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¡VOLVER!
(7)
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Texto
base: Lc. 22:31-32
Texto
del día; Números 14: 3-4 cp
Jos. 14:6 ; Hch. 7:39 Neh. 9:17
Sucedió algo en años anteriores que en cierta manera frenó el avance de la obra de Dios en muchas iglesias. Recuerdo que en aquella oportunidad cierta denominación perdió más de tres años de trabajo de evangelización a causa de no escuchar lo que Dios estaba diciendo en aquel momento a través de algunos siervos.Es una trampa en la que los fariseos cayeron y en la que nosotros también podemos caer si nos descuidamos.
Se decía: “Moriremos defendiendo lo que Dios
dijo. Sin embargo se rechazó lo que
Dios estaba diciendo”.
Si alguna vez somos
amonestados es porque estamos en peligro de caer en desobediencia. Pero también
porque somos importantes a aquel que nos amonesta. Esto pasó con el pueblo de
Israel en el desierto y el libro a los Hebreos lo expresa de esta manera: “Si
oyeres hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Como en la provocación,
en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres;
me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté
contra esa generación y dije: Siempre andan vagando en su corazón y no han
conocido mis caminos. Por tanto juré en mi ira: No entrarán en mi reposo”.
(Hebreos 3: 7-11)
La “provocación en el desierto” se
refiere a cuando los hijos de Israel llegaron a la frontera de la tierra
prometida. Allí, en lugar de escuchar las noticias positivas dadas por Josué y
Caleb, escuchan las negativas que trajeron los otros diez espías enviados para
reconocer la tierra. Esta incredulidad fue castigada por Dios y les costó 40 años
de peregrinación por el desierto. Dice la Biblia que “endurecieron
sus corazones” y la Palabra de Dios no pudo echar raíces. Dios
tiene muchas maneras de ablandar los corazones que son duros como la piedra. El
es quien puede cambiar los corazones inflexibles y apáticos ante Su voz.
Dice la Biblia que al hacer caso de las
palabras negativas de aquellos hombres, lloraron toda la noche y con quejas y
gritos dijeron: “¿No nos
sería mejor volvernos a Egipto? “
Luego decidieron designar un capitán que los guíe y dijeron finalmente:
“...volvámonos
a Egipto”.
¡Cuántas
veces hemos querido desandar el camino ya andado!
¡Cuántas
veces preferimos hacer nuestro aquel dicho que dice: “Mas vale lo malo
conocido que lo bueno por conocer”!
Sin embargo en los
caminos de Dios las cosas no son así. Dios ya tiene preparados caminos para
nosotros por los cuales debemos andar y por los cuales no vale la pena volver a
desandar. Por eso hoy preguntamos: ¿VOLVER A QUÉ?
I) ¿A VIVIR EN ESCLAVITUD?
¿Toda la verdad o media
verdad? ¿Mentiritas piadosas o mentiras? Somos proclives a mentir, ya sea por
temor, por "agrandar" las cosas o por que somos realmente
mentirosos. Una de las cosas más importantes para Dios es la actitud de nuestro
corazón. Aquellos diez hombres tenían
un pensamiento de fracaso. Ellos sabían que si decían toda
la verdad de Dios debían enfrentarse al enemigo y por eso dijeron
una verdad a medias: “...ciertamente fluye leche y miel y este es el fruto de ella......pero
el pueblo que habita aquella tierra es fuerte....” “....éramos nosotros a
nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos”. (
Cap. 13:27-28;33)
Frente
a los gigantes que te acechan cada día ¿cómo te ves? Vienen a mi
mente recuerdos de mi juventud, cuando no me había entregado todavía a Cristo.
Mi hogar era un caos, mi físico estaba quemado por el alcohol y el cigarrillo,
(fumaba casi dos cajetillas de cigarrillos por día) estaba quemando mis
pulmones y mi estómago. En mi trabajo mi jefe hacía lo posible para hacerme
entender que debía dejar de fumar, todos los días me preguntaba: ¿Hombre o
ratón? refiriendose a si había ganado mi voluntad o el vicio del cigarrillo. Y
yo le contestaba ¡Ratón, ratón!. Hoy, cuando leo sobre la actitud de aquellos
hombres que se veían a sí mismos como langostas me veo frente a un espejo.
Dios les había dicho: “...he descendido para librarlos de la mano de
los egipcios y sacarlos de aquella tierra a
una nueva tierra que fluye leche y miel”. Pero ellos preferían
la esclavitud anterior a luchar contra el enemigo de la promesa de Dios.
¿Hombre o ratón, qué actitud
tenemos ante las circunstancias adversas?
El preámbulo de la segunda venida de
Jesucristo es: “guerras y
rumores de guerra” ¿Podemos conquistar la tierra invadida de
nuestro corazón sin luchas ni guerras? ¿Qué
es preferible? ¿Luchar cada día por la libertad conseguida por Jesucristo en
la cruz del calvario o tener una actitud de cobardía y creernos langostas
frente al enemigo que Cristo ya venció
¿Podemos
siquiera pensar en volver a la esclavitud que teníamos sin Cristo? Tenemos dos
opciones:
¿Sentirnos gigantes con Cristo o langostas con nosotros mismos?
Pero
podemos volver sí, como volvió Pedro arrepentido y llorando para vivir en
libertad.
II
) ¿O A VIVIR EN LIBERTAD?
El pueblo que llegó a las puertas de la tierra prometida tuvo temor de dar
el paso hacia su libertad, y aunque debían luchar para eso Dios ya les había
prometido la victoria final.
Algunas personas e
iglesias tienen temor a los cambios y a las cosas desconocidas. Se diría que
hasta tienen temor a volver al primer amor. Un
volver a redescubrir su relación con Dios. Por eso necesitan un avivamiento.
¿Volver
a qué?
A
la libertad que perdimos
a través de los años de religiosidad farisaica.
A
tener para el Señor frutos de servicio y
sacrificio.
A
tener una nueva visión de la
obra de Dios en nuestra iglesia y hasta en el mundo. Muchas veces buscamos
afuera lo que ya tenemos adentro.
A
volver a tener un nuevo
celo por la obra de Dios. Volver al
primer amor.
A
tener ese deseo creciente de
ver a la gente convertida por el poder de Cristo tal y como lo tuvieron los
primeros discípulos.
A
tener esa relación fresca y
poderosa que teníamos con el Señor cuando nos convertimos.
CONCLUSIÓN
Terminamos en este día con las palabras de Josué y Caleb al pueblo: “SI JEHOVÁ SE AGRADARE DE NOSOTROS, EL NOS LLEVARÁ A ESTA TIERRA Y NOS LA ENTREGARÁ, TIERRA QUE FLUYE LECHE Y MIEL”.
Si
te has abandonado a los gigantes de este mundo y a tu propio parecer.........
Si has dejado tierras sin poseer por temor a los gigantes a los que debes enfrentarte cada día...... Vuelve y con valentía posee la tierra que El te prometió.
Pero
si el Espíritu Santo aún no ha tomado posesión plena de tí.....Vuelve
para que lo haga y verás que ya no te sentirás como langosta sino como gigante
porque Aquel que murió por ti te ha hecho
MAS QUE VENCEDOR.
¡¡¡
DIOS TE
BENDIGA!!!