¿Desaparecen los verdaderos hogares cristianos?
Por Howard Hendricks *
Primera parte


Si no tomamos medidas concretas, los historiadores escribirán:
“. . .la familia dejó de existir al final del siglo veinte”

“¡O tengo la receta equivocada o los ingredientes están equivocados! He invertido mi vida entera en este guisado, y esta familia es la peor mezcla que jamás se haya visto. Me doy por vencida.” 

Esta amarga exclamación brotó de los labios de Carolina después de veinte años de haber andado en el escabroso camino del matrimonio y la maternidad. Carolina siempre asistió a la iglesia, e hizo las "cosas correctas". Siempre fue de carácter algo débil.
Cuando le nacieron sus dos hijos, Federico, su esposo, estaba cumpliendo su servicio militar, y pasaba mucho tiempo fuera, pero
ella resolvía todo. Hasta se puso a para ahorrar dinero y así comprar una casa cuando él terminara su obligación con el Estado. Cuando Federico regresó, ella quiso dejar de trabajar, pero él parecía preocupado e inseguro. Entonces ella siguió haciéndolo.

Poco después se descubrió que Federico tenía un problema de alcoholismo. Sin embargo, como era usual en Carolina, fue paciente y comprensiva; siguió trabajando y sosteniendo a la familia. Mientras tanto, Federico trabajaba y dejaba de trabajar; era hospitalizado y salía del hospital; estaba con su familia y después se alejaba de ella. Y así naufragó durante diez años buscando tierra firme.

Carolina siguió diciendo: 'Fred ya ha vivido en casa durante un año seguido. Y creo que ahora él está consciente de que siempre está a un trago de distancia del desastre. Está mejorando, pero ahora de veras estoy preocupada por otra cosa. Cari, nuestra hija menor, al graduarse de la preparatoria el próximo mes, se ha propuesto ir a vivir con su novio en la universidad. Pensé que ya la había disuadido de la idea y no estaba preparada para lo que ocurrió anoche. Cuando regresé del trabajo, estaba en casa la camioneta del novio de mi hija, y estaban sacando todas sus pertenencias. ¡Se estaba yendo! ¡Va a vivir con ese joven! ¡No puedo entenderla!

Los techos que cubren una casa como la de Federico y Carolina se multiplican en forma alarmante en el presente siglo XX. El verdadero hogar cristiano (no solamente una casa en donde viven creyentes, sino una casa en donde mora Cristo) parece que está por desaparecer.

¿Debemos los defensores del hogar cristiano dejar la lucha y darnos por vencidos? ¿Habremos de permitir que los historiadores escriban: “... la familia, caracterizada por un matrimonio monógamo y sometida a la ética judeocristiana, dejó de existir en el mundo occidental, al final del siglo XX"?

¿Por qué preocuparse por la familia? ¿Qué importancia tiene el hogar cristiano? ¿Tal vez podemos tirarlo la próxima vez que pasen recogiendo la basura? ¡Jamás! Hay razones y bíblicas que forman una base apremiante y convincente para el hogar.

La Biblia coloca muy en alto a la familia

Debemos entender cuán prominente es la familia en la Biblia. Dios tiene mucho qué decir respecto al matrimonio, el sexo y la familia. En toda la Palabra de Dios, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, encontramos enseñanza acerca de la familia. Desafortunadamente nuestras iglesias reservan este tema solamente para el Día de las Madres.

Un magnífico ejemplo de cómo Dios describe a la familia, lo encontramos en el antiguo himnario de Israel, es decir, los Salmos:

Si Jehová no edificare la casa En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia,
Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño.
He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Salmo 127 –

Solos no podemos edificar un hogar

La descripción comienza con el fundamento del hogar y termina con el impacto del hogar. "Si Jehová no edificare..." El hogar empieza con una filosofía, con una entrega personal. No dice usted no edifica su casa; usted sí la edifica. Más bien es una advertencia en contra de la necedad de tratar de edificar su hogar por sí solo. ¡Imposible'
Usted nunca podrá cumplir la tarea de ser un padre cristiano -un socio en una relación dinámica- separado del Señor. No saldrá bien aunque redoble los esfuerzos; aunque se levante más temprano y se acueste más tarde. Solamente obtendrá pesar, y no hay dolor comparable al sufrimiento de un padre que ha fracasado en su tarea. Todo el éxito personal o profesional no podrá recompensarle el haber fracasado como padre.
En Su descripción del Salmo 127, Dios otorga como primer premio los niños. Vea Sus palabras. Dios los llama "herencia" y "cosa de estima". Un erudito dice que esta palabra hebrea debe ser traducida como "asignación" (tarea). Los hijos son una asignación de Dios o una encomienda; El no entrega en vano los hijos a los padres. El sabe muy ¡bien la clase de hijo que debe evitar a usted. ¿Piensa que Dios le dio hijos únicamente por lo que usted puede hacer por ellos? Eso es solamente una parte. También se los dio por lo que ellos pueden hacer por usted. Usted puede suplir las necesidades especiales de sus hijos, y ellos pueden suplir sus necesidades de una manera única y especial.

