¡VOLVER! (7)
“¿VOLVER A QUE?

P or Rubén O. Flores

Texto base: Lc. 22:31-32

Texto del día; Números 14: 3-4    cp Jos. 14:6 ; Hch. 7:39 Neh. 9:17

     INTRODUCCIÓN

       Sucedió algo en años anteriores que en cierta manera frenó el avance de la obra de Dios en muchas iglesias. Recuerdo que en aquella oportunidad cierta denominación perdió más de tres años de trabajo de evangelización a causa de no escuchar lo que Dios estaba diciendo en aquel momento a través de algunos siervos.Es una trampa en la que los fariseos cayeron y en la que nosotros también podemos caer si nos descuidamos.

        Se decía: “Moriremos defendiendo lo que Dios dijo. Sin embargo se rechazó lo que Dios estaba diciendo”. Cuando leemos la Biblia y hablamos sobre la Escritura defendemos lo que dice pues consideramos que es Palabra de Dios. Defendemos lo que Dios dijo a generaciones pasadas. Defendemos la fe que una vez nos ha sido dada por nuestros mayores porque creemos que nos han enseñado bien. Defendemos nuestros principios doctrinales porque creemos que ellos parten de la Palabra de Dios, la Biblia. Y sin embargo buscamos los yerros doctrinales de aquellos que nos están amonestando olvidando que Dios no cerró su comunicación con nosotros, El sigue hablando desde los cielos a toda la humanidad, La Biblia dice en Hebreos 12:25:  ...no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desechamos al que nos amonesta desde los cielos”. ( o sea: al que continúa hablando). El tiempo del texto griego expresa una acción presente contínua.

        Si alguna vez somos amonestados es porque estamos en peligro de caer en desobediencia. Pero también porque somos importantes a aquel que nos amonesta. Esto pasó con el pueblo de Israel en el desierto y el libro a los Hebreos lo expresa de esta manera: “Si oyeres hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación y dije: Siempre andan vagando en su corazón y no han conocido mis caminos. Por tanto juré en mi ira: No entrarán en mi reposo”.   (Hebreos 3: 7-11)

        La “provocación en el desierto” se refiere a cuando los hijos de Israel llegaron a la frontera de la tierra prometida. Allí, en lugar de escuchar las noticias positivas dadas por Josué y Caleb, escuchan las negativas que trajeron los otros diez espías enviados para reconocer la tierra. Esta incredulidad fue castigada por Dios y les costó 40 años de peregrinación por el desierto. Dice la Biblia que “endurecieron sus corazones” y la Palabra de Dios no pudo echar raíces. Dios tiene muchas maneras de ablandar los corazones que son duros como la piedra. El es quien puede cambiar los corazones inflexibles y apáticos ante Su voz.
        Dice la Biblia que al hacer caso de las palabras negativas de aquellos hombres, lloraron toda la noche y con quejas y gritos dijeron: “¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?   Luego decidieron designar un capitán que los guíe y dijeron finalmente: “...volvámonos a Egipto”.

¡Cuántas veces hemos querido desandar el camino ya andado!

¡Cuántas veces preferimos hacer nuestro aquel dicho que dice: “Mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”!
  
     Sin embargo en los caminos de Dios las cosas no son así. Dios ya tiene preparados caminos para nosotros por los cuales debemos andar y por los cuales no vale la pena volver a desandar. Por eso hoy preguntamos: ¿VOLVER A QUÉ?
  

        I) ¿A VIVIR EN ESCLAVITUD?

