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COMO EMPRENDER UN PROGRAMA DE FE (5)¡DEJANDO ATRÁS EL FRACASO! |
INTRODUCCIÓN:
¿Cuántas veces en la vida, cuando miramos los problemas que nos agobian llegamos a preguntarnos por qué Dios no detuvo esta o aquella circunstancia que nos azotó?
Cuando recién me iniciaba en el camino del Señor y me hacía esta
pregunta un pastor amigo y su esposa solían decirme, “no preguntes a Dios porqué te está
pasando esto sino para qué”. Aquellas palabras quedaron grabadas en mi mente
hasta el día de hoy y me ayudaron tremendamente cuando las tempestades han
azotado mi vida y al hundirme me hacían sentir un fracasado.
Otra de las cosas que me han ocurrido en mis primeros tiempos es que solía
mirar hacia los costados, a mis hermanos con un testimonio mejor, luego hacia atrás y avergonzarme de mis fracasos al dar los primeros pasos en
la vida cristiana.
Han pasado algunos años, pero sigo recordando todo aquello al leer este
pasaje en que el impulsivo Pedro pretendió caminar sobre las aguas y fracasó
por poner su mirada en la tormenta y dejarse dominar por sus impulsos y por el
temor.
Hace algunos días escuché esta frase que me hizo pensar en nuestras
realidades humanas y cuánta razón tiene el Señor al exhortarnos permanentemente a perseverar en la fe; la frase decía así:
¿Sabes por qué Dios creo las caras de la gente adelante? Para que caminen mirando al frente y no hacia atrás
Como
vemos, cuando uno se esfuerza el sufrimiento puede ser usado para fines
constructivos.
El racionalista ha
suprimido este magnífico pasaje convirtiendo un hecho milagroso, “vino a
ellos andando sobre el mar”, (
verso 25) en uno humano diciendo que Jesús "caminaba
sobre el borde del mar”, ¿Es que hemos perdido de vista la Omnipotencia de
un Dios que no sólo puede caminar sobre las aguas y hacer que nosotros lo
hagamos, sino que es el mismo Creador del universo? ¿Cómo podemos interpretar racionalmente los milagros del mismísimo Hijo de Dios?
II) SOCORRO PARA EL IMPULSO (27-33)
Pedro,
que ha demostrado en varias oportunidades, (lo demostraría mas tarde en Mat.
26:69 al 75) ser una persona impulsiva, camina sobre las aguas. Bengel
en su traducción del verso 29 dice:
“En la medida de su fe, era
llevado por las aguas”.Sin embargo,
viendo el poder del viento, la duda y el miedo le privan de la fuerza de la fe
que le estaba sosteniendo.
¿No
te ha ocurrido que cuando quisiste, como Pedro, “ir a Jesús”
(v-28-29) las fuerzas de las tinieblas, disfrazadas de
tempestades y problemas, hacen
que la fe que te estaba sosteniendo decaigan y provoquen tu hundimiento? No en
vano los discípulos rogaron a Jesús “Señor, auméntanos la fe”. ¿No nos
hemos sentido fracasados cuando queriendo “ir a Jesús” sinceramente
volvemos a caer? ¿ No te has sentido fracasado, cuando como Pedro, has permitido
que el ardor por la obra te haya impedido reflexionar?
Pero
allí está la voz del Maestro, la Palabra divina de poder, majestuosa, de
seguridad, de socorro, capaz de caminar sobre las aguas y de dominar la
naturaleza; pero con la misericordia de exhortar con dulzura cuando se nos
escapa la fe. Este Jesús es el que toma tu mano, te levanta del fracaso y te
coloca nuevamente en la barca de la vida (v-32) para que vuelvas a luchar diciéndote
que no puedes cambiar tu pasado pero que él puede cambiar tu futuro.
Frente
a un fracaso en tu vida cristiana recuerda
que:
CONCLUSIÓN
Lo que debes creer como hijo de Dios es que con Jesús en tu barca las razones por las que has fracasado dejan de existir.
¡Toma una acción y extiende tu mano para que Jesús pueda asirte de ella y levantarte nuevamente! (v-31)
Y por último, recuerda que la Palabra no dice mañana ni la semana que viene ni el mes o el año próximo, sino "al momento". Cuando permites que Jesús suba contigo a tu barca la tormenta, los truenos del enemigo y el viento contrario ceden ante la presencia majestuosa del Rey de Reyes.
¡A El sea la gloria!