El salmista llamó a los niños "cosa de estima". No dice que son una maldición, ni una tragedia, o un accidente -manifiestan el favor de Dios-. Es hermoso ver a los hijos a través de la lente de las Escrituras como trofeos de Dios.

Ante eso alguien puede decir: "Pero, ¿qué de la pareja que no tiene hijos?" Aunque los hijos son una evidente recompensa que el Señor da a un matrimonio, no podemos concluir que si usted no tiene hijos, Dios no le está recompensando. Dios tiene muchas maneras ingeniosas de recompensar a sus hijos.

Si en su hogar nacen bebés, usted es muy privilegiado. Si, en la providencia de Dios, usted no tiene hijos, entonces El tiene un plan diferente y único para usted. Puede descubrir el maravilloso ministerio que jamás haya experimentado en su vida --edificar las vidas de niños cuyos padres los han descuidado totalmente-. Algunos de nosotros sobrevivimos solamente porque alguien nos cuidó más que nuestros propios padres.

A los niños también se les llama "saetas". Eso indica que deben ser lanzados hacia un blanco y que usted debe saber cuál es el blanco. Una razón principal por la que los padres fallan es que nunca han visto el blanco.

Converse con los jóvenes de las iglesias acerca de sus padres. Le darán un cuadro gráfico de las actividades de los adultos, frecuentemente frenéticas y sin dirección. Lo cual nos hace pensar en la definición de un "fanático" (una persona que redobla sus esfuerzos después de que ha perdido de vista el blanco).

Los hijos '”buenos" no surgen por accidente, sino son fruto de un cultivo cuidadoso. Póngase como claro objetivo el criar hijos buenos, y que ésta sea la finalidad específica para la cual está confiando en Dios.

¿La iglesia en contra del hogar?

El boletín de una iglesia anunciaba actividades para cada noche de la semana. El pastor lo colocó frente a mi cara y me dijo: "Vea esto, señor Hendricks, ¡una actividad para cada noche!” Yo entonces le pregunté: "¿se siente orgulloso de eso? Yo no me felicitaría por eso. ¿Qué sucederá si alguna persona quiere cultivar su vida familiar? ¿En qué noche de la semana sugiere usted que lo haga?"

Ante esto surge una pregunta inquietante: "¿Será posible que algunas iglesias están cooperando más para destruir hogares que para edificarlos? ¿Estamos desarrollando un programa de competencia con el hogar, o de cooperación? ¿Las iglesias conciben al hogar como un adversario o como un aliado?"
La mayoría de los creyentes pasan gran parte de sus vidas en grupos para-eclesiásticos. Estos grupos deben someterse a dos pruebas: ¿Hace énfasis en la importancia de la iglesia? ¿Hace énfasis en la importancia del hogar? Hoy en día muchas iglesias tienen estos énfasis en total oposición. El hogar sirve solamente para proveer "miembros" a la iglesia. Pensamos que más bien la iglesia debe entregarse a la tarea de entrenar a los padres para el trabajo que Dios les ha encomendado y no tratar de hacer el trabajo de ellos. La tarea principal del hogar, según el plan de Dios, es entrenar a los miembros de la familia para que tengan vidas fructíferas en el hogar, en la iglesia y en la sociedad.

El jefe de personal de Dios, el Espíritu Santo, señala los requisitos para los aspirantes a diáconos y ancianos en 1º Timoteo 3. En ambos casos uno de los requisitos más prominentes es el de funcionar bien en su propia familia: “. . .que gobierne bien su casa..." Porque ¿cómo pueden gobernar la iglesia si no pueden gobernar sus casas? Si usted no puede funcionar bien en una esfera limitada, ¡no la agrande! Si estamos buscando una persona capacitada para el liderazgo en la iglesia, no examinaremos solamente su ministerio público, sino también la manera de manejar su casa. El que no puede funcionar en su hogar, ha perdido el privilegio de tener liderazgo en la iglesia.

CRÉDITOS BIBLIOGRÁFICOS
Tomado de “Los Elegidos”, Vol. 22, págs. 6-11. Editado por El Puente. Impreso en Argentina. Del libro de Howard Hendricks “El cielo puede ayudar”. Editado por ELA.