Relaciones sexuales en la pareja (3)
AMOR Y REALISMO

 

INTRODUCCIÓN:

Nos hemos encontrado en estos días con más consultas sobre este asunto. Seguimos insistiendo porque nos parece que existen muchos tabúes e ignorancia en las parejas. No obstante esta es la última entrega con respecto al tema

Muchas veces nos preguntamos con mi esposa qué creen las personas con respecto al amor y a las relaciones dentro del matrimonio. Constantemente preguntamos a uno y a otro integrante de la pareja si todavía se aman, si se gustan el uno al otro. Algunos responden que sí, otros, que no tanto y otros más, que ya no.

 

¿Qué es el amor? ¿Tal vez alguna especie de sentimiento que dura el tiempo justo hasta conocerse más profundamente? ¿Quizás el momento en que, como se ha dado en decir últimamente “hacemos el amor”? Lo interesante del caso es que cuando nos consultan los matrimonios acerca de las relaciones sexuales, nos encontramos con muchas sorpresas.

Hace unos días atrás preguntamos a una pareja de cristianos que tenían problemas con sus relaciones sexuales, si todavía se gustaban, ella contestó que sí, él contestó que no tanto. ¿Cuál era el problema? Ella (38 años y bella) había engordado un poco a causa de sus dos embarazos anteriores y ahora llevaba cuatro meses de un nuevo embarazo. El esposo (36 años) argumentaba que cuando se casaron era más delgada y que al verla ahora con algunos kilos de más no le llamaba la atención el tener relaciones con ella. (Podemos garantizar con mi esposa que “esos kilos de más” no se le notaban.

 

En la vida no hay espacio para falsas ilusiones, el tiempo corre inexorablemente y va dejando tras de sí caminos recorridos muchas veces entre penurias y tormentas, desdichas e incomprensiones propias de una realidad que golpea cuando uno menos lo espera. Aquel o aquella que a primera vista nos impactó de alguna manera, al pasar los años aparenta no ser la misma, en algunos casos hasta parece ser desconocida. ¿Es o no la misma persona? Por supuesto que es la misma, lo que ocurre es que aquellos ojos apasionados que despertaron nuestro amor ya no tienen el mismo brillo, y aquella piel tan suave que nos agradaba acariciar en nuestras primeras salidas ya no está tan tersa como la primera vez. El tiempo pasa y como dijimos antes, es inexorable y ruin con nuestro cuerpo. Pero, ¿son los únicos cambios que se producen a través de los años? ¡Definitivamente no! hay cambios fisonómicos y también de los otros. La primera impresión inicial puede cambiar.

Rescato un romance de la historia de la humanidad que puede servirnos en algunos aspectos acerca de la pregunta que hicimos al principio: ¿Qué es el amor? .

 

            PRIMERA PARTE

 El gran compositor y músico Fréderíc Chopin escribió allá por el año de 1837, en ese momento con 28 años de edad, una nota en su diario acerca de una mujer, ella de 34, a la que había conocido algunos meses antes:

         “La he vuelto a ver tres veces. Me miraba fijamente a los ojos mientras yo tocaba; era música un poco triste, leyendas del Danubio, y mi corazón bailaba con ella, y esos ojos en mis ojos, ojos sombríos, ojos singulares, ¿qué decían? Se apoyaba en el piano y sus miradas hechas besos me inundaban [ . . . ] Había flores alrededor. Mi corazón estaba preso. La he vuelto a ver después dos veces. Ella me ama”.

             Si bien en su diario Chopin cuenta que su corazón estaba preso de los ojos de aquella mujer, no fue así al principio. En su primer encuentro él dijo a un conocido, Ferdinand Hiller: “¡Qué desagradable esa Sand! . . .¿Es una mujer de verdad? No me lo parece”.

