Primera parte
Habia una vez
Por Rubén O. Flores


He escuchado durante años estas palabras con las que Marta comenzaba muchos cuentos que narraba a nuestros nietos, algunos muy conocidos y otros creados en el momento en que debía acunarlos para que duerman mientras sus padres trabajaban.
Recuerdo aquel "Había una vez…..", una hermosa princesa a la que la bruja malvada había hechizado y dormía en un hermoso ataúd de vidrio hasta que un apuesto príncipe que pasaba por allí no pudo resistir su belleza y le dio un beso que rompió el hechizo. Luego se casaron y…. ¡Fueron felices para siempre!". Tal vez recordemos que nuestra madre comenzaba su narración con aquel "Había una vez…..", una bella durmiente que un príncipe encontró en lo alto de una torre de un viejo castillo, se enamoró de ella, la despertó con un prolongado beso de amor, se casaron y "¡Fueron felices para siempre!". También recuerdo que "Había una vez…..", una joven que en una noche de fiesta perdió un zapato de cristal que un bello príncipe encontró. Luego el príncipe buscó y buscó hasta que el zapato calzó en uno de los pies de nuestra querida Cenicienta. Se casó con ella y…. ¡Fueron felices para siempre!

Carla y Francisco (los nombres son todos supuestos para cubrir éticamente a sus verdaderos dueños) son un matrimonio de unos veinte años de casados. Ella es una mujer de unos treinta años muy bien llevados y él un apuesto varón de cuarenta años. Conocimos a ambos en uno de nuestros encuentros matrimoniales. Carla se quejaba de que Francisco no se comunicaba con ella, era parco en su hablar y cuando llegaba de su trabajo se sentaba a mirar televisión. --¡Somos tan diferentes!-expresó. Le preguntamos si lo había conocido así o había cambiado a través del tiempo. Carla contestó que le agradó Francisco porque le pareció un joven callado y respetuoso pero ahora. . . . .y allí quedó suspendida su respuesta entre lágrimas y quejas.

Generalmente los cuentos de hadas comienzan con "Había una vez. . ." y terminan con un "Y fueron felices para siempre". A partir de allí la historia ya no se conoce. El príncipe engorda y envejece y la hermosa princesa se ve forzada a cuidar su silueta que los sucesivos embarazos han cambiado. Pero eso es "otra historia" que tratamos de no conocer o hacemos como que no pudo haber otro final más que el que nos han contado. Ciertamente nos resistimos a creer que la hermosa princesa y el apuesto príncipe puedan cambiar su fisonomía y convertirse en seres normales de carne y hueso.

La esposa y madre que narraba aquellos cuentos hermosos a mis nietos terminando con "Y fueron felices para siempre" no fue feliz durante casi veinte años hasta que su esposo, quien escribe, se sometió a Dios. Carla y Francisco son un ejemplo de lo que millones de parejas en el mundo han soñado encontrar al casarse y no fueron felices hasta que Dios entró a formar parte de sus vidas. Por supuesto que había, además, otras circunstancias que provocaron problemas en ese matrimonio pero lo importante es que ellos, como tantos otros, pensaban que el "Fueron felices para siempre" continuaría tal cual lo que escucharon desde niños en los cuentos. 

Conocí a Roberto días pasados cuando ya su matrimonio parece no tener solución. Los celos marchitaron su relación con Graciela y ahora no sabe cómo volver atrás. Conoció a Dios en mi consultorio y se puso en sus manos pero ahora deberá forjar una nueva relación con su esposa. Él deberá hacer su parte y Cristo hará la suya tal como lo hizo conmigo.

Charly y Elizabeth se casaron enamorados pero él ha engordado tanto que ella debe asearlo pues le es imposible hacerlo por sí mismo. Ellos concurren a una congregación y aman a Dios pero según Elizabeth no puede decir que son plenamente felices a causa de la obesidad de él. 
Podríamos continuar con otras miles de parejas de todo el mundo que diariamente me escriben para preguntar cómo solucionar problemas de celos, contiendas, adulterios, insultos y golpes. Hemos visto y escuchado que aquel "Y fueron felices para siempre", millones de veces en todo el mundo ha quedado sólo en los cuentos.

Pero atención, por esos finales que han quedado sólo en los cuentos hay otros millones que supieron hacerle frente al temporal y encontraron la salida. 
Creo que el asunto es ¿Cómo empezar ese "había una vez" con una buena motivación y terminar los años de matrimonio juntos con el "Y fueron felices"? Nótese que no estoy diciendo "felices para siempre" sino sólo felices. 

Como empezar bien ese "había una vez. . ."
Caso 1.- Carolina se casó con Ricardo y durante un poco de tiempo fueron "relativamente felices", luego todo comenzó a desmoronarse. ¿Cuál fue la motivación que unió a esta pareja? Un embarazo no premeditado y fuera del matrimonio. La relación entre ella y su padre no fue buena y en venganza, (según su confesión) quedó embarazada porque sabía que la obligarían a contraer matrimonio. Luego de aquella primera niña vino otra y ahora una más. Carolina se pasa las horas en la casa de sus padres excusándose en que su marido no está y ella se siente sola. 
Todos sabemos que buscar embarazarse para huir del hogar no es la motivación correcta para comenzar una familia. 
Caso 2.- Conocí el caso de una mujer que sufrió la ruptura de su noviazgo. Aquello la dejó inválida sentimental y emocionalmente. La depresión ganó su mente y en ese estado decidió un día hacerse "religiosa". Los años de internado no fueron suficientes para olvidar aquella pérdida sentimental y terminó siendo una persona frustrada, amargada y resentida con los hombres. Al no encontrar allí su verdadero destino renunció a sus hábitos y se casó con el primero que le ofreció matrimonio para no quedar "hecha una solterona". Por supuesto que no fueron felices.
Escapar de una frustración sentimental haciéndose religiosa sin un verdadero llamado de Dios no es la motivación correcta para formar un matrimonio. 
Caso 3.- María es una joven casi adolescente, su vida familiar es bastante complicada ya que en un mismo departamento viven dos familias. Los gritos y desavenencias entre todos están a la orden del día. María no soporta esa tensión y busca en hombres mayores una salida del hogar sea como sea. Ya ha conocido, (en el sentido bíblico), a muchos varones y sigue buscando una salida.
Escapar del hogar a cualquier precio no es una motivación para casarse y formar una familia.

Estos son sólo algunos de los muchos casos que podríamos relatar, la realidad que nos abruma es que si analizamos las motivaciones de miles de parejas en todo el mundo llegamos a la conclusión de que el sagrado acto del matrimonio que Dios instituyó se asume de una forma totalmente irreflexiva e irresponsable. 

Creo que podemos terminar esta primera parte considerando el hecho de que millones de parejas en todo el mundo han sabido llegar a los 40, (Marta y yo llevamos ya 43 años y seis meses) 50 y aún más años de un buen matrimonio. ¿Cómo y por qué? ¿Acaso Dios tendrá algo que ver en la terminación del cuento de cada uno de nuestros matrimonios? ¿Será factible terminar humanamente con aquel "Y fueron felices para siempre"? 
Esto lo trataremos en el próximo artículo.
Para cualquier consulta no deje de escribirnos a rubenflores@encuentroconcristo.com.ar 
Dios les bendiga.