CONFORMANDO NUESTRO CARÁCTER” Al carácter de Cristo
por Rubén O. Flores
Texto: Santiago 4:1-7
INTRODUCCIÓN:
En el libro “El éxito a la manera de Dios” de Charles Stanley hay una frase que resume acertadamente lo que Dios desea de cada uno de nosotros:
“El éxito es el logro continuo de llegar a ser la persona que Dios quiere que usted sea y lograr las metas que Él le ha ayudado a establecer”.
Cada vez que leo una revista encuentro que en alguna página aparece un aviso publicitario acerca de cómo obtener mejor nivel social, más reconocimiento, cómo ser más exitoso, etc. Si enciendo el televisor en algún momento del día la definición de éxito se relaciona con el nivel de popularidad, el poder de una cuenta bancaria o la cantidad de propiedades que ciertas personas tienen.
Cuando leemos la Biblia encontramos que, del principio al fin, Dios no apunta a estas cosas sino a la relación del ser humano con El. De una u otra forma nos va guiando, primero, al conocimiento del sacrificio de Cristo en la cruz, a la vida eterna pero también a la conformación de nuestro carácter, a ser mejores seres humanos a fin de cumplir con la misión específica para la que nos ha creado.
Un psicólogo conocido, Gustavo Bedrossian dice que su misión es: “Ayudar a que otros descubran y desarrollen el potencial que Dios les ha dado para cumplir una misión en la tierra y transmitir ese aliento de vida que viene de parte de Dios. Esa es mi misión. Para eso estoy acá y mis elecciones diarias tienen que ser coherentes con esa misión. Debo invertir mi capital, mis esfuerzos en aquello que se vincule con esa misión. Tener presente esa misión me ha servido para rechazar algunas ofertas que parecían tentadoras, pero que me alejaban de este propósito. Me está ayudando en este tiempo para tomar algunas decisiones”.
Creo como este profesional, que el hecho fundamental de lograr que nuestras actividades no nos agobien es dar con el lugar exacto en el que Dios desea que trabajemos y cumplamos nuestra misión. Para lograr esto cada decisión que tomemos debe ir dirigida hacia ese propósito. Gustavo cree, al igual que yo, que…. “Tus actividades, tus relaciones, tu trabajo y cada una de tus decisiones tienen que apuntar hacia tu misión”. Santiago afirma que hay al menos tres enemigos que pueden hacernos perder el objetivo de Dios de conformar nuestro carácter.
1.- La carne: (vv 1-3)
Generalmente, cuando escuchamos la palabra “pasiones” pensamos que se refiere a “pasiones sensuales”, y que se refieren más que nada al sexo, pero no es así. Santiago quiere significar simplemente “deseos fuera del agrado de Dios”. Estos malos deseos obran en nosotros y nos crean problemas, producen codicia, lo que nos lleva a la envidia y finalmente a la muerte al lanzarnos unos contra otros para la obtención de nuestros deseos carnales.
2.- El mundo (vv. 4–5).
Cuando Santiago enseña que no debemos amar al mundo se refiere a las cosas mundanas que nos presionan todos los días. Dice la Biblia que cuando Dios terminó de crear el mundo vio que todo lo que había hecho era muy bueno, (Gén 1:31). Esto significa que somos parte de su creación y que El está complacido en cómo nos creó. La presión que el mundo ejerce sobre nosotros nos hace creer que no tenemos valor o que valemos muy poco. Si esto fuese así realmente el diablo no estaría luchando permanentemente para conquistarnos como trató de hacerlo con Jesús en el desierto. (Vea Lucas 4:1-13). Su ofrecimiento es placer, poder, riquezas, mientras que el llamado de Cristo es totalmente diferente.
34Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 35Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. 36Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Marcos 8:34-37).
En el estudio del capítulo anterior (3:15) vimos que el cristiano lucha contra tres enemigos formidables, el mundo, la carne y el diablo. La misma lista se halla en Efesios 2.1–3, donde se describe la vida del pecador no salvo. La persona no salva vive para el mundo y la carne y está bajo el control del diablo. Los que confían en Cristo reciben el Espíritu Santo y tienen una nueva naturaleza. Sin embargo, todavía batallan contra estos enemigos.
3.- El diablo (vv. 6–7).
Cuando Santiago habla de humillarnos no está abogando por una actitud servil sino en contra de un orgullo destructivo que produce tres calamidades en el ser humano.
1) Desconoce su propia necesidad. No acepta ser ayudado porque no cree necesitar ayuda. Se comporta con altiva suficiencia.
2) Le agrada su propia independencia. No se sujeta a nada ni a nadie y menos a Dios.
3) No reconoce su propio pecado. Cree firmemente en su propia bondad y satisfacción de sí mismo. Piensa que todos están en su contra.
CONCLUSIÓN:
Terminamos esta parte con dos exhortaciones que nos ayudan a vencer a estos enemigos, a llegar al objetivo de nuestra misión y a formar nuestro carácter.
1) Someternos a Dios es alcanzar la plenitud del Espíritu que mora en nosotros y que anhela el amor del Padre.
2) Resistir usando la Palabra tal como Jesús en el desierto (Lc. 4:1-13) esta es la posibilidad que Dios quiere darnos para vencer a Satanás.
El resultado de estas dos acciones es la huída del diablo. El sabe que puede luchar contra nosotros pero no vencernos porque el Espíritu Santo vive en cada cristiano consagrado.
Dios te bendiga y fortalezca cada día de tu vida
Rubén O. Flores
rubenflores@encuentroconcristo.com.ar