            Ciertamente, George Sand, seudónimo de escritora con el que se la conoció ( Aurora Dupin, su verdadero nombre)  era una mujer morena vestida de hombre que no causaba una impresión agradable a primera vista. De carácter fuerte y apasionado, de una personalidad arrolladora que al ver por primera vez a Chopin dice de él a la condesa Marliani: “Ese Chopin, ¿es un chico o una chica? “. Por aquella época, George Sand era el centro de las veladas parisinas en Polonia, casi monopolizaba las conversaciones y distraía con su atuendo y seguridad en sí misma la vista de toda la concurrencia.

             Al pasar los meses aquella primera impresión cambia. Terminado mayo de 1838, George Sand trata por todos los medios posibles de entablar una relación duradera con Chopin. Aunque en realidad se han visto sólo un par de veces ella ha quedado prendada de ese músico de cuerpo endeble y doliente, de espíritu delicado y de suaves maneras. Escribe entonces una carta a un compositor amigo de Chopin: “No nos veremos todos los días, no poseeremos todos los días el fuego sagrado, pero habrá días hermosos y llamas sagradas. He conocido diversas clases de amor: amor de artista, amor de mujer, amor de hermana, amor de religiosa, amor de poeta. ¿Qué podría añadir?. No soy inconstante [ . . . ] al contrario, estoy tan acostumbrada a amar de forma exclusiva a quien me quiere, soy tan poco dada a inflamarme, estoy tan acostumbrada a vivir con hombres sin recordar que soy una mujer, que, de verdad, me siento un poco confusa y algo consternada por el afecto que me ha causado ese hombrecillo”

         Mientras tanto Chopin, como buen romántico, se siente más ilusionado sufriendo y gozando, al mismo tiempo, del amor perdido de María Wodzinska, una señorita de buena familia de quien el músico de había enamorado y propuso casamiento, un acto no concretado en razón de la negativa de los padres de ella. Esta dualidad de Chopin, que le hace parecer inconstante en sus pensamientos y sentimientos irrita sobremanera a George Sand. Ella cree firmemente en la simbiosis del amor puro y espiritual y el amor carnal, de tal manera que escribe en una de sus cartas al compositor y amigo mutuo: “. . .¿Es que ha existido alguna vez un amor sin un beso y un beso de amor sin voluptuosidad? Despreciar la carne sólo puede ser bueno y útil con aquel que no sea más que carne, pero, con alguien a quien se quiere, el verbo adecuado, cuando uno se abstiene, no es el de <despreciar>, sino el de <respetar>. Y más adelante leemos: “. . .Él me dijo que ciertos hechos podrían enturbiar el futuro [ . . . ] ¡qué tontería! ¿Quién fue la desgraciada que le dejó esa impresión del amor físico? ¡Pobre ángel mío!  Habría que colgar a todas las mujeres que envilecen a los ojos de los hombres la cosa más respetable y santa de la creación, el misterio divino, el arte de la vida más serio y sublime de la vida universal”.    

            Esta ha sido una relación tempestuosa, libre de prejuicios, que fue el escándalo de la sociedad de su tiempo. George Sand y Fréderic Chopin, dos almas perturbadas por una relación que no sabemos si realmente ha sido fundada en el amor de un hombre y una mujer o el de dos personas que inconsciente o conscientemente cambiaron sus roles de mujer y hombre a sabiendas de que esto produciría un enorme perjuicio a ellos mismos.

 

             George Sand describe en una de sus cartas cómo termina la relación entre los dos:

“Chopin iba a venir y de pronto dice que no lo hará. Chopin, que ha cambiado totalmente y ya no se muere de ese eterno amor que mis amigos me reprochaban era incapaz de compartir, me ha declarado que soy una mala madre, que Solange, (la hija de George Sand) tiene razón y que él no la traicionará”. George aprovecha la situación para desprenderse definitivamente de Chopin y no tiene mejor idea que recordar rencorosamente los defectos de su ex amante de esta manera en la carta: “¡Qué alivio para mi! ¡ Qué agradable rotura de cadena! Siempre aguantando su espíritu mezquino y despótico, siempre encadenada por la piedad y el temor de hacerle morir de pena. ¡Hace nueve años que yo, llena de vida, estoy ligada a un cadáver”.

