Palabras claves que iniciaron un revuelo en el hogar
MAMÁ, QUIERO PRESENTARTE A CARLOS
Por Pastor Rubén Flores


< Mamá, quiero presentarte a Carlos> fueron las palabras claves que iniciaron un revuelo en el hogar de Graciela y Roberto. Si bien Marcela estuvo saliendo varias veces con algunos chicos de la secundaria, nunca había presentado a ninguno. Tanto Graciela como Roberto sabían de esas salidas junto a compañeros del colegio ya sea al cine o a algún comercio de comida rápida pero esto era nuevo. Un estremecimiento corrió por todo el cuerpo de Graciela. Marcela ya había tenido su primer período menstrual hace algún tiempo y su mamá supo cómo enfrentar aquella situación pero ahora estaba bastante asustada. Sus primeras palabras fueron: <Pastor Rubén, estoy asustada, ¿Qué hago? ¿Qué le digo? ¿Cierro los ojos? ¿Le prohíbo las salidas? ¡Oh Dios, no sé qué hacer! >.
Una de las situaciones difíciles de aceptar para los padres de una niña es que ella ha dejado de ser "nuestra niña" y se está convirtiendo en una mujer. Está a las puertas de la sexualidad y esto produce cierto escozor en las madres. El tema es difícil y aún más cuando entre madre e hija no existen vínculos fuertes como para que haya cierta confianza en compartir tal situación.
Esta es una etapa afectiva que está comenzando, Marcela necesita no sólo de la madre en cuanto a algunos sabios consejos que conocen las mujeres que ya han pasado por eso, sino la comprensión, el amor y el respeto del padre hacia esa mujercita que despierta al estremecimiento de un corazón enamorado. 
De todas maneras hay ciertos puntos que sería bueno tratar: 
En primer lugar debemos reconocer que Marcela es una persona, tiene todo el derecho a tener sentimientos. Lo que debe aprender es cómo expresarlos sin caer en costumbres mundanas y hacer caso a lo que dice la Biblia: "Por sobre todo, guarda tus sentimientos, porque ellos influyen en la totalidad de tu vida". (Prov. 4:23). 
En segundo lugar tener en cuenta que tal vez la comunicación que existía antes entre madre e hija ya no será tan fluida y franca. Si bien Marcela es una joven cristiana responsable que por lo que hemos visto no actúa encubiertamente, mantiene reserva en cuanto a algunas cuestiones íntimas. Este primer amor la lleva a profundizar en su corazón de tal forma que guarda su intimidad como un medio de protección, ella cree con toda sinceridad que: ". . . .Las muchas aguas no podrán apagar el amor. . .". pero aunque ella está sumamente segura de ese amor, nosotros sabemos que tal vez, y sólo tal vez, no sea el hombre que Dios ha destinado para ella. 
Otro tema candente para esta madre asustada es el testimonio de algunas madres que ya han pasado por esta etapa, <Mi hija está embarazada por no querer ver lo que estaba sucediendo>, <Conozco una mamá que su hija tiene una libertad absoluta y a los l8 años se va de vacaciones con su novio por varios días>, < Prohibí a mi hija salir con su novio y ahora ella lo ve a escondidas en horas de colegio>. Todas estas vivencias penetran en la mente de Marcela y no le permiten conciliar el sueño hasta hacer que desconfíe de su hija cuando ella no llega a tiempo a su hogar. 
Un cuarto punto importante es el tiempo en el que estamos viviendo. Conozco una mamá que hoy tiene 63 años e hijos ya casados que en su adolescencia no se pudo cubrir debidamente pues su madre no le había enseñado que estaba próxima a menstruar. Ella todavía recuerda el percance ocurrido en su colegio. Gracias a Dios entre Marcela y Graciela existe un diálogo bastante profundo de manera que esto no va a ocurrir pero a diferencia de aquellos años pasados hoy las jóvenes estudiantes pasan por una presión externa cada día más y más asfixiante. Tomar decisiones correctas en función de los riesgos del noviazgo es sumamente importante. Un embarazo no deseado, una enfermedad transmitida sexualmente o una relación traumática emocionalmente dejan rastros difíciles de borrar. Lo que más desea Graciela para su hija es que cuando llegue el momento tome decisiones que no la lleven luego a arrepentirse. 
En quinto lugar hable son su esposo sobre este acontecimiento. Para los padres es una preocupación la sexualidad de su hija. Posiblemente él tienda a negar el hecho del probable noviazgo y lo más seguro es que exclame: <¡Pero si todavía es una nena! >. El temor a verla crecer, madurar, y cortar los lazos paternos se hace difícil de aceptar. Si a esto le sumamos que ya no sólo mira no tan inocentemente a otro hombre que no es su papá sino que los mimos que antes sólo iban dirigidos a papá ahora como mujer van hacia otro que no es él. Ayude a su esposo a entender esta nueva actitud de Marcela. Hágale comprender que no debe romper la posibilidad del diálogo bloqueando la comunicación con un ceño fruncido, una actitud negadora y un reproche en su mirada. Explíquele también que su hija no pretende que él sea un experto en sexualidad femenina, ni siquiera tiene la obligación de conversar al respecto. Sólo debe aceptar que ha crecido y se ha hecho mujer, algo natural y necesario.

¿Cómo ayudar a Marcela?
1.- Confíe en su hija: Es necesario que ella sepa que usted la cree una persona responsable tal como lo es en otros sentidos. 
2.- No corte el diálogo: Trate por todos los medios posibles continuar el diálogo y para esto es importante que su hija sepa que usted siempre estará dispuesta a escuchar. Si está haciendo algo que a usted le parece urgente recuerde que, después de su esposo, es su familia y en ese momento su hija lo más importante, ella necesita de usted y estará dispuesta a hablar en ese momento y quizás no en otro. Aproveche la cita divina que Dios ofrece a su vida como mamá.
3.- Infórmela correctamente: Marcela debe saber cómo reaccionar ante esas peticiones de su novio de "una demostración de amor". Infórmela acerca de la diferencia de reacciones entre el hombre y la mujer. Debe aprender tanto el riesgo de las enfermedades transmitidas por vía sexual como los fracasos sentimentales que pueden llevarla una depresión. 
4.- Respete su intimidad: No la descuide pero no ejerza demasiada presión. El amor es un asunto muy íntimo y privado sin embargo usted tiene el derecho como madre a cuidarla, acompañarla y estar atenta a sus necesidades; si ella desea contarle algunas de sus intimidades bueno será pero no insista en conocer detalles que la puedan sentir avergonzada u ofendida.
5.- Aconseje una consulta ginecológica: Una consulta periódica al ginecólogo debe tomarla por costumbre. Debe aprender que ahora ya no es una niña y que la consulta al profesional deberá ser una constante en su vida si quiere permanecer sana físicamente y psicológicamente. 
6.- Aliéntela a leer la Palabra de Dios: Marcela será no sólo una esposa eficaz y sana psicológicamente sino una madre amorosa y buena maestra espiritual de sus hijos si se alimenta constantemente de la Palabra de Dios. Una de las posibles porciones puede ser: 
20 Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones.21No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; 22 Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
24 Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios.25 Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. 26Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos. 27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal. (Prov. 4:20 al 27)

Sus hijos deben desear que el Dios de su madre sea su Dios tal como Rut le dijo a Noemí: 
16Respondió Rut: . . . .. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 
( Rut 1:16)