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¡VOLVER!
(1)
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Texto
base para toda la serie: Lucas 22:
31-32
Texto complementario: Hechos
3: 19-21a
INTRODUCCION:
Hace
algún tiempo vino a mis manos un pequeño libro escrito por uno de mis antiguos
compañeros de seminario, el pastor Rubén Kassabián, en el que compartía lo
estudiado acerca de algunos avivamientos en el mundo. La presente anecdota es
extraída de este libro y se sitúa en una pequeña iglesia de Escocia en el
año 1949
"Un hombre estaba orando y de
pronto los hermanos de la congregación comenzaron a sentir de tal modo la
presencia del E. Santo que una tremenda necesidad de arrepentimiento les hacía volverse
a Dios. El hombre
se levantó de su lugar
diciendo:
-¡ Yo no
voy a dejar que esto me afecte!- ¡ Me alejaré de aquí y escaparé !-
Entró en una cantina y pidió una copa. ¡Pero resulta que en aquel lugar de lo
único que se hablaba era del temor a perder sus almas! Dejando su trago el
hombre fue a un salón de baile cercano y mientras se alejaba pensaba, -¡
las muchachas del salón me harán olvidar todo eso que pasa en la iglesia!-
Pero una muchacha se le acercó llorando y le dijo fervientemente: -¡Señor,
si morimos esta noche, ¿dónde pasaremos la eternidad? El hombre
se dió cuenta que no podía escapar de la mano de Dios; y en ese momento se
entregó completamente al Señor. Poco después se convirtió en un testigo
ferviente de Jesucristo al que había negado por mucho tiempo".
Esto fue un incidente más de los que ocurrieron en Escocia en
aquellos años. Prácticamente ningún hogar o familia escapó de la convicción
del Espíritu Santo. Las iglesias que estaban casi sin miembros y sin vida, de
pronto florecieron de una noche a otra celebrando de 5 a 6 cultos por semana. La
adoración familiar comenzó nuevamente en los hogares. Los barcos pesqueros
llevaban a quienes pudieran dirigirlos en oración y en cantar mientras
navegaban.
"El
presbítero de la Iglesia Libre en la ciudad de Lewis (Escocia) se reunió con
otros consiervos para considerar la deprimente situación espiritual de su
ciudad. Mientras
los centros de pecado estaban repletos, las iglesias estaban vacías. Muy pocas
conversiones o ninguna. La juventud había desaparecido de la Casa de Dios.
Parecía que debían cerrar las
iglesias.
Pero un pequeño grupo de hombres preocupados por todo esto
comenzaron a reunirse en un pequeño granero y el Espíritu Santo les dió la
convicción de la promesa de Dios escrita en 2
Cró. 7:14
“Si
se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y
buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré
desde el cielo y perdonaré
sus pecados y sanaré la tierra”.
Aquella misma noche hicieron un pacto con Dios y decidieron tomar
sobre sí la carga del avivamiento que necesitaban, humillarse y perseverar en
oración, hasta que el avivamiento viniera.
"No
se desanimaron y siguieron adelante creyendo en que Dios guarda sus pactos.
"Dijeron--¡
Seguiremos hasta que tengamos respuesta !".
Dos meses después, una noche un diácono de la iglesia se
levantó y leyó el Salmo 24:3-5
“ ¿
Quién subirá al santo monte de Jehová? ¿ Y quien estará en su lugar santo?
El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas
vanas, ni jurado con engaño”.
<Entonces
dijo: -- Hermanos,
durante meses hemos estado orando por un avivamiento, y aun no ha pasado nada.
Ahora, a la luz de este salmo, yo pregunto--¿Están limpias nuestras manos y
son puros nuestros corazones?-- Como respuesta todos cayeron de rodillas
para confesar sus pecados a Dios y reconsagrar sus vidas
al Señor. Oraron toda la noche hasta caer exhaustos. A las cinco de la
madrugada, después de mucha oración repentinamente el poder de Dios se
manifestó sobre ellos> ".
"Mientras tanto, dos ancianas de 82
y 84 años que vivían cerca del granero y que habían estado orando durante
mucho tiempo por un avivamiento; sintieron del Señor que se debía llamar a un
predicador llamado Duncan Campbell. Este hombre contestó que no podía ir y que
oraran para que el año próximo pudiera visitarlos. Pero Dios había revelado
que en dos semanas el pastor Campbel estaría allí. Y así sucedió ya que sus
compromisos fueron cancelados sin saber por qué".
