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Una alabanza propia |
por David Lencina
Siempre
me he preguntado; Cuál es la alabanza que a Dios le agrada? El hombre de
Galilea va pasando, va... Cuando esta Iglesia te alaba... Eres Tú la única razón...
Enciende una luz... exaltado entre las naciones...
Qué
error – dirás – verdad?; pero a cuántos les parecerá que Dios se mueve
con ciertos coros o canciones, y es cierto. Mi preferido es “Cuán grande es
Él”, y Él se mueve cuando le cantamos como Iglesia. La contra cara de ver
las cosas así, es cuando vivimos repitiendo reuniones y caemos en la rutina de
cantar siempre los mismos coros, hasta que saquemos la última canción que está
de moda. Se puede hacer esto sin dejar de hacer algo que no lo hemos practicado
aún; cantar nuestros propios coros como Ministerio, grupo de Alabanza, etc. Es
como aquel pastor que repite mensajes escuchados y los predica a su Iglesia.
Dejemos
la parte “cómoda” de sacar tantos coros y aunque sea pongamos en nuestros
cancioneros una o dos canciones que identifiquen a cada Iglesia, con su
identidad, con la visión que Dios le ha dado a cada Pastor, en el sector de la
ciudad que le toque vivir o trabajar.
Cada
club, llámese como se llame, busca una canción para identificarse y la cantan
con todas sus fuerzas, qué bueno sería cuando te invitan a algún lugar poder
escuchar “la canción lema” de la Iglesia. Nuestra Iglesia se llama
“Jesucristo es el Señor”, otros tienen distintos lemas, que cada lema sea
acompañado con una canción. Quizás te parezca una locura, pero Dios nos ha
rescatado para que publiquemos sus obras.
Muchas
marcas distintas de venta comercial se identifican por su canción. Por qué
nosotros no lo hacemos también, que tenemos a Alguien tan lindo para adorar,
alabar, proclamar, exaltar...
En
1Pedro 2: dice:
“que somos un pueblo adquirido
por Dios para anunciar las maravillas, virtudes de Aquel que nos sacó de las
tinieblas y nos puso en su luz admirable.”
Sin
dejar de cantar ningún coro de los
que estamos cantando, desafiémonos a aclamar a Dios con cánticos que nos
identifique por donde se escuche y si alguien los quiere cantar... Aleluya, no
son míos me los dio el Espíritu Santo así que podemos cantarlos tranquilos
(por lo menos así lo veo yo), porque son y serán para la Gloria de Aquel que
me amó y se entregó a sí mismo por mí y por ti.
Así
que juntos vamos a seguir creando música para nuestro Dios; dále, tomá tu
instrumento y llevá una alabanza a
Dios en este día a tu Iglesia.
David
Lencina
Director
de Alabanza y Pastor integrante de ministerio
que
preside el Pastor Alberto Risso de la Iglesia Bautista
“Jesucristo
es el Señor” de Villa Adelina.