¡VOLVER! (5)
"¿Por qué volver atrás?”

Por Rubén O. Flores

            Texto base: Lc. 22:31-32

            Texto del día:  Jueces 2: 6-11 y 16-19

            INTRODUCCIÓN:

            La secuencia de los eventos ocurridos a través del tiempo en el pueblo de Israel nos trae a la reflexión y nos hace pensar acerca de por qué  estamos pasando a veces por problemas y opresiones.

            Pareciera que Dios nos permite volver atrás para redescubrir una nueva relación con El, ¿pero esto es absolutamente necesario?  Las palabras que he estudiado en comentarios bíblicos en esta secuencia son las mismas por las que la humanidad ha pasado desde la caída de Adán y Eva en el paraíso. Por ejemplo:

Idolatría--alejamiento  Corrupción--opresión 
Esclavitud--Aflicción 
Remordimiento--arrepentimiento 
Compasión de Dios--liberación 
Período de bendiciones 

Sordera espiritual- reincidencia
Obstinación---terquedad 
apostasía--Esclavitud
Aflicción--Arrepentimiento  
Compasión de Dios--liberación
Período de bendiciones 

            
            Este flujo intermitente se ha dado  cada vez que el pueblo de Dios se aleja de El,  Dios vuelve a darle una nueva oportunidad y para esto envía una ola de avivamiento, la cual parece ser necesaria por tres causas:  

             l) PARA FRUSTRAR LA APOSTASÍA
        
            1.-Como vimos, Israel siguió un círculo vicioso en todo momento.Cuando era dirigido por un liderazgo santo y fuerte, adoraba a Dios.
            2.- Cuando pasaban varios años y se sentían seguros, trataban de obviar al liderazgo y como consecuencia otra vez se volvían hacia la idolatría.
            3.- Dios les disciplinaba permitiendo que sus enemigos les invadieran y esclavizaran.
            4.- El pueblo era oprimido amargamente, clamaba a Dios por ayuda y liberación.
            5.- Dios escuchaba el clamor de su pueblo y levantaba un salvador/libertador (un juez) que traía avivamiento y con él la erradicación del enemigo.
            6.- A continuación el ciclo volvía a repetirse. ( v-8-10) 
            
He presenciado a menudo cómo líderes a quienes Dios bendijo de alguna manera especial, quizás sanó o libró de alguna circunstancia dolorosa, tal vez hubo un llamado a servirle y han llegado a ser protagonistas de las obras de Dios. Al principio todo va bien ellos  prometen servirlo por el resto de sus días, hasta prometen ir a las misiones. Luego poco a poco se van olvidando de la bendición recibida, la tibieza llena sus mentes y sus promesas quedan atrás desplazadas por otras prioridades. En algunos casos debo decir que hasta han llegado y continúan en pecado haciendo oídos sordos al clamor de Dios por ellos. Por otro lado y durante mis veinte años de pastorado he visto también cómo el pueblo, una vez atendido y satisfecho por la bendición recibida trata de obviar al liderazgo desconociendo la autoridad que Dios y la iglesia ha puesto sobre ellos.

            II) PARA AVIVAR LA OBRA MISIONERA 
            
            Como consecuencia de lo anterior  la obra de evangelización se frena. Dios envía entonces un avivamiento espiritual para crear un nuevo ímpetu en la obra de evangelización y  misionera a fin de que el evangelio sea difundido por todas partes y alcanzar a los perdidos del mundo.

            En la década del ‘70 hubo un gran avivamiento en Indonesia. Dios usó a los jóvenes en las iglesias presbiterianas de la parte oriental del país. Les dio a esos jóvenes una fe grande y poderosa, los enfermos sanaban, los demonios eran lanzados fuera y la Palabra de Dios era predicada con valor y resultados espirituales grandiosos. Durante esa década hubo un crecimiento del evangelio del 600% en la iglesia de Indonesia. Antes del avivamiento había menos de un millón de creyentes y después, en la década del ‘80 esa cifra saltó a unos seis millones de creyentes en Cristo. ¿ Cómo sucedió?  Dios envió una poderosa manifestación de su Gloria, de su Presencia y de su poder. Algunas décadas más tarde indonesia necesita una vez más de un nuevo avivamiento. Pero coincidamos que Indonesia no es la única que lo necesita. Se habla sobre avivamientos en algunos de nuestros países, sin embargo creemos que hay una confusión entre una visitación del Espíritu Santo y un avivamiento. Una bendición de Dios mostrándonos su gloria exige una respuesta de su pueblo y esta respuesta aún no ha llegado a ser un avivamiento. 
Todavía no.

           III) PARA PRODUCIR RESTAURACIÓN EN LA IGLESIA

            En el libro del profeta Joel leemos:  “Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros”  (Joel 2:24-25)
            La oruga, el saltón, el revoltón y la langosta son tipos de insectos que destruyen las cosechas. Uno ataca los frutos, otro ataca las hojas, el otro las ramas y el otro las raíces. Cuando esos cuatro insectos terminan su obra destructora la vida de la planta o el árbol queda minada, es como que ya no tiene esperanza. Como hemos visto a través de las predicaciones de siervos del Señor, tenemos problemas con el crecimiento de las iglesias en América Latina sin embargo donde existe una tremenda persecución, en los países del Tercer Mundo, lugares en que no hay libertad religiosa, en los que  cristianos esforzados se reúnen bajo la superficie o en lugares ocultos, la cosecha de almas se ha multiplicado.     
            En uno de los países de Africa Occidental, hace unos años, Dios envió a un evangelista. La cosecha final fue de 200.000 almas para el Señor. Ellos vieron que sus gobiernos y los del mundo no solucionan los problemas de la humanidad y comienzan a volverse a Dios como el único que puede solucionar el problema del hambre, la escasez, la falta de medicamentos, las discriminaciones sociales y étnicas, etc.

            El profeta sigue diciendo:  “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado” (Joel 2:32).

            CONCLUSIÓN

            Alguien dijo en una oportunidad que el ser humano es el único animal que cae dos veces en el mismo pozo.  
   
         ¿ Por qué debemos pasar por todo el ciclo de reprimendas de Dios cuando en Su Palabra nos está diciendo cómo evitarlas?
            ¿Cómo puede Dios volver a avivar nuestras congregaciones sino es a través de un avivamiento comenzado en nuestros corazones?
            ¿ Cómo puede Dios cambiar la situación de nuestro país si no es a través de que volvamos a redescubrir nuestra relación con él?

            Volvamos atrás no para apostatar de nuestra fe sino para  “redescubrir nuestra relación con Dios” y poder ver en este nuevo milenio otra vez sus maravillas. Jeremías estaba angustiado delante del Señor porque cada vez que denunciaba el pecado tenía que soportar afrenta de sus enemigos, pero heroicamente y en medio de sus protestas por haber nacido siguió predicando y previniendo a los príncipes, sacerdotes y al mismo pueblo de las consecuencias de sus pecados. 

            Nuestras congregaciones pueden ser sacudidas por el fuego del Señor, fuego que consuma nuestros huesos para que no claudiquemos en denunciar el pecado de los pueblos que todavía están sin Dios y aún el de nosotros mismos como su pueblo. (Jeremías 20)

             ¿POR QUÉ VOLVER ATRÁS? 
    DIOS TE NECESITA HOY MÁS QUE NUNCA