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EL SERMÓN DEL MONTE (8)Cristianos de relaciones justas |
Qué difícil es hablar de paz en estos tiempos en que vemos que los hombres todavía no se han puesto de acuerdo tantas cosas. Medio Oriente, España, Africa, Bolivia, Argentina, Perú, Chile, etc. Podríamos continuar ya que otros tantos países también están en conflictos. Jesús dijo que uno de los mandamientos que deberíamos tener en cuenta es : "Amarás a tu prójimo como a tí mismo". ¿Cómo puedo tener paz para con mi prójimo si no alcanzo todavía a tenerla conmigo mismo?
Algunos puntos a tener en cuenta
en principio:
1) En primer lugar debemos tener en cuenta que en el contexto del pasaje la palabra “paz” no involucra sólo la ausencia de conflictos sino todo aquello que procura el bienestar supremo de todo ser humano en general. ¿Condice esto con lo que estamos viendo todos los días en el mundo?
2) En segundo lugar la bendición recae sobre los que “hacen la paz” y no sólo sobre los que “aman la paz.”. Muchos hablan de paz pero la paz no se construye con palabras sino con hechos. Acciones de perdón, de soportarse mutuamente a pesar de las diferencias, de tratar de comprenderse según el contexto en el que nacimos.
3) Conflictos ha tenido la humanidad desde el huerto del Edén hasta ahora. Al negarnos a aceptar una realidad conflictiva no estamos “buscando la paz”, solamente estamos “posponiendo el conflicto". Sabemos que existe un conflicto que podríamos llamar "cósmico" desde que Satanás decidió rebelarse, sin embargo este hecho no nos excusa de procurar la paz. (He. 12:14).
4) El ser humano que “hace la paz” está realizando la obra en la que el mismo Dios está comprometido.
Hay personas que siempre son el centro de conflictos. Estén donde estén
siempre están complicados en disputas o siendo la causa de problemas. Hay
personas de este tipo en toda sociedad y aún hasta en la iglesia.
Pablo
los nombra algunas veces en sus cartas.
Alejandro el calderero de Éfeso que se le oponía en todo momento.
Himeneo que trastornó con sus conflictos doctrinales a muchos.
Fileto que allí donde iba provocaba problemas
y enseñaba doctrinas equivocadas.
Evodia y Síntique se la pasaban
discutiendo.
El apóstol Juan nombra a Diótrefes que con palabras malignas
provocaba problemas en la iglesia.
II)
LA PACIFICACIÓN COMO
OBRA COSTOSA. (Ef.
2:15-18)
A veces la palabra “apaciguamiento”
significa buscar la calma a cualquier precio y más de una vez resulta en una “paz
barata”.
Finalmente,
¿Podríamos incluirnos en esta lista de seres humanos que procuran la paz?
Según el teólogo William Barclay esta bienaventuranza podría leerse: