¿y ahora qué hago?
Perdí a mi bebé
Por Rubén O. Flores


Escuché días pasados en un programa de televisión el testimonio de una persona que había perdido a su bebe de un año, no declaró pertenecer a ninguna iglesia pero pudo pasar aquella prueba con mucho esfuerzo y ayuda de su esposo.
Hace tiempo conocí a Cecilia y Néstor, ellos también perdieron a su bebé de cuatro meses. Hace unos días me encontré con Carlos y Eva, ellos perdieron a sus bebes en dos oportunidades, ella ahora está embarazada nuevamente. 
Daniel y su esposa Cristina han perdido un embarazo de 5 meses después de que a ella le diagnosticaron 4 meses de internación por fisura de placenta, (sólo estuvo 15 días). La idea de pasar 4 meses sin poder moverse absolutamente de su cama de hospital produjo una verdadera revolución en su interior. Ambos parecen estar bien anímicamente pero Cristina no desea probar nuevamente con otro embarazo. Daniel es un cristiano alejado, aunque él dice creer en Cristo y eso le es suficiente, ella es católica no practicante. 

Cecilia y Néstor, Carlos y Mariela, Daniel y Cristina como muchas otras parejas han sufrido la pérdida de un bebe o al menos la pérdida del embarazo. Para algunos ha sido un golpe tan duro de soportar que ha sido motivo de disolución del matrimonio, tal vez porque no tenían un soporte al cual aferrarse. Para otros la tormenta ha sido igual de dura pero la han podido superar porque tenían algo de lo cual las otras parejas carecían. No hay duda que de una u otra manera el golpe es tremendo. 
Al llegar a este punto, a la pareja se le plantean unos cuántos interrogantes, ¿Podremos de aquí en más tener hijos? ¿Deberemos adoptar? ¿Será bueno quedar embarazada por medio de una fertilización asistida? ¿Qué inconvenientes pueden acarrear estas dos últimas opciones? 
Hemos extraído del periódico La Nación, de circulación diaria en nuestro país, el siguiente artículo que nos pareció de sumo interés, no sólo para las parejas argentinas sino para las de todo el mundo. He aquí la nota:

Un hijo de otra manera. 
En nuestro país, el 15% de las parejas en edad reproductiva tiene dificultades para concebir. Aquí, los problemas y las alegrías de las mujeres que optan por las técnicas de fertilización asistida.
Es muy difícil pensar que la maternidad puede representar sólo una cosa", dice la doctora Luisa Barón, directora del Instituto Internacional de Investigación de la Fundación para la Investigación Médico-Psicológica (Impsi). 
Sin embargo, en la mayor parte de las mujeres se juega un deseo fuerte de tener hijos y cuando eso no ocurre, aunque no sea obligatorio, "esto produce una crisis importante con sentimientos de tristeza, de vacío y de frustración", afirma Barón. 
? DIFICULTADES. "La imposibilidad de concebir genera en la mujer un intenso dolor psíquico, una vivencia de duelo permanente, sentimientos de impotencia al no poder dar vida. Estos son sentimientos normales, muy difíciles de transmitir a los demás, por lo que producen, también, sensación de aislamiento y disminución de la autoestima. Hay que acompañar a las mujeres que desean tener un hijo y no pueden cuidando que estos sentimientos no se transformen en depresión", advierte Barón. 
? OTRO CAMINO. Llegar a la maternidad por medio de tratamientos de fertilización asistida o de la adopción implica recorrer un camino diferente. "Primero, la mujer tiene que aceptar la imposibilidad, que es un duro recorrido, pero que vale la pena hacer. Es aceptar la necesidad de ayuda y que cualquier maternidad es maternidad, aunque sea con algunas diferencias. Tener un hijo, de la manera que sea, implica convertirse en madre." 
? CAMBIO DE PLANES. Muchas parejas realizan tratamientos de fertilización asistida. ¿Qué sucede cuando éstos no funcionan? 
"Es bueno abandonar los tratamientos cuando se convierten en traumáticos para la pareja; si es con apoyo psicológico mejor -aconseja Barón-. También cuando se ha logrado renunciar a la idealización de tener un hijo por medio del embarazo. Es un momento afectivamente delicado, es una decisión importante y difícil, y las consecuencias no son las mismas para todas las mujeres. Lo importante es que la mujer pueda decidir libremente y sin presiones lo que desea, ya sea adoptar o no tener hijos, que también es una posibilidad y frente a la cual se puede vivir bien." 
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El apoyo terapéutico 
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? Por ser la maternidad una cuestión tan esencial en la constitución de la mujer y que depende de tantos factores entrecruzados, el apoyo psicológico no sólo es importante, sino imprescindible. 
? Ayuda a transitar mejor todo el recorrido para tomar las decisiones libre y adecuadamente, porque son para el resto de la vida. 
En estos casos, el apoyo psicológico es importante para una mejor calidad de vida de esa mujer o de la pareja. 
? "No hay que olvidar que tener hijos es una de las formas que tiene el ser humano de luchar contra la muerte", afirma la doctora Luisa Barón, especialista en temas de fertilidad humana. 
? "Llegar a la maternidad es un hecho fundamentalmente psicológico y afectivo -afirma-. Se puede ser fértil sin tener hijos y se puede ser infértil teniendo hijos. La garantía de amor hacia los hijos no está dada solamente por el hecho biológico." 
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Datos útiles 
? Fundación IMPSI (4801-5175) 
impsifundacion@fibertel.com.ar 
? Sociedad Argentina de Esterilidad y Fertilidad 
www.saef.org.ar 
? Asoc. Americana de Medicina Reproductiva 
www.asrm.org 


