Enfrentando los problemas (7)
Sin evadir mi responsabilidad
Rubén O. Flores 


Texto: Santiago 1: 13-18 
"Las tentaciones del señor esponja"
El psicólogo Gustavo Bedrossian cuenta que tuvo el placer de conocer al Sr. Esponja. Su vida era muy interesante. Relató Gustavo que algunas anécdotas le dejaron pensando. Llegó a la conclusión de que el Sr. Esponja no podía resistir la tentación de poner en práctica todo aquello que circulara a su alrededor. 
Un día el Sr. Esponja leyó una frase que lo impactó: "Al que madruga, Dios lo ayuda". Quedó conmovido por esta gran verdad. ¿Qué hizo? Comenzó de inmediato a levantarse cada mañana dos horas más temprano. Lo cumplió. Era muy obediente. Asimiló este principio, hasta que otro día, una nueva frase vino a perturbar su espíritu: "No por mucho madrugar, amanece más temprano". Como era un tanto esclavo de la última enseñanza y le costaba integrar conceptos, esta nueva máxima le tentó y se dijo a sí mismo: "¡Ahhhh! Aquí está el gran secreto de la vida. Me levantaré cerca del mediodía y quizá todo vaya mejor!" el resultado fue que desde ese mismo día llegó tarde a cada uno de sus compromisos.
En otra ocasión fue realmente sacudido por una nueva máxima: "Amar es dar sin esperar nada a cambio". La hizo suya de inmediato. Regaló casi todas sus pertenencias. Estuvo dispuesto a brindar ayuda sin medir costos. Puso un cartel en su casa que decía: "No dude en pedir ayuda si lo necesita. Estoy a su servicio". Todo funcionó en esa dirección hasta que se topó con un artículo que decía: "No se deje pisotear. Usted no es un trapo de piso. Usted no merece el maltrato. Usted no ha nacido para ser un gusano. Usted es un león. Mírese al espejo y repítase que allí hay un ganador. Vamos, ponga límites. Sí, ponga límites ya mismo". A partir de allí hizo toda una relectura de su vida. Sí, era cierto. La gente era mala y abusiva y le tentaba a hacer cosas de las que después no estaba seguro. Lo primero que hizo fue sacar el cartel. A los pocos días ya había protagonizado una decena de discusiones que desembocaron en varias rupturas en el rubro "amistad". Se sentía realizado. Ya nadie se aprovecharía de su nobleza. Se dijo, --"¡Ya nadie me va a tentar a hacer cosas que no quiero!"--
Sin embargo volvió a las andadas cuando encontró el proverbio que afirma "El ojo del amo engorda el ganado". Empezó a vivir casi todo el día en su empresa. Si él no estaba siempre, seguramente terminaría en la bancarrota. Aunque también fue cierto que hizo un giro de 180º cuando se encontró con las palabras del rey Salomón: ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Desde esa misma hora, dejó de concurrir a la empresa y se dedicó a viajar con su esposa por todo el mundo hasta agotar sus ahorros. 
Éstas son algunas anécdotas del querido Sr. Esponja. Una tremenda capacidad de asimilación pero siendo a la vez un sujeto flexible, sin visión propia de la vida y tentado por cualquier idea ajena. Ahora bien, ¿No le faltará un poco de estabilidad a este hombre? ¿No es más conveniente aprender a integrar cada una de estas verdades sin fanatizarnos ni tentarnos con la última enseñanza o moda del momento? ¿Será que el señor Esponja tenía un problema de baja autoestima y por tanto aceptaba cualquier sugerencia que viniera de afuera? 


I) ¿RESPONSABLE YO?
Santiago subraya la naturaleza interna de la tentación tal como le sucedía al pobre Sr. Esponja tentado a hacer siempre lo que escuchaba o leía de los demás. Satanás es la fuente externa de la tentación, pero no podemos culparlo de ser el responsable de nuestros actos pecaminosos cuyas raíces están dentro de nosotros. El Sr. Esponja era seducido por cada frase o máxima que le parecía buena. Sin pensarlo mucho las ponía de inmediato en práctica para cambiar al poco tiempo sus acciones ante una nueva dirección. Esto demostraba una falta de seguridad en sus propias decisiones y criterios y una baja autoestima.
Sí, soy responsable de mis propias decisiones y no debo culpar a los demás.

II) ¿RESPONSABLE POR QUÉ?
El Dr. Bruce Barton dice que es muy fácil condenar a otros y excusarnos por los malos pensamientos y por nuestra conducta equivocada. Por ejemplo con aquellas frases que todos conocemos: La culpa es de fulano, no pude resistir; todos lo hacen; fue solo un error; nadie es perfecto; el diablo me obligó a hacerlo; fui presionado; no sabía que era malo; Dios me estaba tentando, Etc. 
Una persona que presenta excusas como éstas procura pasar su culpa a algo o a alguien. Generalmente formulamos razones aceptables pero no reales del por qué hicimos tal o cual cosa. En el verso 8 Santiago dice que: "El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos". Las tentaciones del Sr. Esponja demostraban su inestabilidad de carácter y su volubilidad de pensamiento. Un cristiano, sin embargo, acepta la responsabilidad por sus errores, los confiesa y pide el perdón de Dios. 
¿Responsable por qué? Por permitir que la tentación se concrete en acción. 

III) ¿TENTACIONES, PRUEBAS O BAJA AUTOESTIMA?
Sean tentaciones, pruebas o baja estima, el asunto es que desde Adán, que culpó a Dios por la mujer que le había dado, Eva, que culpó a la serpiente que la tentó, hasta nosotros que proyectamos nuestros errores en los demás, hemos tratado por todos los medios posibles de evadir nuestra responsabilidad. He leído en alguna oportunidad que Dios permite la prueba para extraer lo mejor de nosotros, afirmar nuestra fe y hacernos más fuertes. Satanás en cambio envía tentaciones para extraer lo peor de nosotros. Por lo tanto veamos esto: 

· Si hemos de enfrentar pruebas es mejor no evadir nuestra responsabilidad por los errores cometidos a diario tales como excusas, mentiras, proyecciones hacia los demás, mecanismos de defensa, máscaras y otras cosas. Para ayudarnos en esto Dios es suficiente en poder y fuerza. (Ef. 6:10) 
· Si hemos de enfrentar problemas las frases, máximas o consejos pueden ser oportunos si no hacemos de ellos nuestro modo de vida. La baja autoestima del señor Esponja le quitaba poder para resolver por sí mismo ciertas situaciones. Para una guía eficaz no hay mejor consejo que la Palabra de Dios y la guía del Espíritu Santo. (Juan 16:13) 

Resumiendo: cuando hablamos de tentaciones pareciera que nos referimos sólo al ámbito sexual. Somos tentados de muy diversas maneras. Cada tentación puede ser una prueba de la que saldremos airosos si buscamos la guía del Espíritu Santo. Los creyentes no deben decir que Dios los tienta, porque las tentaciones brotan de nuestra misma naturaleza. La solución a nuestro alcance es ir a Dios, Su gracia, como única fuente puede limpiarnos y mantenernos limpios aprendiendo a no evadir nuestra responsabilidad en lo que hacemos levantando a la vez nuestra autoestima. 

Dios te bendiga y de fuerzas para ir creciendo en responsabilidad y testimonio cristiano frente a los demás.
Rubén O. Flores