Al romperse la armonía con Dios toda su vida relacional se ve afectada
La voluntad de Dios en el matrimonio
Rubén Oscar Flores


"El hogar sólo desempeña su verdadera finalidad cuando lo controla Dios. Si dejan a Jesucristo 
fuera de su vida, su hogar perderá sentido. Sin embargo, tomen a Cristo en su corazón, su vida y su familia, y el Señor transformará su hogar"
Billy Graham

Hace algunos años, en uno de los tantos "Encuentros Matrimoniales" en los que hemos tenido que aconsejar con mi esposa, nos encontramos con una pareja de edad madura que tenían divergencias matrimoniales. Uno de los problemas era que el esposo no estaba de acuerdo en ir al "Encuentro" y así lo presentó luego de la primera noche en el lugar cuando nos llamaron a su habitación a la mañana siguiente. 
Llamaremos al esposo, Antonio, y a ella Catalina, ambos ministraban como pastores de una congregación en la provincia de Buenos Aires. Antonio expresó que allí no había estudios bíblicos y por lo tanto no consideraba de crecimiento que la pareja se quedara las 48 horas y que se retirarían. Luego de conversar un tiempo con él le pregunté si su decisión de retirarse estaba hablada con la esposa y si ella compartía la idea de hacerlo así.
Catalina confesó que no había sido consultada y que en realidad a ella le habían hecho muy bien esas primeras horas y que su deseo era quedarse hasta completar el encuentro. Compartimos la idea de lo que significaba un "Encuentro Matrimonial", que no eran estudios bíblicos y que sólo eran 48 horas de amor en pareja, sin más que ellos mismos y las "herramientas" que nosotros les ofrecíamos. Finalmente, no sólo se quedaron sino que Antonio volvió a su hogar y a su congregación tan feliz y emocionado que prometió enviar a todos los matrimonios de la iglesia para que vivan lo mismo que él pudo vivir en esas 48 horas de amor.

He compartido parte de este testimonio porque muchas veces los cristianos tergiversamos el orden, el propósito y la voluntad de Dios en la creación del matrimonio. En primer lugar quiero referirme al orden que el matrimonio debe tener en relación a otros aspectos de la vida de la pareja.

1) El matrimonio es antes del estado, la economía (o el trabajo) o aun la iglesia. 

La voluntad de Dios es que el matrimonio sea permanente, (Mateo 19:6) y que sólo la muerte lo disuelva. (Ro. 7:2-3) Y es justamente a una de estas posibles causas de disolución a la que me quiero referir ahora.
Hace años tuve la oportunidad de predicar a pastores y líderes en una conferencia de la Asociación Billy Graham. Quién me citó para el evento compartió la necesidad de las mujeres cristianas de que sus esposos pusieran orden en su vida eclesiástica. ¿A que me refiero? Al orden que muchos hermanos tienen en cuanto a la prioridad que la iglesia puede tener sobre su familia. Conozco el caso de la esposa de un pastor enferma de cáncer que falleció en brazos de una hermana de su congregación porque su esposo "tuvo que ir a una reunión de diáconos de su iglesia". Estuve presente cuando un consiervo dejó a su esposa sola y llorando en uno de los "Encuentros Matrimoniales" porque "él debía estar en una campaña". Conozco otro caso en que el hijo de un pastor "le pidió un turno a la secretaria de la iglesia para hablar con su padre ya que difícilmente lo podía ver en su hogar". Hace poco recibí un e-mail de una hermana que pedía ayuda "ya que su esposo viajaba continuamente trabajando en una organización paraeclesiástica, la dejaba mucho tiempo sola con sus hijos y se sentía abandonada". Estos son sólo algunos de los temas que nos ocupan como consejeros matrimoniales. Pregunto, ¿Ha sido esta la voluntad de Dios para el matrimonio?

Se hace mucho énfasis en el adulterio carnal e infidelidad de algunos, pero no se tiene en cuenta el adulterio espiritual de los mismos. Veamos esto, la iglesia es el cuerpo de Cristo, ¿Verdad? Pero también es la esposa de Cristo. ¿Qué ocurre en un matrimonio cuando uno de los cónyuges atiende mucho más a la esposa de Cristo que a su propia esposa o esposo? ¿No es esto adulterio espiritual? Lamentablemente hemos visto y aconsejado con mi esposa a muchas mujeres y aun hombres que han permitido que el servicio a Dios en la iglesia entorpezca y hasta disuelva el vínculo matrimonial. ¡Cuidado! ¡No estamos enseñando que el servicio a Dios sea anatema! Sólo que debe ocupar el lugar que corresponde. No sólo la infidelidad, la incomunicación, la falta de diálogo o la muerte pueden disolver un matrimonio, también el fanatismo religioso es dañino.

Dice Guillermo Goff: "El hogar sirve y ha servido a través de los siglos como el fundamento de la sociedad. La sociedad depende por su carácter, en gran parte, de la expresión y la forma de las familias que la componen".
Tomando ahora como base las palabras de G. Goff tenemos un segundo aspecto de la voluntad de Dios en el matrimonio.

