Tema IMPORTANTE
Claves para criar un hijo libre de drogas *
Primera parte
INTRODUCCIÓN
"Las drogas son diversión vacía"
Los padres le temen, como mínimo, a siete experiencias mortíferas que pueden dañar o directamente destruir las vidas de sus hijos:
1. Ser víctimas de violencia
2. Sufrir lesiones accidentales
3. Fracasar en la escuela
4. Desarrollar actividades ¡legales
5. Padecer contratiempos sexuales
6. Experimentar desaliento y tendencias suicidas
7. Enredarse con drogas y alcohol
Este libro se refiere al último de esos temores, el más poderoso de los siete, porque cuando se elimina el estar complicado con drogas y alcohol se puede reducir el efecto de los otros seis. La opción por usar sustancias influye en las otras tomas de decisiones.
No hay milagro más deseado por los padres que el de la desaparición de los problemas que surgen por el uso, abuso y adicción a sustancias. ¡Pensemos en todo el sufrimiento que estas familias quieren ahorrarse! La disponibilidad y consumo de drogas y alcohol, sin embargo, no tienen la intención de desaparecer. La simple expresión de los mejores deseos no es una verdadera protección para los peligros que las sustancias pueden crearle a un niño. Nos guste o no, el alcohol y las drogas son parte de la sociedad en la que vivimos. Están incrustadas en nuestro entretejido cultural y juegan un rol activo en la vida diaria de mucha gente. Legal e ilegalmente vendidas, producen grandes beneficios económicos y crean un persistente conjunto de problemas sociales y de salud que no terminarán de irse con facilidad.
Por supuesto, las drogas no son sencillamente "un problema" y nada más. Hoy, como a lo largo de la historia humana, la gente tiene tendencia a la utilización natural o manufacturada de sustancias químicas con propósitos medicinales, festivos, religiosos y recreacionales para aliviar, curar o modificar los estados de ánimo. En este sentido, los tiempos no han cambiado porque tampoco la gente ha cambiado. Si las drogas no tuvieran algo positivo que ofrecer, los seres humanos no continuarían usándolas.
Hoy día, el conocimiento general en los Estados Unidos, sin embargo, muestra estas diferencias:
• Hay más variedad de drogas legales e ilegales disponibles que en cualquier otro momento de la historia humana.
• La venta de estas sustancias genera beneficios que no reconocen antecedentes y que concurren en apoyo de la legitimación de un enorme y subterráneo poder de nuestra economía.
• La publicidad masiva y de verdadera acción persuasiva en el ámbito nacional sobre las drogas recreacionales (alcohol, marihuana) para los adultos, estimula a los jóvenes a imitar a sus mayores, a menudo buscando igualmente drogas ilícitas.
Encuestas actuales sobre el uso de drogas y alcohol por parte de los jóvenes, como la que anualmente realiza la Universidad de Michigan, siguen documentando cuán químicamente activos están hoy los chicos. Alrededor del 50 por ciento de los estudiantes secundarios, por ejemplo, reportan borracheras con alcohol. Adolescentes bebedores, particularmente participando de parrandas, son los que consiguen las peores borracheras.
Así como se declaraba la "Guerra contra las drogas" para resolver el procesamiento del tráfico ilegal y el consumo, así mismo este esfuerzo aparecía ayudando muy poco, porque tanto la disponibilidad de estas sustancias como el deseo por consumirlas se mantiene extremadamente elevado. A lo sumo, convertir en un delito la manufactura, venta y uso de las drogas puede llegar a disminuir el suministro y la demanda, pero no erradicará el problema.
A lo mejor las drogas resultan ser lo más necesitado en las comunidades con más alto impacto de consumo: las extremadamente ricas (para salir del aburrimiento que provoca tener demasiado) y las extremadamente pobres (por la desesperación que causa tener demasiado poco). En ambos casos, las drogas parecen ser "todo" para los más jóvenes. Sin embargo, la existencia real de oportunidades sociales, espirituales, recreativas, artísticas, educacionales, de servicios y empleos puede -muchas veces- proveer de alternativas más saludables que la diversión vacía que brindan las sustancias.