 

Fréderic Chopin murió en 1849, según se cuenta, escuchando cantar a su amiga y protectora la condesa Delphine Patocka, el solemne funeral se realizó en la iglesia de la Madeleine, en pleno centro de Paris.

Podríamos saber mucho más de este amor tempestuoso pero Alejandro Dumas hijo, autor de “La dama de las camelias”, quien había encontrado en un pueblo situado en la frontera polaco-rusa una colección de cartas que George Sand había escrito a Chopin las quemó. La orden fue dada por la misma George Sand dejándonos la intriga de conocer mejor la relación entre el músico y la escritora.

           

George Sand muere en 1876. En el sepelio se leyeron algunas líneas de Victor Hugo, pero lo mejor fue escrito por Gustave. Flaubert  a Iván Turgueniev un amigo de ambos:

 

“25 de Junio de 1876: La muerte de la pobre Sand me ha causado una enorme pena. En su entierro lloré como un chiquillo, y dos veces; la primera, al besar a su nieta Aurora [ . . . ] y la segunda al ver pasar el féretro por delante de mi [ . . . ] ¡Pobre mujer, grande y querida! [ . . . ] Era necesario conocerla como yo la conocí para saber todo lo que había de femenino en aquel gran hombre, la inmensa ternura que había en aquel genio [ . . . ] Será una de las figuras de Francia, y una gloria única”.

 SEGUNDA PARTE

Quiero comenzar esta segunda parte con una reflexión del Dr. Bruce Barton extraída de la Biblia del Diario Vivir de Editorial Caribe:

“Es inevitable que, con el paso del tiempo y el crecimiento de la familiaridad, un matrimonio empiece a perder su brillo inicial. Las miradas y las caricias ya no producen la misma respuesta emocional. Los conflictos y las presiones surgen furtivamente, ocasionando que uno pierda la ternura hacia el cónyuge. El mundo no es un refugio para los enamorados. Es más, la tensión externa a menudo trabaja contra la relación matrimonial. Pero los esposos pueden aprender a ser un refugio el uno para el otro. Si ocurre una disminución en la intimidad y la pasión, recuerde que puede ser renovado y regenerado. Tomen tiempo para recordar aquellas primeras emociones, la excitación del sexo, los puntos fuertes de su cónyuge, y el compromiso que se hicieron. Al enfocar en lo positivo, puede sobrevenir la reconciliación y la renovación”.([1]

6Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;

Porque fuerte es como la muerte el amor;

Duros como el Seol los celos;

Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.

7Las muchas aguas no podrán apagar el amor,

Ni lo ahogarán los ríos.

Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,

De cierto lo menospreciarían.([2] )

 

Estos versos pertenecen a un libro de la Biblia que tiene como título “Cantar de los cantares” es una serie de siete poemas. El amado se encuentra con su amada con la que se comprometen y casan posteriormente, cuenta la historia sobre la noche de bodas y el desarrollo de su matrimonio.

 

 

¿Podemos disfrutar del sexo? Sí, cuando existe amor el sexo es un regalo de Dios  para la pareja. El verdadero amor produce compromiso y éste a su vez produce fidelidad. Esta es la base para una buena relación matrimonial.

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El amor y la necesidad expresada por George Sand hacia Chopin duró sólo nueve años. El amor expresado por el escritor de Cantar de cantares dice lo contrario: 7”Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos”. Las aguas que pasaron bajo el puente de estas dos vidas fueron suficientes para apagar ese amor. Los años pasaron, aunque no fueron muchos, Chopin vivió entre el romanticismo y la realidad de la vida, vio crecer su fama de compositor y concertista, tuvo a su lado una mujer que intentó llevar por nueve años las riendas de su vida y también vio crecer Solange, hija de George, de una manera profunda, en realidad, más profunda de lo natural, como lo cuenta la misma George en una de sus cartas: “[ . . . ]Yo había notado que tenía por ella un sentimiento profundo que, al principio, era sólo afecto paterno y que fue transformándose, quizá sin darse cuenta él mismo, cuando la niña se transformó en adolescente y la adolescente en mujer” . Puede que estas expresiones sean más en razón de su propia amargura que una realidad en los sentimientos de Chopin.

