El hombre de doble ánimo es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas
La Ley de la Ambivalencia en el matrimonio
Por Rubén O. Flores


"El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos". Stgo. 1:8

El diccionario de la Lengua Española define Ambivalencia de este modo: 
1. Estado de ánimo en el que coexisten dos emociones o sentimientos opuestos. 
2. Condición de lo que se presta a dos interpretaciones opuestas. 
3. Que se muestra de una manera y realmente es de otra. 
4. Alteración de la personalidad global o de un aspecto de la misma, consecuente a la mala resolución del tránsito de una etapa evolutiva a otra superior. 

Jaime Balmes escribió: "La inconstancia, que en apariencia no es más que un exceso de actividad, pues que nos lleva continuamente a ocuparnos en cosas diferentes, no es más que la pereza bajo un velo hipócrita". 

Conozco a Juan (nombre ficticio) un hombre al que podríamos llamar "ambivalente". Juan no es un hipócrita pero es inconstante en todo lo que emprende, el trabajo, las relaciones, el estudio y, por supuesto, el matrimonio. Ha tenido experiencias extra maritales y esto ocasionó el rompimiento de sus lazos de convivencia con su esposa. Juan comienza una y otra vez el camino correcto pero al poco tiempo vuelve a las andadas y complica nuevamente todo su entorno. Entre las situaciones que malogra está la relación con sus hijos.

La psicóloga Ana Muñoz, directora de Cepvi.com en su "Psicología del Amor" 3ra. parte escribe: 

"Algunas personas no quieren intimar demasiado, otras quieren fundirse con su pareja. Hay quien tiene miedo al amor y hay quien no puede vivir sin él. ¿A qué se deben estas diferencias?".

No pretendo que este sea un tratado sobre la psicología del amor, pero Juan es un caso similar a los que recibimos en las consultas por Internet. 
El apóstol Santiago dice que los hombres como Juan son personas de "doble ánimo" y les aseguro que a los ojos de Margarita las palabras del apóstol se hacen totalmente reales. Por otro lado puede que Juan esté pasando por la crisis de la mediana edad tal como lo describe Jim Conway en su libro " Los hombres en su crisis de media vida". Sin embargo el asunto no es fácil de solucionar, Margarita ha venido una y otra vez a nuestro consultorio tan mal que a veces casi no nos han alcanzado los pañuelos de papel para secar sus lagrimas. 

Juan juraba una y otra vez que amaba a sus hijos y que se había casado enamorado de Margarita, pero ahora no sabía ni quién era, ni hacía dónde se dirigía. Para colmo una hermosa mujer se había presentado hacía algún tiempo en su vida y eso trastocó sus ideas. Parecía que esa persona le había dado un nuevo impulso a su vida. Como resultado Juan se apartó de su hogar por varios meses y esto provocó el derrumbe del hogar. La ley de la ambivalencia se había hecho efectiva. 

Leemos en Cantares 2:7 "Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera".
La mujer que encandiló a Juan creó una intimidad a partir de una relación sexual gobernada por sentimientos más que por la razón. Por su parte Juan, como muchos otros hombres desarrolló una relación íntima basada en su apuro por llegar a una meta emocional. La Biblia nos enseña que no se puede basar una relación sólo por sentimientos. No se puede forzar un romance cuando hay compromisos que cumplir. 

Escribe Jack W., Hayford, General Editor de la Biblia Plenitud, " El hombre de doble ánimo es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas. Sus lealtades están divididas, y a causa de su falta de sinceridad, vacila entra la fe y la incredulidad, pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza. Tal persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser". 

En su obra Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bruno Bettelheim Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2002. ©, escribe sobre la ambivalencia de Caperucita. Advierte que la trascendencia de esta historia y su difusión y popularidad se debe a que la imaginación de quien escucha el cuento le atribuye un significado personal. Así, una niña pequeña se prendará de la voracidad del lobo; otra un poco mayor captará la ambivalencia de la protagonista entre el principio del placer -jugar, recoger flores, distraerse, hablar con seductores desconocidos- y el de la realidad -llevar la comida a la abuela, no comérsela ella, ir por el camino indicado por su madre y hasta decidir cómo acabar con el lobo. En etapas adolescentes discernirá la diferencia entre el seductor que busca su destrucción (el lobo) y la persona solidaria y racional que ayuda a sus semejantes (el cazador), ambos tipologías masculinas. 

Por nuestra parte seguimos viendo y escuchando a Margarita compartirnos acerca de las andanzas de Juan. Ha encontrado un trabajo que le mantiene ocupado la mayor parte de la jornada, se diría que por el momento no tiene tiempo para "pensar" en otra cosa más que en sus hijos y en su esposa pero, ¿hasta cuando durará eso? Juan se parece a las olas del mar que van y vienen permanentemente, Margarita se parece a la arena de la orilla que espera pacientemente, no sabemos hasta cuando, que las olas vuelvan a acariciarla nuevamente. 

Han pasado varios meses desde que Juan ha vuelto al hogar, ha cambiado de trabajo pero éste es mejor que el anterior. La esposa y los hijos están contentos de su vuelta y él parece estar seguro de que ahora sí, ahora sí finalmente ha encontrado la paz. Por nuestra parte continuamos aconsejando a ambos y sentimos su cariño y agradecimiento a través de invitaciones a cenas y almuerzos pero quien hace la obra no somos nosotros sino Dios cuando nos ponemos realmente en sus manos.

¿Cómo puede Juan evitar su vaivén emocional? Sin lugar a dudas Dios sabe qué es lo mejor para él, sólo debe rogarle sabiduría y dominio propio. Cuando lo haga sabrá qué, cómo y cuando decidir y hacia dónde encaminar sus pasos. 
Si no lo hace la ley de la ambivalencia hará presa de él nuevamente y entonces su familia sufrirá una nueva desgracia.

LO QUE LA BIBLIA DICE ACERCA DEL MATRIMONIO 

Génesis 2.18-24
El matrimonio fue idea de Dios
Génesis 24.58-60
La entrega total es esencial para un buen matrimonio

Cantar de los cantares 4.9, 10
El romance es importante

Jeremías 33.10, 11
El matrimonio ofrece momentos de gran gozo

Malaquías 2.14, 15
El matrimonio proporciona el mejor ambiente para criar hijos

Mateo 5.32
La infidelidad rompe el lazo de la confianza. La confianza es básica en todas las relaciones

Mateo 19.6
El matrimonio es permanente

Romanos 7.2, 3
Lo ideal es que sólo la muerte disuelva el matrimonio

Efesios 5.21-33
El matrimonio está basado en la práctica de los principios del amor, no en los sentimientos

Efesios 5.23, 32
El matrimonio es un símbolo vivo de Cristo y la Iglesia

Hebreos 13.4
El matrimonio es bueno y honroso

Dios te bendiga y te guarde la Ley de la Ambivalencia o como diría el apóstol Santiago:

"5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 

Rubén Flores