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EL
SERMÓN DEL MONTE (6)
¿EMPATÍA O SIMPATIA?
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por
Rubén o. Flores
Texto
base: 5:7 Lectura de Mateo 18:35
INTRODUCCION:
La
palabra "Misericordia" es compasión por la gente en necesidad
y siempre tiene que ver con lo que percibimos de dolor, miseria y aflicción
como resultado del pecado en la vida de las personas. Muchas veces confundimos
"simpatía" con misericordia.
"Porque
juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la
misericordia triunfa sobre el juicio"
(
Stgo. 2:13).
La
Biblia afirma que para ser perdonados es necesario ser perdonadores. Jesús
concluye la historia del deudor inmisericorde advirtiendo:
"Así
también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón,
cada uno a su hermano sus ofensas".
1) EMPATIA,
VER
Y SENTIR DESDE OTRO PUNTO DE VISTA.
En
la naturaleza del común de las personas no existe la misericordia tal como la
enseña Jesús. Ni siquiera la iglesia a través de los tiempos de su existencia ha
demostrado misericordia en muchas oportunidades. El mundo prefiere aislarse y
ponerse lejos del sufrimiento, de los dolores y calamidades de las personas. El mundo encuentra satisfactoria la revancha y tonto el perdón. Para la mayor
parte del mundo perdonar es de débiles, interesarse por los sentimientos de
otras personas es perder el tiempo y "sentir" como sienten los demás
es debilitar la propia coraza y hacerse vulnerable.
¿Puede haber bondad mal entendida o
mal dirigida?
En sus últimas
semanas Jesús fue a la casa
de Marta y María en Betania. Faltaban pocos días para ir a Jerusalén,
a la cruz. Todo lo que quería era estar en paz con sus amigos. Quizás
conversar, recordar el milagro de Dios hecho en Lázaro y otros
muchos momentos vividos juntos. Para Marta Jesús era el huésped más
honrado. Ella sentía que debía darle lo mejor al Señor por eso apenas llegó
él a la casa comenzó un trajinar de arriba abajo tratando de servirle lo
mejor posible. Las casas no tenían tantas habitaciones como ahora, de manera
que todo lo que Marta estaba haciendo lo hacía precisamente frente al Señor.
Ruido de platos y cubiertos, entradas y salidas, (tengamos en
cuenta que Jesús iba a todas partes con sus discípulos).
Faltaba poco para la cruz de manera que lo que el Señor necesitaba quizás no era todo ese trajinar, tanta
comida ni servicios, sólo que estuvieran con él.
¿No te ha ocurrido querido pastor algunas veces que por
mucho trajinar de arriba a bajo has perdido momentos preciosos de estar con el
Maestro? Las visitas, el hospital, el escritorio lleno de papeles, cita en la
oficina, tus hijos que reclaman tu presencia, tu esposa que te mira pidiendo mas
tiempo de ti y en medio de todo esto tu cansancio.
Personalmente he estado en una cama de hospital en terapia
intensiva y me he puesto a pensar cuántos momentos he perdido de estar con mi
Señor por andar de aquí para allá. Me he dado cuenta que muchas veces las
cosas por ser urgentes no son necesariamente las más importantes. Hubo muchos
momentos que dejé de estar al lado de mis queridos hijos y mi amada esposa por
correr de aquí para allá creyendome casi el Espíritu santo. Me parecía que
debía salvar al mundo, cuando en realidad la iglesia ya estaba cuando yo me
convertí y seguirá estando, si el Esposo no viene antes, cuando yo vaya a su
presencia.
Cuando una persona sabe que está
por morir lo que menos llega a interesarle es qué le van a servir de comer, lo
que desea es la presencia de sus familiares o amigos. Hasta a veces uno piensa
cuántas cosas dejó de hacer que quisiera hacerlas en esos momentos. Un abrazo
no dado, una sonrisa que escondimos, un beso que mezquinamos, un atardecer que
no gozamos y un amanecer que tampoco vimos porque nos acostamos demasiado tarde.
Trabajando por supuesto.
Marta se había propuesto ser
misericordiosa y buena con Jesús pero lo que hizo ¿fue lo que en realidad
deseaba Jesús? Sería importante que
pudiésemos hacer el esfuerzo de VER Y SENTIR DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LOS DEMÁS.
2) EL
EJEMPLO DE LA MISERICORDIA DE DIOS.
(Fil 2: 5-11)
El mejor ejemplo de lo que significa la palabra “Misericordia” la tenemos en
la actitud de Dios para con nosotros. En
Jesucristo Dios se “metió literalmente adentro del hombre”. El vino a los
hombres como hombre, vino para ver las cosas con los ojos de los hombres y a
pensar con la mente de los hombres. Dios sabe cómo es la vida en la tierra
porque él vivió esta vida en Jesucristo.
¿Qué es "empatía" sino ponerse en los zapatos del otro? ¿Qué
hizo Dios sino hacerse hombre en Jesucristo para ser "tentado en todo"
y mostrar como él mismo Jesús lo dice: "...Mujer,
¿dónde están los que te acusaban? ¿ninguno te condenó? ...Ni yo te condeno;
vete y no peques más.
(Jn. 8:10-11)
Cuando
el príncipe Alberto de Inglaterra falleció al mismo tiempo que un amigo de la
familia. La reina Victoria fue a visitar a la esposa viuda de aquel amigo.
Cuando la mujer la vio en su habitación intentó levantarse y hacer una
reverencia pero la reina le dijo: “Querida
amiga, no te levantes. Hoy no vengo a ti como reina a un súbdito sino como una
mujer que ha perdido su esposo a otra mujer que está en la misma situación.
CONCLUSIÓN:
Dios
vino a los hombres, pero no como un Dios majestuoso, lejano, remoto,
indiferente, sino como hombre. Cuando estuvo con la mujer adúltera no condenó
sino que tuvo misericordia. Cuando sanó en día de reposo no infringió la ley
de Dios sino que tuvo misericordia. Cuando se encontró con un endemoniado no lo
miró con desprecio sino que tuvo misericordia. Cuando se encontró con un
paralítico en el estanque de Betesda no se sorprendió de que el hombre no
obstante tenerlo a su lado todavía estuviera pensando en quién podría meterlo
al agua para ser sanado sino que lo miró con amor y tuvo misericordia de él a
pesar de todo.
Una
de las grandes verdades de la vida es que siempre recibo lo que doy. Lo que siembro eso segaré.
¿Qué
es lo que estoy sembrando? Es fácil reír con el que ríe, pero mucho más difícil
es llorar con el que llora.
¿Cómo
puedo recibir misericordia si no la tengo para con los que la necesitan?
Oremos para no confundir empatía con simpatía, no es lo
mismo y uno puede llegar a ser un "pastor bueno" sin llegar a ser
"un buen pastor" tal como desea el Príncipe de los pastores que
seamos . (Jn. 10: 11).