COMO EMPRENDER UN PROGRAMA DE FE (3)

 ¡CON ÉXITO!

Por Rubén O. Flores

  Texto Base: Lucas 5:1-11

  INTRODUCCIÓN:

          Tengo un libro en mi biblioteca que tiene por título: “El éxito pastoral según Dios”, cuando terminé de leerlo me di cuenta de que había estado equivocado en muchas cosas con respecto a la idea de lo que es el éxito según la visión de Dios.

          Para Dios el éxito tiene una connotación totalmente diferente a la nuestra. Según él el éxito puede que sea sólo preparar, aunque cueste toda nuestra vida, un discípulo que quizás luego él lo tome para ser un predicador de multitudes, un evangelista de renombre, un cada vez más excelente maestro de niños o un pastor que promueva el adelanto del Plan de Dios en el contexto que lo rodea o en la tierra a donde lo envíe.

          I)   COMIENZA CON UN DESEO PROFUNDO POR ESCUCHAR LA VOZ DE     DIOS.

(V 1)   “...el gentío se agolpaba sobre él para escuchar la palabra de Dios”

          En primer lugar un programa de fe comienza con el deseo profundo de escuchar la voz de Dios. Ningún programa puede comenzar y llegar a tener éxito si quienes van a implementarlo no tienen deseos de escuchar la voz de Dios. No existen libros ni manuales ni métodos que suplanten Su voz.

          En Deut. 15: 1-5 se nos enseña cómo es que el pueblo de Israel tenía un sentido profundo de la equidad y justicia social. Dios quería emprender con ellos UN PROGRAMA DE FE para que no haya en medio de ellos mendigo (V-4) Y Dice la Palabra de Dios que él bendeciría con abundancia si el pueblo era fiel. El año de remisión fue instituido para evitar los desequilibrios sociales. Luego los profetas condenaron las injusticias sociales ya que el pueblo había dejado de escuchar la voz de Dios y seguir sus mandamientos.

          Lucas nos hace ver que Pedro se vio forzado a escuchar ya que tuvo que llevar al Señor con su barca mar adentro. Y esto produjo en Pedro un cambio.

          II) SIGUE CON EL MILAGRO QUE PRODUCE LA PALABRA DE DIOS.

(V5-6) “Nada hemos pescado, ...'Pero en tu palabra echaré la red".

          Dice la historia que una vez que Jesús terminó su discurso a la gente le dijo a Pedro que llevara la barca mar adentro y echara la red. La palabra de Cristo que Pedro había escuchado produjo Fe en su corazón.

           Un programa de fe tiene éxito cuando las personas que lo inician tienen fe, no en su propio programa, sino en el programa de Dios. La Biblia dice que cuando pusieron en práctica el programa de Dios la red se rompía por la cantidad de peces. LA FE EN LA PALABRA DE DIOS PRODUCE MILAGROS.

            III) CONTINÚA CON UNA EXPERIENCIA DE FE PROPIA.

(V-7) “Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca”

  Mucha gente pasa toda su vida viviendo de fe ajena. Creen que Cristo sana porque sanó a su hermano, su abuela; o porque la Biblia lo dice; pero nunca lo han experimentado en ellos porque no han tenido la fe necesaria para ver un milagro en su propia vida.

Si una iglesia no tiene sus propias experiencias de Fe no podrá avanzar en los pasos hacia el éxito de un programa de fe y menos proclamarla a otros para que la compartan.

Los milagros en otros no serán impactantes en la vida de la iglesia sino hasta que sean el producto de sus propias experiencias de Fe. Una iglesia sin fe es como un árbol sin fruto porque uno de los frutos del Espíritu es la fe y además esto agrada a Dios porque la Palabra dice que: “... sin fe es imposible agradar a Dios”.

IV) SE CONCRETA CUANDO EN LA IGLESIA EXISTE CONVICCIÓN DE    PECADO.

(V-8-10ª) “Viendo esto Simón Pedro cayó de rodillas ante Jesús...el temor se había apoderado de él y de todos los que estaban con él”.

  Un programa de fe no tendrá éxito jamás si la iglesia no tiene temor ni convicción de pecado. Sólo cuando la iglesia en pleno y no sólo un grupo de líderes comprende quién es Jesús el Señor de la iglesia se puede emprender un programa de fe.

Cuando la iglesia olvida que los mandamientos de Dios no son sólo “pequeños consejitos para quien quiera ponerlos en práctica”, sino mandatos de un Dios Omnipotente, se produce el resultado que tuvo el pueblo de Israel, ninguno de aquellos que recibieron los milagros de Dios en el desierto entraron en la tierra prometida. Conozco iglesias que parecen ser anexos de la de Laodisea, son autosuficientes y no necesitan de los milagros del Señor y tampoco de él ya que lo dejan fuera de sus programas.

  CONCLUSIÓN:

EL ÉXITO ES EL RESULTADO CUANDO EL LLAMADO A SERVIR ES DE TODOS Y NO SOLO DE ALGUNOS ESFORZADOS.

(V-11) “Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo le siguieron”.

           El programa es coronado por el éxito cuando el mandato de la “gran comisión” es la parte principal de todo.  “Id y haced discípulos a todas las naciones...”  es el programa para el cual la iglesia ha sido fundada sobre la sangre de Cristo. No existe otro programa que cumpla tan bien todos los requisitos para el cual fue creada. Hacer discípulos a todas las naciones es el programa de fe que ha estado en la mente de Dios desde el principio de los tiempos. Y en realidad “es un programa de fe” aún para él ya que tiene fe en que cada uno de nosotros, que hemos sido salvados por la sangre de su Hijo en la cruz sea agradecido en amor hasta el punto de  entregar su vida tal como Jesús se entregó a sí mismo a su esposa que es la iglesia.

  LECTURA DE EFESIOS 3: 14-21.