenses 3:23, 24).
¿Qué encontramos en el mundo de hoy? 
Desconfianza, deshonestidad, traición, corrupción, mala voluntad, tristeza, desilusión, etc. 
Nosotros, los que tenemos esperanza, fuerza para seguir adelante, poder que viene de Dios y no de los hombres, un líder incorruptible que es Jesucristo y un objetivo, llegar a gozar de las delicias celestiales en la morada que Jesús fue a preparar para nosotros; tenemos la obligación de ser protagonistas y no espectadores.
Protagonistas en la toma de decisiones, protagonistas en el amor, protagonistas en los planes de Dios y no en los propios. Protagonistas dentro del cuerpo de Cristo que es la iglesia, protagonistas en la fidelidad a la obra de Dios y no a nosotros mismos. 

II) PAGANDO EL PRECIO COMO FILEMÓN
Aquel como Filemón, que tenía esclavos de su propiedad podía matar a un esclavo fugitivo. Debido a su autoridad como apóstol, Pablo podía haber ordenado a Filemón que recibiera a Onésino con amor, pero no lo hizo. Prefirió que Filemón cumpliera con su deber de cristiano por propia voluntad y no de mala gana. (V-14)
Filemón pagó el precio de perdonar tal y como él mismo fue perdonado por sus pecados.. 
Filemón pagó el precio de ser protagonista del cambio de su relación con Onésimo transformada por el amor de Dios en su corazón. Recibir a Onésimo como a un hermano en Cristo evidenciaba un cambio en su vida.
Filemón pagó el precio de confiar en Pablo cuando le dijo que cualquier cosa que Onésimo le debiera él la pagaría. (V-18-19). Invertir en la vida de otros es la mejor inversión. Oraciones, ánimo, sostén económico, amistad. 
Filemón pagó en Onésimo la deuda de gratitud que tenía con Pablo. Muchas veces hemos guiado a personas a los pies de Cristo, las hemos cuidado, estado en momentos de tristeza y de muerte junto a ellos pero lamentablemente pronto olvidan esa bendición que Dios ha provisto a través de los hermanos.

CONCLUSIÓN: 
Ser protagonistas de un cambio es dejar que el Espíritu Santo tenga autoridad para provocar los cambios que necesitamos en nuestra vida y de esta forma cumplir la gran comisión que Cristo nos dejó.
Ser protagonistas de un cambio es realmente vivir una vida con propósito.
Ser sólo espectadores dentro de la iglesia es desperdiciar el propósito para el que hemos sido salvados.

Dios bendiga tu vida y ministerio y que en esta vida seas realmente un protagonista de operar cambios en la vida de los demás pero comenzando por la tuya propia.
Rubén O. Flores