¿A pesar de las diferencias?
Por Rubén O. Flores


"El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno". (Ro. 12:9)

Hace algún tiempo recibí en mi correspondencia digital, un artículo escrito por Katy Butler en el The New York Times del cual transcribo algunas partes que pueden resultarnos interesantes. Lo que sigue a continuación tal vez pueda escandalizarnos pero es la realidad a la que nos enfrentamos actualmente:

"Pasada una hora de la película "Secreto en la montaña", Amy Jo Remmele comenzó a llorar, pero no sólo por la mujer que aparecía en la pantalla, parada en una puerta mientras observaba a su marido besar a un hombre. 

"Cuando vi esa mirada en sus ojos, pensé: "Ah, claro..." Aunque nunca vi a mi esposo con otro hombre, sé perfectamente cómo debía de sentirse esa mujer", dijo la señora Remmele, terapeuta respiratoria de Minnesota. 
El 1° de junio de 2000, Remmele, entonces de 31 años, descubrió el perfil de su marido en el sitio de Internet gay.com. La pareja se quedó despierta toda la noche hablando y llorando. Poco después, 10 días antes de dar a luz a su segundo hijo, el marido de Remmele se fue a pasar un par de noches con un nuevo novio. "Traté de convencerlo de que no lo hiciera, pero se fue igual -dijo Remmele-. Estaba devastada." 

Tres meses más tarde se divorció. Remmele -ahora casada con un granjero que cría ganado y cultiva maíz y soja- es una de entre 1,7 y 3,4 millones de mujeres norteamericanas que alguna vez estuvieron o están casadas con hombres que tienen sexo con hombres. La estimación surge del estudio de 1990 "La organización social de la sexualidad", que descubrió que el 3,9% de los hombres americanos que alguna vez estuvieron casados habían tenido sexo con hombres en los cinco años previos. El autor principal, Edward O. Laumann, sociólogo de la Universidad de Chicago, estimó que entre el 2 y el 4% de las mujeres americanas alguna vez casadas habían experimentado, consciente o inconscientemente, lo que ahora se conoce como matrimonios de "orientación sexual mixta". 
Tales uniones no son simplemente artefactos de los reprimidos años cincuenta. En el siglo XVI, la reina Ana de Dinamarca tuvo ocho chicos con el rey Jaime I de Inglaterra, conocido por la devoción a sus favoritos hombres, a uno de los cuales llamaba "mi dulce niño y esposa". 

"Otras mujeres fueron Constance Wilde, Phyllis Gates, Linda Porter, Renata Blauel y Dina Matos McGreevey, casadas respectivamente con Oscar Wilde, Rock Hudson, Cole Porter, Elton John y James E. McGreevey, el ex gobernador de Nueva Jersey"...... 

….."Una mujer de unos 50 años, que pidió ser identificada como Trillian, dijo que ella y su marido se habían divorciado después de haber descubierto la vida sexual secreta de él hace siete años, pero rápidamente decidieron permanecer juntos. Ella tiene una relación sexual monogámica satisfactoria con él, mientras él tiene sexo con otros hombres. <Mi marido es el hombre de mis sueños, y no podía enfrentar el resto de mi vida si él se sentía culpable por ser homosexual>, dijo. Viven juntos desde hace 24 años". 

Bien, esto es sólo la punta del iceberg, el artículo continúa con la opinión de la "antropóloga de la Universidad Rutgers, Helen Fisher, quien dijo en una entrevista que las relaciones humanas están determinadas por tres sistemas neuroquímicos independientes responsables respectivamente de la atracción sexual, el deseo romántico y el compromiso de largo plazo. "Los tres sistemas son muy inconstantes. Pueden actuar juntos o separadamente", afirmó. Esto, agregó, puede explicar por qué las personas pueden estar locamente atraídas sexualmente hacia individuos por los cuales no sienten ningún interés romántico o sentirse permanentemente ligadas a personas por las que no sienten ningún interés sexual".

Si bien Jesús vino a nosotros para compartirnos el amor del Padre hacia la humanidad, para enseñarnos que la familia necesita amarse y que ese amor debe continuar a pesar de las diferencias, hemos llegado a un punto en las relaciones humanas en que la feminización del hombre escapa a los conceptos de amor que Jesús enseñó. El texto escrito por el Dr. Bruce B. Barton, uno de los escritores de la Biblia del Diario Vivir, nos acerca un poco a la tergiversación que algunas personas han hecho del verbo amar. 