 

Como decíamos al comienzo, cuando los años pasan y la piel del ser amado ya no tiene la suavidad de antes, puede que las miradas se desvíen hacia horizontes no tan santos. Este es sólo uno de los tantos problemas que un matrimonio quizás tenga que pasar, la vida sigue su curso y a menudo hay quienes no lo aceptan.

 

¿Qué es el amor?

Suplir las necesidades del otro y que el otro se preocupe por satisfacer las de uno, acompañar a la persona amada a una función sacrificando tiempo propio, levantarse de noche cuando el niño llora por alguna causa. Comunicarle al otro su amor a través de expresiones no verbales, decirle cada día y en cuanto sea posible “Te amo”.

Aceptar los cambios que los años van trayendo, reforzar aquellas áreas de crecimiento espiritual necesarias para que el amor expresado por los sentidos durante las relaciones sexuales no queden sólo allí. Expresar admiración por los logros del ser amado, tratar de mantener fresca la relación a través de la comunicación, comunicarse lo que agrada y lo que desagrada. Tratar por todos los medios posibles que la rutina diaria no llene de tierra los cajones de regalos que se hacían de novios. De vez en cuando alguna sorpresa tal como dejar a los niños con alguien y salir solos a caminar, a conversar, a prodigarse caricias al amparo de algunos árboles o bajo la luz de la luna y las estrellas. Quizás la sorpresa de algún regalito o la simpleza de una flor arrancada del jardín.

 

Finalmente, ¡Qué regalo mejor podemos recibir de Dios que el mostrarnos a su propio Hijo no sólo como Señor y Salvador sino también como un amigo! (ver Juan 15:13) Alguien cuyo amor es demostrado al poner su propia vida por uno.

 

En Cantar de cantares, en el capítulo 5 verso 16 , la joven esposa llama a su esposo “amigo” : “16Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo,.[3]

            Lamentablemente, en nuestros años de pastorado hemos pedido la bendición de Dios sobre muchos matrimonios, algunos de ellos hoy están separados o no se congregan o no tienen una buena comunicación entre sí. ¿Qué ha ocurrido? Es que estos han decidido llegar al altar con objetivos distintos a los que Dios propuso para el matrimonio. Algunos lo han hecho llevados por la pasión más que por sentimientos profundos, otros no han dedicado tiempo a desarrollar una profunda comunicación y una sincera amistad. El hecho es que pasados algunos años todo termina en discusiones, rabietas y separaciones.

 

            Para terminar creo pertinentes los consejos del Dr. Bruce Barton:

 

Conforme el matrimonio madura, debe haber más amor y libertad entre los cónyuges. Aquí la joven toma la iniciativa. Muchas culturas tienen estereotipos de los papeles que deben jugar el hombre y la mujer para tener relaciones sexuales, pero la seguridad del amor verdadero da a ambos cónyuges la libertad de iniciar los actos de amor y expresar sus verdaderos sentimientos. El amor es tan fuerte como la muerte, no puede aniquilarlo el tiempo ni un desastre, ni puede comprarse por ningún precio porque se da libremente. El amor no tiene precio e incluso hasta el rey más rico no puede comprarlo. Se debe aceptar como un regalo de Dios para luego disfrutarlo dentro de las reglas establecidas por Él. Acepte el amor de su cónyuge como un regalo de Dios y luche por hacerlo un reflejo del amor perfecto que viene de Dios mismo.

En el matrimonio no existe la propiedad privada, ya que todo se comparte entre los cónyuges” ([4])

 

¡Dios bendiga tu matrimonio!

 



([1]) Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

([2]) Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[3]Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[4]Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.