Herencia de Dios son los hijos...
Los hijos en la familia
Por Rubén Oscar Flores


Control de la natalidad, pastillas del día después, legalización del aborto, matrimonios entre parejas del mismo sexo, paternidad compartida, turnos de visita, etc. ¿Qué más nos espera? Podríamos continuar con algunas situaciones que cada día van adquiriendo mayor importancia pero como cristianos comprometidos nos dirigimos a la Biblia, nuestra única regla de fe y práctica dado que, como escribiera Jack W. Hayford

"El mundo es un baúl lleno de diversos trucos cuando se trata de cómo ver a los niños. Por un lado, las Naciones Unidas tratan de imponer una "Carta de Derechos del Niño" que exalta a los niños a la posición virtual de dirigentes del hogar. Por otro lado, la matanza de niños en el vientre se practica en los Estados Unidos como una forma aceptable de control de la natalidad. A las mujeres que tienen el privilegio económico de quedarse en casa para criar a sus hijos son vistas como el nuevo símbolo de posición, mientras que el movimiento de Liberación de la Mujer ve a los hijos como una interrupción en la vida, un fastidio, algo que estorba. Una generación de niños que consumen alimentos chatarra y con la llave de la casa colgada al cuello se crían solos. Los padres a menudo no son existentes excepto por un cheque mensual de manutención (si acaso llega). ( )

¿Quién es su hijo? ¿Puede que lo tenga como "el chico de los mandados"? ¿Qué rol cumple en el seno de su hogar? ¿Privilegios como hijo o sólo requerimientos y responsabilidades? ¿Hay posibles discriminaciones de la pareja hacia alguno? ¿Defiende la imparcialidad en el trato entre ellos? ¿Qué dice Dios respecto a sus hijos?

3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta. (Sal. 127:3-5)

En estos días el Vaticano ha comentado su disgusto ante las nuevas leyes que se establecieron en España, nos estamos refiriendo al matrimonio entre personas del mismo sexo. Cuando hablamos de "personas", lo hacemos teniendo en mente el concepto de que todo ser humano tiene la oportunidad de conocer el amor de Dios. Esto, al margen de lo que en la actualidad se define como el Yo persona, incuestionablemente diferente al Yo persona individualizado como creado a imagen y semejanza de Dios.

Hoy existen diversos modos de ver el amor, los asuntos amorosos han adquirido una modalidad que destiñe y hasta desprestigia el concepto bíblico del amor, aquel tan mentado, usado y muchas veces desfigurado en la realidad, y que el apóstol Pablo comenta en su carta a los romanos capítulo trece. Allí sí la esencia del amor permanece inalterable lo mismo que en la persona de Dios.

Sin embargo y haciendo un paréntesis en el desarrollo del título, creemos que la imagen convencional del amor ha cambiado a tal punto que desde hace más de tres décadas los protagonistas del amor ya no son lo que eran. Sentimos nostalgias de aquellos films románticos que se podían ver sin sentir vergüenza o malestar ante las innumerables palabras y actos de mal gusto que imperan en las películas actuales. Hoy el erotismo, la violencia y las acciones fuera de control han barrido el mercado de la comunicación, la literatura y la televisión. Las parejas protagonistas del amor ya no son heterosexuales y esto se ve a cualquier hora del día en los video-canales. ¿Cuál puede llegar a ser el pensamiento de un niño ante esta situación? ¿Tienen realmente los padres el control de lo que sus hijos ven en sus televisores? ¡Oh, sé que esto ya lo han escuchado! Pero, ¿no es real?

Ahora, dejamos este problema del cual podríamos ocuparnos en otra ocasión y volvemos a los matrimonios actuales en los que se mezclan los hijos de ambos divorciados junto a los nacidos del nuevo matrimonio. De allí el título de este editorial y las preguntas que le siguen.

Por otro lado, dejamos sentado que no estamos objetando la relación de la nueva pareja, lo que sí deseamos es que se tenga en cuenta qué papel cumplen los hijos en este nuevo hogar que se ha formado. Hasta cierto punto estos chicos se encontraron ante una situación diferente en relación a la durabilidad del amor que aparece fundado en la perdurabilidad del vínculo matrimonial, de los sentimientos, del cuidado entre ambos cónyuges y de ellos hacia sus hijos quienes tal vez no conocían ni estaban preparados para esta nueva posibilidad.

Parece increíble que en estos últimos tiempos parejas del mismo sexo han presionado para poder tener derecho a formar un matrimonio como su ideal, sea como sea, mientras que aquellas parejas heterosexuales para quienes Dios ha creado la institución del matrimonio, cada día pierdan mas y mas interés en concretarlo como algo duradero e importante para sus vidas y las vidas y educación de sus hijos.