"Nuestra sociedad confunde amor con sensualidad. A diferencia de la sensualidad, el tipo de amor de Dios es canalizado hacia otros, no hacia nosotros mismos, lo que es egoísmo. Esta clase de amor va en contra de nuestras inclinaciones naturales. Es posible practicar este amor sólo si Dios nos ayuda a poner a un lado nuestros deseos e instintos, al grado que podemos dar amor sin esperar nada en cambio. Cuanto más nos parezcamos a Cristo, más amor brindaremos a los demás". 

Veamos esto un poco más de cerca:

1.- ". . .poner a un lado nuestros deseos e instintos. . ." Así dice el Dr. Barton y personalmente creo que esto es real bajo la óptica cristiana pero ¿qué de los que no reconocen a Dios dentro de la esfera de su vida, o de aquellos que dicen compartir la fe cristiana pero que tienen otro concepto sobre ella? Parecería que algunas personas son como "una isla misteriosa" de la cual sólo se puede descubrir cierta parte de ellas. Las estadísticas muestran que en muchísimos casos estos hombres "Se enamoran de sus mujeres, tienen hijos, sienten un clímax romántico y después de siete años su identidad homosexual comienza a emerger",

2.-"Se los conoce como matrimonios de <"orientación sexual mixta">. Cuando Dios instituyó las bases del matrimonio expresó que "ya no serán dos sino uno". Si no entiendo mal esto enfatiza que originalmente eran dos personas independientes pero que a partir del compromiso matrimonial serán uno ya que dependerán el uno del otro en todas las facetas que la vida les demande, pero nunca tres, esto a menos que esa tercera persona sea Dios mismo en medio de ellos para encauzar cristianamente a la pareja en cuanto lo necesite. 

3.-"Ella tiene una relación sexual monogámica satisfactoria con él, mientras él tiene sexo con otros hombres".
Tender puentes para que una pareja pueda comunicarse es lo que pretendemos hacer a través de este ministerio, ayudarles a dialogar, a entenderse, a aceptarse a pesar de sus diferencias pero…… ¿tender puentes en todas direcciones y en ambas direcciones a la vez no importa cómo con tal de que ambos estén satisfechos? Esto no es lo que creemos que Dios desea para los matrimonios. Con respecto a lo que esta señora de 50 años comenta de su relación sexual con su ex esposo nos hacemos un par de preguntas, ¿Es realmente un relación sexual monogámica la que ella sostiene cuando hay un tercero de por medio? ¿Puede una relación así ser satisfactoria? ¿Bajo qué punto de vista? 
Podemos tal vez continuar con más preguntas que van surgiendo a medida que pensamos en esa relación y la relación del verdadero amor con el compromiso que conlleva. En el verdadero amor no hay explotación ni manipulación del uno hacia el otro.

Con respecto al verdadero amor podemos recordar el libro de Cantares escrito por Salomón acerca de las relaciones de una pareja tal como lo aprecia el Dr. Bruce Barton: 

En realidad, la relación sexual, la unión física y emocional de un hombre y una mujer, debe ser un medio santo de celebrar el amor, procrear y experimentar el placer, protegidos por el compromiso del matrimonio. Dios piensa que las relaciones sexuales son importantes y las Escrituras contienen numerosos principios relacionados con la expresión sexual y advertencias contra la violación de dichos principios. Las relaciones sexuales siempre se mencionan en el contexto de una relación amorosa entre esposo y esposa".

Claro, reconocemos que estamos visualizando la vida de ciertas personas, como las que hemos conocido a través del artículo del The New York Times, a la luz de una Escritura a la que parecen ignorar. Pero también reconocemos que la aplicación de la Palabra de Dios es una parte vital de la relación que su pueblo mantiene con El a través de los tiempos. La dificultad se presenta cuando pretendemos aplicar Su Palabra a la vida de personas para las cuales no fue escrita. Allí es entonces cuando fallamos, no debemos olvidar que, si bien la Biblia tiene principios para disfrutar de la vida, fue escrita en realidad para el pueblo de Dios y no para los incrédulos. 
Sin embargo y para finalizar con esta meditación no puedo dejar de pensar que tanto el hombre como la mujer somos diferentes en muchos aspectos, pero… ¿podemos aceptar cualquier relación porque somos diferentes o a pesar de las diferencias?
Como dice el Dr. Barton: 

"La sexualidad, que Dios creó y declaró buena en el Edén, la han deformado y explotado, y ha llegado a ser una actividad apremiante, ilícita, casual y autogratificante. El amor se ha convertido en lujuria, el dar en obtener y el compromiso perdurable en "ningún lazo que nos ligue"" ( ) 

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