El principio valioso
por Rubén O. Flores
Santiago: 5:1-11
Introducción
En su libro “El Principio Valioso”: Randy Alcorn, cuenta la historia de Alfred Nóbel. Esto es parte de esa historia:
“Nóbel dejó caer el periódico y colocó la cabeza entre las manos. Era 1888. Nóbel era un químico sueco que hizo fortuna al inventar y producir dinamita. Su hermano Ludwing había muerto en Francia y al dolor de Alfred se sumaba consternación. ¡El obituario que acababa de leer en un periódico francés no era de su hermano, sino de él propio! Un editor había confundido a los dos hermanos. El titular decía: “El Mercader de la muerte falleció.” El obituario de Alfred Nóbel describía a un hombre que se convirtió en rico ayudando a las personas a matarse unas a otras.
Abalado por esa descripción, Nóbel decidió usar su riqueza para mudar su legado. Cuando murió ocho años más tarde, dejó más de 9 millones de dólares en fondos para premiar a las personas cuyo trabajo beneficiase a la humanidad. Esa recompensa fue conocida como “Premio Nóbel”.
Alfred Nóbel tuvo una rara oportunidad: mirar para la evaluación final de su vida y tener la oportunidad de mudarla. Antes que su vida terminase, Nóbel se aseguró que había invertido su riqueza en algo de valor duradero.”
La primera ceremonia de entrega de los Premios Nobel en Literatura, Física, Química y Medicina se celebró en Suecia en 1901.
Cada uno de nosotros escoge, a propósito o pasivamente, como invertir su tiempo en recursos. El sabio invierte su vida cuidadosamente usando la moneda corriente de esta vida para alcanzar riquezas que durarán para siempre.
En esta oportunidad dividimos la reflexión en dos partes.
Del verso 1 al 6 Santiago propone poner nuestra mirada en el verdadero valor que da Dios a las riquezas terrenales para que éstas sean un beneficio y no un obstáculo.
Del verso 7 al 11 alienta a los creyentes a poner su mirada en el verdadero propósito de Dios para nuestras vidas teniendo en cuenta al sufrimiento no como una carga sino como un aprendizaje y crecimiento espiritual.
I) EL PRINCIPIO DEL VERDADERO VALOR Versos 1 al 6.
Ver también 1 Timoteo 6:10 y 17
En el Oriente había tres principales fuentes de riquezas.
1.- Granos y cereales: Que se pudren, o se las comen las alimañas.
2.- La vestimenta: Que eran riquezas muy apetecidas en Oriente.
3.- El oro y la plata: Codiciados por todos pero que produce la ruina de muchos.
Santiago trata de enseñar a aquellos judíos que cualquiera de estas riquezas son perecederas. Recordamos que también Jesús lo dijo antes (vea Mateo 6:19-20. Que las riquezas terrenales con el tiempo pierden su valor.
El principio valioso es la universalidad del derecho de Dios sobre todo lo creado y la obligación del hombre como mayordomo de todo lo que se le ha prestado.
De esto se desprende lo siguiente:
A.- En primer lugar debemos aceptar que el verdadero problema se presenta cuando distorsionamos el valor de las cosas. Para Dios las riquezas no tienen valor en sí mismas, quien tiene valor es el hombre, sea rico o pobre, como ser humano creado a su imagen y semejanza.
B.- Atendiendo a este principio entendemos que el dinero no causa ningún mal en sí mismo. Todos necesitamos dinero para una u otra situación. Los pastores para pastorear, vivir y sostener a su familia. Los misioneros para difundir el evangelio; las iglesias para llevar a cabo su tarea con eficiencia y los países para comerciar con otras naciones. Si el dinero no es el problema ¿Cuál es el problema entonces?
C.- La realidad nos ha enseñado que es el amor al dinero el que conduce a lo malo y origina que algunos opriman a otros para quedarse con más. (1 Timoteo 6:10 y 17).II) EL PRINCIPIO DEL VERDADERO PROPÓSITO (7–11)
Hemos visto el PRINCIPIO DEL VERDADERO VALOR DE LAS COSAS.
Ahora vemos EL PRINCIPIO DEL VERDADERO PROPÓSITO DE DIOS.
Y es que debemos poner nuestra mirada en la promesa divina de un mundo nuevo y diferente a éste. William Barclay decía que cualquier persona que lea la Biblia no puede dejar de ser impresionado por la pasión social que se desprende de todas sus páginas. Platón hablaba de que cada ciudad es una interminable guerra civil. Una interminable contienda entre ricos y pobres, entre acaudalados y desposeídos.
La Biblia siempre insiste en que el obrero es digno de su salario, pero el hombre opresor lo ha desvirtuado haciendo que las horas de trabajo sean mayores con el mismo jornal.
La iglesia primitiva esperaba la segunda llegada del Señor con ansiedad, pero Santiago les alienta a que lo hagan con paciencia. Aunque por allí hay un dicho que dice: “Mal de muchos consuelo de tontos”, es siempre un consuelo saber que otros han atravesado por circunstancias iguales o peores que las nuestras. Como el ejemplo del agricultor, que siembra la semilla, prepara la tierra y debe esperar con paciencia para recoger la cosecha, así también, dice Santiago, nosotros debemos esperar con paciencia la segunda venida de Cristo para recoger los frutos de nuestra paciencia y perseverancia.
Finalmente, si el quejarse y murmurar agregara felicidad a nuestra vida, todos estaríamos mucho mejor pero la realidad nos muestra que es todo lo contrario. La queja y la murmuración en contra de todo lo que nos ocurre nada ayudan y sí corrompen nuestro espíritu y contaminan nuestra voluntad para seguir adelante.
CONCLUSIÓN:
Si vamos a quejarnos por lo que no tenemos, aquí encontré algo que puede ayudarnos a reevaluar lo que sí tenemos:
Jesús nació en un establo PRESTADO. Montó en un asno PRESTADO, multiplicó panes y peces en un cesto PRESTADO, usó un local para evangelizar PRESTADO, promovió un milagro en un barco PRESTADO, y finalmente fue sepultado en un sepulcro PRESTADO. Nunca maldijo su condición, ni el no tener nada. Nunca murmuró y jamás blasfemó. El principio valioso en este caso es que. . . . .
. . . .lo único realmente suyo fue la cruz en que lo crucificaron
y no fue por su culpa sino por la nuestra
rubenflores@encuentroconcristo.com.ar