Un problema de salud pública
LA VIOLENCIA (3)
Según la OPS, hay que prevenirla
WASHINGTON (OPS).- La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está trabajando en un enfoque de la violencia -en todas sus manifestaciones, desde la doméstica hasta la urbana- como un problema de salud pública.
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En América, cada año más de 300.000 personas mueren por violencia, suicidios o daños por accidentes. La violencia interpersonal es la tercera causa de muerte entre los 15 y los 44 años. Algunos estudios indican que el 33% de las mujeres de entre 16 y 49 años en algún momento de su vida han sido víctimas de abuso sexual. La violencia urbana armada y el número de pandillas juveniles aumentaron durante la última década.
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"La violencia es el resultado de un conjunto de factores -dijo el doctor Joxel García, director adjunto de la OPS-, no se trata sólo de que alguien me golpea en la nariz porque siente que tiene que hacerlo. Hay una serie de acciones previas que desencadenan esa conducta. Nadie nace así, hay muchas razones por las que una persona se vuelve violenta. Debemos darnos cuenta de que la violencia es una amenaza para la salud, porque con un acto violento se puede dañar tanto a mujeres embarazadas y niños como a ancianos y transeúntes", completó. Se trata de un problema que afecta al individuo y a la comunidad.
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Un cambio de perspectiva
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Según la OPS, es imprescindible colocar la violencia en un contexto más amplio que el del marco judicial. "Desde la perspectiva de la salud pública, la violencia tiene un componente físico y de salud mental -dijo García-. La persona que vive en un contexto violento, que tiende a la violencia, también se encuentra en mayor riesgo de padecer desórdenes alimentarios, problemas de alcoholismo y adicción a las drogas. Todos éstos son peligros de salud pública."
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Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, en 2000 alrededor de 1,6 millón de personas perdieron la vida en todo el mundo por causas violentas, o sea, 28,8 por cada 100.000. Las tasas de violencia varían de acuerdo con el nivel de ingresos del país -dice el informe de la OMS-. Las tasas de muertes violentas en los países de bajos a medianos ingresos es más alta (32,1 por cada 100.000) que en los países de altos ingresos (14,4 por cada 100.000 personas).
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"Debemos abarcar todas las raíces de la violencia, sólo entonces podremos transformar el legado del siglo pasado en una lección, para darnos cuenta de lo esencial que es la prevención", dijo el ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, en el prefacio del libro de la OMS.
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"Debemos unir esfuerzos con distintos sectores de la comunidad, con líderes comunitarios, educadores, con aquellos que pueden crear cambios sostenibles en la sociedad", enfatizó García.
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Desde fines de 2002, el informe de la OMS ha sido presentado en distintos países de América como una forma de concientizar a gobiernos e instituciones para que trabajen en la prevención de la violencia.
Mujeres evangélicas ayudan a combatir la violencia domésticaCuando alguien entra en la pequeña oficina de la abogada Sandra Regina en el Centro Ecuménico de Evangelización, Capacitación y Asesoría (CECA), en el barrio de Scharlau, en São Leopoldo, se encuentra con un poster en la pared que dice: "Violencia sexual - Quien esconde el problema esconde la solución" Haciéndose eco de ese lema, el proyecto "Acceso Popular a la Justicia" que promueve el CECA, busca capacitar a las mujeres para prevenir la violencia y defender los derechos humanos y estimularlas a construir su proyecto de vida. "Las mayoría de mujeres que atiendo aquí, que se queja de malos tratos en casa, se siente incapaz de trabajar. Por ello, intentamos elevar la autoestima de esas mujeres, incentivándolas para que procuren su autonomía e independencia", dice Sandra Regina.
Aunque la violencia doméstica, física, sexual, psicológica, económica o patrimonial esté presente en hogares de todas las clases sociales, son las mujeres de bajos ingresos las que buscan apoyo en el CECA con mucho coraje.
Una de las vías de acceso al CECA son las promotoras legales populares. Son mujeres, voluntarias, que viven en barrios y villas, capacitadas en legislación y derechos humanos, que multiplican informaciones en sus comunidades y califican la intervención femenina en la construcción de relaciones más igualitarias.
Las promotoras escuchan y apoyan, orientan a las mujeres víctimas de la violencia y discriminación y actúan en defensa de la ciudadanía en la formulación de políticas públicas. En muchas situaciones, las mujeres permanecen en un círculo de violencia
por causa de la historia familiar, de la baja autoestima, situación emocional o económica, por miedo a represalias o carencia de recursos sociales y familiares.
Ese cuadro fue mostrado por las promotoras legales populares, María Luisa Finken y Deisy van Kleveren, del CECA, en el Foro de Reflexión de la Mujer Luterana de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil (IECLB), reunido a inicio de mes en São Leopoldo.
El Foro remitió una carta a la dirección de la IECLB y a cinco pastores de sínodos instalados en el estado de Río Grande do Sul, demandando la elaboración de un proyecto piloto de aprendizaje de resolución pacífica de conflictos. El foro propuso la realización de conferencias en las congregaciones sobre violencia y cultura de paz, y que la liturgia del culto del domingo 23 de noviembre, esté relacionada al Día Internacional de Combate a la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el 25 de noviembre.
Un dato estadístico mencionado en el foro da cuenta de que cada 15 segundos una mujer es golpeada en el Brasil. Según las luteranas, hay que aprender a resolver pacíficamente los conflictos. Para ello, las mujeres quieren capacitar agentes que actúen en las congregaciones.
Fuente:
ALC. Redacción: ACPress.net
La Nación. net