La santificación no es un acto sino un proceso
¿Como es la gente por aquí?
Por Rubén O. Flores


Texto: Santiago 2:8-11
Un joven recién llegado a un pueblo preguntó a un anciano que estaba con su nieto: "Cómo es la gente que vive aquí?". El anciano le respondió con otra pregunta: ¿Cómo es la gente del lugar de donde vienes? El joven le dijo: "Muy egoísta, envidiosa y vengativa"
El viejo replicó..."Pues esa misma gente encontrarás aquí"
Más tarde llegó otro joven que hizo la misma pregunta que el anterior: El anciano le hizo la misma pregunta: ¿Cómo es la gente del lugar de donde vienes? El joven le contestó: "Confiable, amable, justa, y con mucho amor para los demás..."
A lo que el anciano contesta: "¡Pues esa misma gente es la que encontrarás aquí!"
El nieto del anciano preguntó entonces: "¿Por que has dicho eso abuelo?"
A lo que su abuelito le respondió: "Cada cual, crea su ambiente externo con lo que sale del interior de su corazón, y por su forma de percibir las cosas..."

I) OTRA VEZ UN ASUNTO DE RELACIONES (Verso 8)
Lo que aquel anciano enseñó a su nieto es lo primero que Santiago trata en estos versículos, la ley que Jesús enseñó, la ley de las relaciones: “Que os améis unos a otros como yo os he amado” (Juan 15:12). ¿Cómo demuestro a los demás que este mandamiento se hace práctico en mi vida? Si observamos el comportamiento de los judíos en el Antiguo Testamento (Lev. 19:15) veremos que les era difícil cumplir la ley al pie de la letra porque la interpretaban de manera negativa. Ello hacían énfasis en lo que NO se podía hacer. Jesús enfatizó y enseñó la misma ley pero de manera positiva. Su enseñanza fue que debía preocuparme por lo que PUEDO hacer y no por lo que NO PUEDO hacer. (Mateo 22:37-40)
El apóstol San Pablo compartió también su pensamiento en Romanos 13:8-10 “ 8No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; Porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 9Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”. (Lea también Gálatas 5: 14-15). ¿Pablo considera una deuda el no amar al prójimo? La realidad es que estamos en permanente deuda con Cristo por el amor que nos demostró en la cruz al derramar su sangre por nuestros pecados. ¿De qué otra forma sino amando a nuestro prójimo podremos pagar esa deuda? 

¿Le han enseñado que amarse a uno mismo es malo? La respuesta es sencilla. A pesar de que usted quizás tenga una baja autoestima no deja de comer por eso. Por la mañana se levanta de su cama y se viste, si le es posible desayuna, va a su trabajo. Trata de que no lo defrauden ni injurien. Se enfurece si alguien trata de arruinar su matrimonio, Etc. Ahora bien, ¿Le preocupa con la igual intensidad los mismos problemas en otras personas? ¿Le preocupan los problemas sociales de su comunidad? Esto es, ni más ni menos, la interpretación de la ley de las relaciones. Es interesante, pero es muy raro que entre los que se preocupan por otros antes que por ellos mismos se hallen personas que sufran de una baja autoestima.

II) UN ASUNTO DE INTERPRETACIÓN (Verso 10-11)
¿Qué alcance tiene esta ley? Aquí tenemos el segundo punto de la enseñanza. ¿Cómo puedo cumplir bien la ley si no logro cumplir con el mandamiento más importante, que es relacionarme eficazmente con los demás? 
Santiago llama a esto <La realidad de la ley> porque la discriminación, la acepción de personas o la xenofobia son una cuestión de relaciones y cuando pretendo cumplir satisfactoriamente las leyes de Dios pero peco en este punto la realidad es que me convierto en infractor de toda la ley.

Hace algunos años un pastor dio con un ejemplo muy bueno acerca de la ley del pecado comparándola con el semáforo rojo. Las personas creen que irán al cielo porque se portan bien, porque no hacen mal a nadie, porque no han matado ni robado, porque son buenos padres o madres. Sin embargo la ley nos dice algo diferente porque aunque haya pasado 100 semáforos en verde y pase sólo uno en rojo soy culpable por ése y no por los 100 que pasé en verde. El juez no me juzgará por los cien semáforos en verde sino por el rojo. 

Aquí la verdad se hace presente cuando se introduce en nuestras áreas de trabajo, familia, relaciones de amistades, etc. Usted puede ser una buena persona en muchos aspectos o en casi todos ellos. Puede ser moral en su actuar, puro en su hablar, cuidadoso en su devoción y honesto en otras situaciones pero también puede que sea duro, insensible e implacable con los demás queriendo justificarse a sí mismo. Dado que según su criterio usted cumple con toda la ley llega a “sentirse” un ser superior de manera que todo lo que usted hace es “perfecto” bajo su óptica. (Personalmente conozco pastores en estas circunstancias) Sin embargo el pecado de la insensibilidad, de la intolerancia y de su manera de juzgar a las personas lo hacen una persona en infracción pues el único punto en el que Jesús hizo énfasis fue el de “amarnos unos a otros como Él nos ha amado”. (Juan 15:12) y éste no lo está cumpliendo y al no hacerlo infecta todo lo demás.
Esta es a grandes rasgos la idea de Santiago en el verso 10: “Porque cualquiera que guardare toda la ley. Pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”. Y el punto más importante es el del amor y la misericordia tal y como lo estaremos viendo en el próximo estudio.

CONCLUSIÓN:
Estamos aprendiendo que la santificación no es un acto sino un proceso que dura toda la vida. Pero en ese proceso la mayor ingerencia la tiene el Espíritu Santo tratando, en nosotros, de cumplir lo ordenado por Jesús, que nos amenos como El nos amó. Sin embargo el cumplimiento de la verdadera ley, que es la parte vital por la que podemos crecer y encontrar nuestra humanidad en Dios, está signada por la mayor o menor participación que le demos al Espíritu Santo obrando en nuestra vida.
Aquel anciano que enseñaba a su nieto "Cada cual, crea su ambiente externo con lo que sale del interior de su corazón, y por su forma de percibir las cosas..." expresaba así cómo lograr que nuestro medio ambiente vaya cambiado según cambia la visión y la forma en que nos comportamos por seres humanos relacionados en amor, algo que todavía nos resulta bastante difícil. 

Si estas reflexiones te han sido de bendición escríbeme a rubenflores@encuentroconcristo.com.ar