"En la primera reunión no pasó nada y el predicador se
desencantó, pero los hermanos le dijeron que debían seguir adelante porque el
Señor se iba a manifestar. Unos 30 hermanos se fueron a una casa a orar y a las
3 de la mañana, Dios irrumpió en medio de ellos. Muchos cayeron al suelo sin
poder hablar y sin saber qué les sucedía. Al salir de ese lugar se encontraron
con hombres y mujeres que buscaban a Dios en las casas, a lo largo del camino;
las luces estaban encendidas porque todos estaban despiertos, sin poder dormir.
Tres hombres estaban arrodillados en plena calle atormentados por la convicción
de pecado implorando la misericordia de Dios".
"En la segunda reunión comenzaron a llegar personas de
todos los extremos de la isla en camiones y omnibus. Siete hombres que venían
al templo en un camión sintieron repentinamente tal convicción de pecado que
se convirtieron antes de llegar a la iglesia.. Las personas que no se convertían
salían del templo pero las oraciones de los que quedaban hacía que volvieran
arrepentidos por sus pecados y confesaran el nombre de Cristo. Aquella segunda
reunión duró hasta las cuatro de la madrugada. Pero aún no había terminado
la reunión cuando una persona llegó diciendo al predicador que fuera de la
oficina de la policía había mucha gente llorando angustiosamente ,( unas 600),
que no sabían qué les pasaba ya que pedían a gritos que un predicador vaya a
orar por ellos. Mientras el pastor Campbell iba hacia allí veía por las calles
a hombres y mujeres arrodillados por todas partes, en las puertas de las casas y
en las calles clamando a Dios por su misericordia. A partir de allí se
realizaban hasta 4 cultos por noche".
"La iglesia, los hogares, las
actividades laborales, la vida cotidiana de la población cambió totalmente.
Cuando en una pequeña población de unos 500 habitantes se supo de esto hubo
una gran oposición al avivamiento, pero un pequeño grupo de creyentes con
convicción empezó a orar por el pueblo y mientras perseveraban en oración el
Espíritu Santo comenzó a derramar su poder sobre la ciudad.
En
1952, una revista cristiana declaró en un artículo lo siguiente: “Hoy hay más gente asistiendo a
las reuniones de oración en Lewis, que la que asistía a la adoración pública
en años anteriores....Las maldades sociales fueron borradas como por un diluvio
y de las centenares de personas que aceptaron a Cristo en la primera ola del Espíritu
Santo, hasta ahora, solamente cuatro señoras dejaron de asistir a los cultos de
oración”
CONCLUSION:
¿Estamos viviendo realmente un avivamiento en nuestro país? No vamos ahora a estudiar qué es un avivamiento, creemos que eso corresponde a quienes están más al tanto y han estudiado más sobre el asunto. Sin embargo la pregunta sigue en pie; ¿Lo que ha estado sucediendo en estos últimos años, es un avivamiento o es solamente un exodo de una iglesia a otra?. Tanto en Argentina como en otros países se habla de un gran mover del Espíritu Santo, sin embargo todavía no se ven lágrimas de arrepentimiento a nivel de un verdadero avivamiento, las iglesias no han cambiado mucho, los pueblos y las ciudades tampoco y nuestro país está en desorden. Todavía existen problemas entre hermanos en la fe, y aún más, todavía existen diferencias entre siervos de diferentes denominaciones en cuanto a "formas" de adoración etc. Mientras tanto el diablo saca provecho y continúa con sus artimañas destruyendo y dividiendo.
Esta nueva serie de mensajes tendrá como objetivo alentar al lector a "VOLVER" a redescubrir su relación con Jesucristo y de la misma manera que Pedro, reencaminar su vida cristiana. Satanás ha tenido la oportunidad de zarandearnos muchas veces porque al igual que Pedro estamos muy convencidos que nosotros "podemos por nosotros mismos". Pero gracias damos a Dios por Jesucristo en quien descansa nuestra salvación y quien como nuestro abogado ruega delante del Padre por nuestras vidas.
Pedro conoció la amargura de haber negado a Jesús por pretender que podía por
sí mismo, la expresión utilizada en el griego por Lucas es "te
conviertas", y el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español aclara (de
las negaciones próximas).
L.
Bonnet y A. Schroeder en su comentario acerca de este pasaje dice:
"Conversión
en toda la plenitud de la palabra. Antes de pentecostés no habían comprendido
la obra de la redención,
ni recibido el Espíritu Santo, doble condición de toda conversión verdadera.
Cuando la hubiera alcanzado, Pedro podrá confirmar a sus hermanos en la fe y
la vida cristiana"
¿Será
que muchos aún deben tener su pentecostés? Te
aliento a que en este día contemples la hermosura de su santidad y puedas
"redescubrir una nueva relación con Dios"
sabiendo con total seguridad que ahora el Espíritu Santo intercede por tí para
que tu fe no desfallezca.