COMO EMPRENDER UN PROGRAMA DE FE (1)

¿CON MIS FUERZAS O LAS DE DIOS?

Por Rubén O. Flores

 

Texto base: 2 Co. 4:16  : "Por tanto, no desmayamos; antes aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día"

INTRODUCCIÓN:

 

            Estamos promediando los primeros pasos de un nuevo año y parece que cada vez que uno vuelve de sus vacaciones cuesta reemprender  las tareas. Muchas mañanas parece que nos levantamos más fatigados que cuando nos acostamos. El paso del tiempo va produciendo desgaste en nuestros cuerpos y eso es el proceso natural de la vida.  ¿Cómo consigo emprender un programa de fe cuando parece que mis fuerzas van decayendo?

1) ACEPTANDO LA LIMITACIÓN DE MIS PROPIAS FUERZAS.

                    En primer lugar debo reconocer que con mis propias fuerzas no voy a poder encender en mi una pasión espiritual tan potente como para ejercer un programa de fe. Y esto nos pasa a muchos. Siempre que tratamos de hacerlo, solamente terminamos convertidos en cristianos frustrados.

Sólo mi amor y mi pasión por Dios pueden hacer crecer mis fuerzas para emprender un programa de fe.

2)  ERRADICANDO IDEAS ERRÓNEAS EN CUANTO A LAS ADVERSIDADES

               Una de las ideas erróneas es pensar que ser cristianos significa ser liberados de toda adversidad. En realidad, de acuerdo al contexto de la carta a los corintios, significa ser liberados en medio de la adversidad. Los problemas de la vida no nos deberían agotar, sino más bien  fortalecernos cada día más. (Ver 4:17). Sin embargo no es así y una de las razones es que confiamos más en nuestra propia fuerza que en la de Dios.

                   Como creyentes tendremos que enfrentar una vez más situaciones adversas, pero Jesús dijo que esto no debería sorprendernos cuando se presenten.

"En el mundo tendréis aflicción; pero tened ánimo, yo he vencido al mundo".

                   Con esto no está diciendo que no debemos temer. El problema radica en la idea errónea que se tiene de la vida de fe. No hay victoria sin lucha como no hubo victoria sin cruz.

                    La verdad, es que Dios nos da una vida de victoria en la medida en que vamos venciendo cada uno de los problemas que se nos presentan.  Ese es el programa de fe. La visión de gloria se acrecienta en medio del conflicto. La tensión de la vida es lo que edifica nuestra fortaleza interior.

3) CONFIANDO EN LA PALABRA DE DIOS Y EN SUS PLANES.

La fuerza para emprender un programa de fe se encuentra en la seguridad que Dios nos entrega en su Palabra, y no está basado en nuestros sentimientos subjetivos. La promesa divina dice:  (Isaías 40:29) “El da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna”

 (Heb.13:5-6) "No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre".   No sentirse abrumado por los conflictos no significa que no podamos sentir temor, Pedro lo sintió cuando dejó de mirar hacia el Señor y puso su atención en la tormenta. (Mt. 14:28-30)  momentos antes Jesús había dicho: “Yo soy no temáis”. Cuando Pedro cree que se va a hundir el Señor le amonesta diciendo: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?. Y también lo sintió cuando se enfrentó a algunos y negó a Jesús.

 No es fácil enfrentarse a las tormentas de la vida.

Cuando la fe flaquea muchos comenzamos  a vacilar, cuando el temor se apodera de nuestra  mente y olvidamos el significado de la seguridad que Dios da, sería bueno volver a leer su Palabra, ALIMENTARNOS CON ELLA Y CREER EN SUS PROMESAS.

CONCLUSIÓN:

                           Este puede ser un año diferente. ¿Depende de Dios o de mí?

                   Un programa de fe se emprende según la visión que Dios ha puesto en nuestra mente y no según una visión propia. Este año puede ser diferente si yo tengo en mente estos tres puntos. 

a.- Aceptando la limitación de mi fuerza. No voy a lograr nada con ella sino con la fuerza de Dios y manteniéndome en su camino. (Is. 40:30-31)

b.-Erradicando ideas erróneas en cuanto a que Dios va a librarme de todas y cada una de las adversidades. El todavía repite igual que a Pedro.  --¡Ten ánimo! ¡ Yo soy, no temas!

c.- Confiando en Su Palabra. Sólo en Su Palabra hay Salvación, Vida Eterna y un programa de fe para nuestra vida. ¡¡Que el Señor te bendiga y adelante!!