Por otra parte es bastante frecuente, como en nuestro propio matrimonio, el hecho de que después de haber tenido uno o más hijos la mujer no pueda quedar nuevamente embarazada a causa del riesgo de vida, tal vez por alguna razón genética o por causas externas, por ejemplo mi madre perdió un embarazo de pocos meses por una mala praxis médica y nunca más pudo quedar embarazada lo cual causó un problema familiar. 

¿Cuál es la sobrecarga afectiva que se produce en la pareja? Como decíamos antes, son tiempos de tomar decisiones, tiempos difíciles en los que hay que sobrellevar exámenes, tratamientos médicos, resultados nulos, volver a probar, posibles pensamientos de frustración y nuevamente tomar decisiones.
Hemos visto algunos posibles inconvenientes de una fertilización asistida, queda ahora por ver la otra opción, la adopción. 

¿Alternativa? 

Una vez agotados todos los recursos ¿por qué no adoptar? Esta podría ser una solución sencilla, efectiva y cristiana. Conozco un matrimonio que adoptaron cinco niñas hermosas, todas hermanitas a las cuales conozco personalmente, no hace mucho tiempo unieron a un hermanito de ellas en la adopción. Estos niños han llenado de felicidad el hogar de Elizabeth y Federico. Se han integrado al matrimonio y son de gran bendición a quienes les conocen. 
Si bien Elizabeth no ha tenido frutos de su vientre esas niñas y el niño "serán como plantas de olivo alrededor de su mesa", (Sal. 128:3)

Hoy la familia está siendo desvirtuada por una sociedad que alimenta egocéntricamente sus necesidades y gustos personales, la adopción, en algunos países, por parte de parejas homosexuales define una época en la que los valores no sólo se han trastocado sino subvertidos. 

"El Dr. James Dobson, presidente internacional de la ONG "Enfoque a la Familia", alentó a los cristianos evangélicos "a tender puentes hacia los homosexuales y lesbianas" y al mismo tiempo "fijar límites a los que intentan poner sus planes sociales por encima de las enseñanzas bíblicas". También se mostró muy preocupado por los avances en la pretensión de la comunidad homosexual de imponer su estilo de vida". 


Que el ser humano nazca, crezca y se desarrolle dentro de su propia familia, es uno de los preceptos bíblicos, pero también es bien cierto que hay padres adoptivos con un mayor sentido paterno que otros que son padres naturales.
¿Puede un niño realizarse fuera de la familia? Evidentemente no ya que es justamente dentro del seno familiar donde aprende a integrarse, comunicarse y desarrollarse socialmente y donde puede llegar a aprender los valores que están en el corazón de Dios. 
¿Puede un niño adoptado crecer, desarrollarse y llegar a ser un hombre de bien, capacitado para todas las funciones que la sociedad reclama? 
Reconocemos que sí, los hay y personalmente conozco a algunos que hoy son excelentes profesionales cristianos que han crecido dentro de la primera escuela que es la familia, que les han enseñado de los valores cristianos y del amor de Dios hacia cada ser humano sea de la condición que sea. 
Cabe entonces a los padres, adoptivos o naturales, integrar al niño/a adoptado como una persona autónoma y consciente de sus derechos, como un ser humano social a fin de participar de la comunidad en la que se desarrolle. El punto principal es que la pareja que, en vista de los sucesivos fracasos y ante la imposibilidad de procrear un hijo, tome la decisión de adoptar; se encuadre en una ética de cuidado hacia el adoptado tal y como si fuera su propio hijo/a. 

Como diría la Hna. Dra. Elena Lugo: 
". . .las vinculaciones auténticas exigen una interacción, una participación de la persona en su totalidad, una entrega y desprendimiento de sí, una raíz profunda de confianza y benevolencia, así como una comunicación receptiva del modo de ser del otro o de lo otro. En una palabra exigen la fuerza propia del AMOR" 

Finalmente, podríamos decir que la adopción es una excelente oportunidad para un matrimonio que desea la paternidad, para rescatar a un niño abandonado, criarlo y enseñarle acerca del amor de Dios hacia todos los hombres. (Juan 3:16). 
Tal como la doctora Luisa Barón afirma: 
"Llegar a la maternidad es un hecho fundamentalmente psicológico y afectivo -afirma-. Se puede ser fértil sin tener hijos y se puede ser infértil teniendo hijos. La garantía de amor hacia los hijos no está dada solamente por el hecho biológico."

Rubén O. Flores