Nehemias 9
Buscando Voluntades
Por Rubén Flores
Nehemías 3:1 ; 5 ; 12 ; 26
INTRODUCCIÓN:
Cuando hablamos de buscar voluntades también hablamos de disposición. La Biblia dice que "Dios llamó a Moisés... Y él respondió: Heme aquí" (Éxodo 3:4.) La reacción de Moisés indica que sabía exactamente dónde estaba a la vez que tenía una total disposición. El problema es que a veces estamos muy "dispuestos" pero cuando Dios nos dice dónde quiere que le sirvamos nos ocupamos en decirle a Dios "adonde" quisiéramos servirle. A Moisés le pasó esto cuando le dijo cuál era el servicio que quería de él.
Cuando hablamos de disposición también hablamos de voluntades. En otro caso nos dice la Biblia que Jesús se apareció a sus discípulos junto al mar de Galilea y al no tener ellos qué darle de comer él les indicó que "echaran la red a la derecha de la barca". (Juan 21:7) Cuando la quisieron sacar no pudieron debido a la gran cantidad de peces y entonces Juan dijo a Pedro que era Jesús el que les había hablado; Pedro se puso la ropa que se había sacado y se tiró al mar, él quería ser el primero en saludar al Señor.
Es interesante cómo Pedro abandonando todo voluntariamente fue al encuentro de Jesús. Sin embargo el hacer algo para Dios no es un acto de voluntad atolondrada. Cuando alguien emprende algo para Dios debe hacerlo con la voluntad rendida bajo una total convicción del llamado y no bajo una situación provocada por la emoción como la de Pedro. (Pedro siempre fue un hombre emotivo hasta que lloró frente a la realidad de una no muy perfecta relación con el Señor).
Estar dispuestos para Dios significa estar listos para realizar las cosas más pequeñas o las más grandes, no hay diferencia. Significa que no tenemos elección en lo que queremos hacer, sino que, sean cuales sean los planes de Dios debemos responder "Heme aquí Señor".
CUATRO VOLUNTADES DIFERENTES
En los pasajes que hablan de la reedificación del muro encontramos cuatro tipos de voluntades, disposición y seguridad diferentes hacia los planes de Dios:
1) Los sacerdotes:
Las murallas fueron divididas en secciones, cada sección fue reconstruida sin importar el rango ni la realeza a la que pertenecían, sí en lo tocante a familia. Lo importante era que estaban dispuestos a trabajar y a los sacerdotes les tocó reparar las puertas por las que se conducían las ovejas al templo.
2) Los nobles:
Aquí tenemos a un grupo de personas que no obstante estar viendo que todos estaban trabajando ellos demostraron indiferencia y descuido del deber. ¿Cómo se puede estar indiferente frente al esfuerzo de sus hermanos?
3) Las mujeres :
El tercer grupo de personas lo constituyen las mujeres del pueblo de Dios y podemos definirlas a la luz de Su Palabra:
Eva, La mujer curiosa---Agar, la mujer desechada---María, la hermana de Moisés mujer ambiciosa---Débora, la mujer patriota,--- Rut, la mujer constante, ---Ana, la madre ideal---Abigaíl, la mujer capaz---La sunamita, la mujer hospitalaria---Ester, la mujer abnegada---La cananea, la mujer de fe---María Magdalena, una mujer transformada--- Elisabet, una mujer humilde, María, una mujer elegida por Dios---María de Betania, una mujer inmortalizada por Cristo---Marta, una mujer preocupada y ansiosa---La samaritana, una mujer evangelista--- Dorcas, una costurera servicial y bondadosa---Lidia, una mujer comerciante, etc.
El ministerio de las mujeres se puede ver a través de toda la Biblia y en este caso también se las ve trabajando y ayudando a reconstruir.
4) Los sirvientes: Aquí podemos ver un grupo totalmente diferente, un grupo que no tendría seguramente los mismos pensamientos u opiniones de sus patrones, un grupo de gente humilde que pertenecía a la casa de Dios y que contribuían a la obra porque tenían un mismo propósito y un mismo sentir. Lo mas importante para ellos era la casa de dios.
CONCLUSIÓN
La gente que busca Dios para trabajar tiene muy distintas facetas, pueden ser obreros sin estudio o príncipes, mujeres amas de casa o sacerdotes, sirvientes o patrones, empleados o comerciantes. Lo que Dios busca son personas con voluntad y disposición pero no atolondradas ni cuestionadoras. Personas como las que perseveraban unánimes cada día en el templo y por las casas con alegría y sencillez de corazón. (Hechos 2: 46)
Gente como esa reedifico los muros de la ciudad de Jerusalén, gente como esa es la que edifica y no la que destruye.
¿Tu voluntad es la de edificar?
Si es así, recuerda que Dios te necesita.
Rubén O. Flores