Mantengamos la Vida en la Perspectiva Correcta 
por Rubén O. Flores


Texto: Santiago 4: 13-17

INTRODUCCIÓN: 
Leí en una oportunidad una anécdota de Cristian Franco acerca de un taxista en España que ocupaba sus pocos espacios de tiempo leyendo libros en su taxímetro.

“Aprovecho el tiempo que encuentro”, -- dijo aquel taxista. Cuando el tránsito se detenía frente al semáforo, este buen hombre tomaba un libro, leía unas líneas y luego lo dejaba a su lado para seguir camino. Pero a las pocas calles volvía a hacer lo mismo. Y así ocurrió, por lo menos, ocho veces más. Cristian le preguntó por qué leía de aquella forma tan incómoda: “Sabes lo que ocurre” – respondió – “paso diez horas al día sentado en este taxi, lo que me hace sufrir altos niveles de stress. ¡Imagínate! No tengo tiempo para nada, sino sólo para trabajar, trabajar... y trabajar”. Pero de inmediato agregó: “Meses atrás, en medio de mi cansancio, una idea cruzó por mi mente. Me dije a mí mismo: ‘¿por qué no hacer algo productivo mientras espero a algún pasajero, o cuando el tránsito no avanza, o en cada momento de espera frente a un semáforo?’ Desde entonces aprovecho cada instante para leer. Hace ocho meses que empecé con esta ‘aventura’, ¡y ya me he leído 24 libros completos!”

Los judíos eran los grandes comerciantes del mundo antiguo. Cuando se fundaba una ciudad, se les ofrecía libre ciudadanía porque sabían que junto con ellos llegaban también el comercio y el dinero. Santiago termina este capítulo 4 exhortándoles a pensar mejor ya que no tenían la vida comprada, ni sabían qué ocurriría el día posterior, ni cuándo llegaría el final. Tanto ellos como nosotros lo único que podemos saber es que Dios, que es el Creador de la vida, tiene en sus manos el futuro de la humanidad. Estos judíos a los que les escribe parece que se jactaban de sus planes y se regocijaban por anticipado en el éxito que tendrían al ir a la gran ciudad a establecer grandes negocios y regresar ricos. Hoy millones de personas en todo el mundo elaboran sus planes sin tener en cuenta a Dios. Tienen una perspectiva equivocada de la vida. (Lea la parábola del rico insensato, Lc.12:16-21). Este hombre se había propuesto metas sin tener en cuenta que el futuro no estaba en sus manos. 

¿Cómo puedo mantener entonces una perspectiva correcta de la vida?
¿Qué pasos puedo dar hoy hacia ese propósito?

I) APROVECHAR BIEN EL TIEMPO (versos 13-14 y Salmo 90:12)
Moisés escribió: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». La batalla por la vida de todos los días nos insume muchas veces un tiempo que no tenemos. El taxista decía que no tenía tiempo para nada más que para trabajar y trabajar pero supo cómo solucionarlo y darle una perspectiva correcta a su vida. 

II) ACEPTAR MI COMPLETA DEPENDENCIA DE DIOS (verso 15)
Jesús enseñó que. . . “No nos afanemos por el día de mañana porque cada día traerá su propia mal”. (Mateo 6:34) Pero esto no quiere decir que seamos indolentes con nuestro futuro. Es bueno tener metas, pero es malo cuando esas metas dejan a Dios fuera de nuestros planes. Es bueno planear para el futuro, pero es malo cuando el futuro depende sólo de nuestros propios planes.
Planear para el mañana es tiempo bien invertido; afanarse por el mañana es tiempo perdido. 
Algunas veces no es tan fácil ubicar la diferencia entre lo bueno de los planes que proponemos y lo malo de que Dios no esté dentro de ellos. Satanás cambió los planes de Dios para Adán y Eva con tan sólo algunas palabras fuera de contexto haciendo que ellos pensaran que eran sus propios planes. 

III) CUIDAR LO QUE HAGO TANTO COMO LO QUE NO HAGO (verso 17)
Los judíos llamaban a esto “pecados de comisión y pecados de omisión”. ¿Qué quiere decir Santiago con esto? De acuerdo a lo que hemos visto, es pecado hablar mal de alguien; pero también es pecado despreciarlo cuando sabemos que esa persona necesita nuestra amistad. Aquellos que marcaron diferencia en nuestras vidas no fueron personas con las mejores credenciales, con más dinero, las más premiadas, ni las más perfectas. Fueron las que se interesaron en nosotros y en otras personas. Jesucristo resumió eso al decir: 
“..Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 19:19) ¿Cómo puedo ver en los demás nada más que las imperfecciones cuando yo mismo soy imperfecto? ¿No he pedido perdón cuando era necesario? Esto es pecado de omisión. ¿He despreciado a alguien? Esto es pecado de comisión.

CONCLUSIÓN:

¿Quién puede decir que está totalmente satisfecho con el tiempo que la vida le ha dado? 
No hay mejor tiempo que aquel que gastamos en lo que realmente es importante y prioritario. Responsabilidades y tareas las tendremos hasta el día que partamos de esta tierra. El asunto es que, lo que consume nuestro tiempo puede ser una mera rutina o un camino hacia la realización personal sin tener en cuenta que pertenezco e integro un grupo de vida. Pueden ser familiares, amigos, compañeros de trabajo o conocidos. Pero, mucho depende de dónde pongamos nuestra mirada. 
Agar la esposa sustituta de Abraham se sentó a llorar la muerte de su hijo Ismael a causa de la sed siendo que a pocos pasos tenía una fuente de agua que no había visto por estar bloqueada en su entendimiento.
(Génesis 21:8-19). Desbloqueemos nuestra perspectiva de la vida para poder “ver” lo que Dios tiene preparado para nosotros. 

Cierto sabio de la antigüedad expresó: “En mi intento de encontrar la razón de las cosas, yo, el Predicador, he hallado lo siguiente: ¡que todavía no he dado con lo que realmente busco! […] Solamente he encontrado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al hombre, pero este se ha complicado la vida” (Eclesiastés 7.27-29)


Rubén O. Flores
rubenflores@encuentroconcristo.com.ar