Amor y unión sentimental hoy parecen ser lo mismo, tal como lo describe Enrique Rojas en su libro "El hombre Light",

"A cualquier relación superficial y pasajera la llamamos "amor". . . hay que volver a descubrir su verdadero sentido, aunque sea una cuestión impopular y difícil de conseguir. Hay que recuperar el término en su sentido teórico y práctico, volver a incluirlo en nuestra vida. En definitiva, restituir su profundidad y su misterio".( )

El psicólogo y escritor Enrique Pichón Riviere ( ) define a la familia como una estructura social básica, que se configura por el interjuego de roles diferenciados (padre, madre, hijo) el cual constituye el modelo natural de interacción grupal. Este pequeño o gran grupo, en el caso de que sean muchos los hijos, conforma el concepto de convivencia tan importante en medio de una cultura e ideología particulares en la cual se halla inmerso y que recibe de ella su influencia. Precisamente es en este punto en el que nos estamos inclinando hacia valores constituidos por pensamientos y normas fuera de los que teníamos conformados el siglo pasado. Cuando hablamos del siglo pasado lo hacemos en base a cuestiones configuradas entre las décadas del 30 al 50 aproximadamente ya que en la década del 60 comienza el movimiento hippie en el que se hizo énfasis en el amor libre y a partir de allí el "destape" en muchas de las acciones y pensamientos que definen al matrimonio.

Teniendo en cuenta este pensamiento podemos tal vez entender cuando Mark Twain en su adolescencia ponía en tela de juicio los valores que sus padres tenían en aquel momento diciendo que eran unos ignorantes. Para él, ellos y sus ideas eran "pasados de moda" y no le entendían. Cuando llegó a tener unos veinte años se sorprendió de lo que ellos habían aprendido en tan pocos años. La realidad era que sus padres no habían cambiado pero él sí. Ahora, en su madurez, podía ver mejor sus puntos de vista y entenderles más.

Como sabemos, no basta tener hijos para configurar una familia y en la actualidad pareciera que no somos capaces de prolongar en el tiempo la constancia de convivir alegres y felices dándose el uno al otro en todas las facetas de la vida. ¡Cuanta razón tiene Enrique Rojas cuando comenta en su libro que la superficialidad ha invadido la vida cotidiana!

Se dice muchas veces que todo tiempo pasado fue mejor, sin embargo los siglos XVIII y XIX no fueron un dechado de perfecciones. La literatura de aquel tiempo denunciaba los entuertos que se vivían y las relaciones extramaritales que cotidianamente se paseaban desde los salones de la alta sociedad hasta los más bajos burdeles de cada pueblo y ciudad en todo el mundo. En aquellos tiempos también los niños sufrían las consecuencias del maltrato por parte de sus semejantes e incluso hasta de sus progenitores, ni hablar de los hijos que debían soportar el desconocimiento de su propia familia porque se los consideraba ¨hijos del diablo¨ a causa de que el padre había constituido una nueva familia. Por lo tanto no es nada nuevo esto de "los míos, los tuyos, los nuestros". Lo que ocurre en la actualidad es que los medios masivos de comunicación nos muestran al momento lo que ocurre de una a otra parte de nuestro planeta.

La realidad incuestionable es que los valores se han prostituido, a lo blanco se le llama negro y a lo negro blanco, como dice nuestro tango, "La Biblia junto al calefón". Sus Palabras ya no son vistas como algo importante y dignas de ponerlas en práctica. En un tiempo de estrés, en el que cada situación parece sobrepasar nuestras posibilidades de crianza, cuando el padre está casi ausente y la madre trabaja fuera del hogar, la Biblia y su Palabra son como un refrigerio que muestra la manera correcta en que los hijos pueden ser preparados para enfrentar la lucha diaria. Hoy se hace énfasis en lo que está de moda y, seamos realistas, para muchos ¡La Biblia no está de moda!

Por lo tanto, alentamos a las parejas que tengan hijos, llámense "propios, del otro o de ambos", a mantener su mirada puesta en Aquel que es el dador de la vida y en su Palabra que será como una luz que ilumine el camino por el que ellos y sus hijos deberán transitar para convivir en paz los unos con los otros. La visión de Dios está en el Salmo 127:3 al 5. Léela nuevamente por favor.

Dios bendiga tu familia.
Rubén O. Flores
rubenflores@encuentroconcristo.com.ar