Yo creo que la mejor manera de proteger a los jóvenes es preparar a sus padres para:
• hacerle frente a las amenazas sociales que se ciernen sobre los chicos y no negarlas;
• educarse acerca de los riesgos por el uso de sustancias y ofrecerles una guía para su seguridad;
• educarse igualmente para reconocer y responder eficazmente, cuando el uso de sustancias causen daños a sus hijos y desestabilicen la vida familiar; emplear estrategias preventivas que preparen a sus hijos para vivir satisfactoria e independientemente del uso de alcohol y drogas;
• darles a los chicos herramientas para luchar, mediante instrucciones y ejemplos, aceptando el dolor emocional como una parte normal de la vida, sin tratar de sobrellevar una mala experiencia pensando que es posible escaparse de ella recurriendo a sustancias para sentirse mejor.
Mi esperanza es que este libro brinde a los padres alguna dimensión de la ayuda que conseguirán alcanzando estos objetivos. En la Primera Parte, comenzamos examinando cuatro aspectos fundamentales acerca del problema causado por el uso de sustancias. En la Segunda Parte, describimos varios niveles de destructividad según el grado de complicación con las sustancias. La Tercera Parte alerta a los padres sobre las mayores influencias que causan el uso de sustancias en sus chicos. La Cuarta Parte está centrada sobre los estados emocionales que algunas veces provocan el uso de sustancias. La Quinta Parte examina dificultades propias del desarrollo de los adolescentes, que pueden volver receptiva a las drogas a una persona joven. La Sexta Parte sugiere los pasos a seguir cuando un hijo necesita ayuda. La Séptima Parte aborda diferentes alternativas de tratamiento. La Octava Parte muestra el perfil de una familia afectada adversamente debido al uso de sustancias por un hijo y cómo puede ser nuevamente recuperado el funcionamiento saludable.
En el final del libro, se encuentran las preguntas más habituales que hacen los padres y cuyas respuestas no están contenidas en el cuerpo de lectura general. También aparece un glosario definiendo algunos términos que pueden no ser familiares.
El Significado del Término "Libre de Drogas"
Aunque la disponibilidad de sustancias es una cruda realidad para los chicos que hoy están creciendo, educar "a un hijo libre de drogas" es un objetivo realista y valedero para todos los padres, si ello significa o alcanza a:
· educar hijos que nunca se han visto envueltos ni con las drogas ni con el alcohol;
· educar hijos que algunas veces usan pero que, en su propio criterio y en el de otras personas cercanas, no han alcanzado a involucrarse dañinamente con drogas y alcohol;
· educar hijos que han llegado a involucrarse con estas poderosas sustancias, pero que con ayuda pueden recuperar una vida saludable.
Emanciparse de las drogas puede ser una meta difícil de alcanzar, pero es algo de lo cual dependerá el presente y el futuro bienestar de un chico. A través de este libro, una consigna subyacente y fundamental es constantemente enfatizada: comunicación. Creo que la esperanza es mayor cuando los padres que tienen que criar un hijo libre de drogas hablan, hablan y hablan con su hijo o con su hija acerca de las realidades emergentes de las sustancias y su uso, del abuso y de la adicción. Precisamente, este libro ofrece a los padres varias formas de abordar la discusión de los diferentes tópicos con sus chicos.
*Créditos:
Carl Pickhardt, Ph.D. “Claves para criar un hijo libre de drogas”.
Editado por Longseller SA. Buenos Aires, Argentina, 2003
NOTA:
He recibido como regalo esta muy buena publicación acerca del tema de las drogas. Si bien el libro al cual hace referencia el autor en la introducción, es de reciente publicación (2003) y puede ser adquirido en cualquier librería. Me ha parecido sumamente importante transcribir algunas partes que pueden ser muy útiles a padres que han, están o pueden pasar por la tempestad familiar que introduce la droga en el seno familiar. Como sólo tomare algunos párrafos del libro, a título de información, y por qué no, de incentivación para su compra; para una lectura completa y detallada del tema recomiendo su adquisición.
Rubén. O. Flores