  
     ¿Toda la verdad o media verdad? ¿Mentiritas piadosas o mentiras? Somos proclives a mentir, ya sea por temor, por "agrandar"  las cosas o por que somos realmente mentirosos. Una de las cosas más importantes para Dios es la actitud de nuestro corazón.  Aquellos diez hombres tenían un pensamiento de fracaso. Ellos sabían que si decían toda la verdad de Dios debían enfrentarse al enemigo y por eso dijeron una verdad a medias: ...ciertamente fluye leche y miel y este es el fruto de ella......pero el pueblo que habita aquella tierra es fuerte....” “....éramos nosotros a nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos”. ( Cap. 13:27-28;33)
       
Frente a los gigantes que te acechan cada día ¿cómo te ves?
Vienen a mi mente recuerdos de mi juventud, cuando no me había entregado todavía a Cristo. Mi hogar era un caos, mi físico estaba quemado por el alcohol y el cigarrillo, (fumaba casi dos cajetillas de cigarrillos por día) estaba quemando mis pulmones y mi estómago. En mi trabajo mi jefe hacía lo posible para hacerme entender que debía dejar de fumar, todos los días me preguntaba: ¿Hombre o ratón? refiriendose a si había ganado mi voluntad o el vicio del cigarrillo. Y yo le contestaba ¡Ratón, ratón!. Hoy, cuando leo sobre la actitud de aquellos hombres que se veían a sí mismos como langostas me veo frente a un espejo.

  
     Dios les había dicho: “...he descendido para librarlos de la mano de los egipcios y sacarlos de aquella tierra  a una nueva tierra que fluye leche y miel”. Pero ellos preferían la esclavitud anterior a luchar contra el enemigo de la promesa de  Dios.

 ¿Hombre o ratón, qué actitud tenemos ante las circunstancias adversas?

        El preámbulo de la segunda venida de Jesucristo es: “guerras y rumores de guerra” ¿Podemos conquistar la tierra invadida de nuestro corazón sin luchas ni guerras?  ¿Qué es preferible? ¿Luchar cada día por la libertad conseguida por Jesucristo en la cruz del calvario o tener una actitud de cobardía y creernos langostas frente al enemigo que Cristo ya venció

  
     ¿Podemos siquiera pensar en volver a la esclavitud que teníamos sin Cristo? Tenemos dos opciones:
¿Sentirnos gigantes con Cristo o langostas con nosotros mismos?

       
Pero podemos volver sí, como volvió Pedro arrepentido y llorando para vivir en libertad.

         II ) ¿O A VIVIR EN LIBERTAD?

  
      El pueblo que llegó a las puertas de la tierra prometida tuvo temor de dar el paso hacia su libertad, y aunque debían luchar para eso Dios ya les había prometido la victoria final.
  
     Algunas personas e iglesias tienen temor a los cambios y a las cosas desconocidas. Se diría que hasta tienen temor a volver al primer amor. Un volver a redescubrir su relación con Dios. Por eso necesitan un avivamiento.

¿Volver a qué?

A la libertad que perdimos a través de los años de religiosidad farisaica. 
  
         A tener para el Señor frutos de servicio y sacrificio.
  
         A tener una nueva visión de la obra de Dios en nuestra iglesia y hasta en el mundo. Muchas veces buscamos afuera lo que ya tenemos adentro.
  
         A volver a tener un nuevo celo  por la obra de Dios. Volver al primer amor.
  
         A tener ese deseo creciente de ver a la gente convertida por el poder de Cristo tal y como lo tuvieron los primeros discípulos.
  
         A tener esa relación fresca y poderosa que teníamos con el Señor cuando nos convertimos.

CONCLUSIÓN

Terminamos en este día con las palabras de Josué y Caleb al pueblo: “SI JEHOVÁ SE AGRADARE DE NOSOTROS, EL NOS LLEVARÁ A ESTA TIERRA Y NOS LA ENTREGARÁ, TIERRA QUE FLUYE LECHE Y MIEL”.

Si te has abandonado a los gigantes de este mundo y a tu propio parecer......... Vuelve, pero no para esclavizarte con la modalidad del mundo que te rodea sino para poseer la libertad que tu Señor ya ganó en la cruz del calvario hace dos mil años.

Si has dejado tierras sin poseer por temor a los gigantes a los que debes enfrentarte cada día...... Vuelve y con valentía posee la tierra que El te prometió.

 Pero si el Espíritu Santo aún no ha tomado posesión plena de tí.....Vuelve para que lo haga y verás que ya no te sentirás como langosta sino como gigante porque Aquel que murió por ti te ha hecho
MAS QUE VENCEDOR.

¡¡¡ DIOS TE BENDIGA!!!