2) El matrimonio está basado en la práctica de los principios del amor, no en los sentimientos. (Efesios 5:21-23)

Un matrimonio bien constituido es la base y fundamento de una sociedad que tiene como propósito desenvolverse hacia un futuro promisorio. Para esto debe reflejar, en primera instancia, el diseño y la voluntad del Dios que lo creó. De esta manera,
como Creador y sustentador del universo en el que vivimos Dios nos ha permitido la gracia de formar una familia: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra". (Gén. 1:27-28).

Lo primero que vemos aquí es que luego de crear al hombre y a la mujer a su imagen, "los bendijo Dios". Si observamos esto más detenidamente encontramos que esa bendición conlleva la orden de fructificarse, multiplicarse, llenar la tierra, sojuzgarla y señorear sobre ella. Esta bendición está basada en los principios del amor, la procreación, la fidelidad, la paciencia, la falta de egoísmo, etc. tal como el apóstol Pablo lo enseñó en su magnífica primera carta a los corintios capítulo trece. 
Sin embargo, ocurre que vivimos ¡en los tiempos del "me" y de los "siento"! Tiempos en que los sentimientos prevalecen sobre los principios del amor. ¡Hoy siento que te quiero! ¡Siento que me amas si me sirves, me sostienes, me das hijos, me planchas, me cocinas, me cuidas, . . . .me, me , me!, ¡Siento que cada día te amo más!¡Siento que eres la mujer de mi vida!¡Siento que eres el hombre que Dios puso en mi camino para hacerme feliz! 
Estamos trabajando con mi esposa en el aconsejamiento de una joven pareja con dos hijos con un problema de infidelidad reiterada. La primera vez fue una relación carnal, en el segundo caso, que es el actual, lamentablemente hay "sentimientos" de por medio. El muchacho dice estar confundido en sus sentimientos de tal manera que ha confesado a su esposa que no sabe qué va a resolver. Transcribo aquí un párrafo escrito por Guillermo Goff que entiendo viene a colación.

". . .que las parejas van corriendo ciegamente al casamiento sin una consideración detallada, aun sin conocerse realmente el uno al otro como personas. Algunas veces son sinceras, y creen que están profundamente enamoradas. Otros dirán, y muy en serio: <realmente no sabemos cuán duradera pueda ser nuestra unión, pero casémonos de todos modos y veamos como resulta. Si no concordamos, siempre tenemos la oportunidad de divorciarnos>." 

¿Es esta la voluntad de Dios para el matrimonio? ¿Qué ocurre con la cantidad de parejas que dicen "probemos primero y luego decidimos si casarnos o no"? En estos casos como en los que nombra Goff pueden existir niños, victimas inocentes de estas uniones inestables que pagan un precio muy alto a causa de la irresponsabilidad de sus padres. Dicen: --Amo a mis hijos pero mi matrimonio "ya no da para más"-Nosotros decimos ¿Qué clase de amor es el que abandona a sus hijos al cuidado de otro hombre o mujer? Creo que es un deber de las comunidades cristianas volver a las fuentes y hacer la mayor cantidad de énfasis posible en que la voluntad de Dios en el matrimonio no es la que estamos viendo en la vida de muchos, aunque el común de la gente hoy en día así lo crea.
Mi esposa Marta y yo hemos pasado veinte años en conflicto, ella fue en busca de ayuda para tratar de solucionar nuestro matrimonio. A regañadientes pero convencido de que la amaba, acepté la ayuda de unos pastores amigos. Dios hizo la obra y así pudimos gozar de más de 20 años de felicidad en esta nueva etapa en la que estamos cumpliendo 43 años de casados. Pero para esto debimos aceptar que estábamos equivocados en muchas cosas.
Un tercer punto que creemos importante es este:

3) El matrimonio es el vehículo natural para el control de las pasiones.

Escuchando a Esther (una joven inconversa) nos damos cuenta de hasta qué punto algunas personas se han descarrilado respecto al control de sus pasiones. Ella ha llegado a un punto en que no tiene control sobre sus deseos sexuales. En estos momentos se ha puesto a noviar con un joven mayor que ella, cuestión que no afectaría realmente sus posibilidades futuras para encarar un matrimonio. Pero lo malo es que no ha tenido inconvenientes en mantener relaciones sexuales ya a la segunda cita. Sin embargo, esto no es lo peor, este joven no es el primero ni el segundo, ya ha perdido el número de hombres con los que se ha acostado. Lamentablemente conoce el sexo desde los doce años, y esto a pesar de provenir de un hogar normal, no ha sido violada, ni manoseada, ni presionada por alguna razón a mantener relaciones, ni es una prostituta, o mujer de la vida. Ella confiesa que no puede vivir sin mantener este nivel de vida. Recordamos en este momento a la mujer samaritana que encontró Jesús en el pozo de Jacob. "16Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad" (Juan 14:16-18).

Tal como lo dice Goff en su libro "El matrimonio y la familia en la vida cristiana", creemos que "la pasión descontrolada es algo que corrompe y destruye la moral y el carácter". La voluntad de Dios para el matrimonio es que el amor conozca su mayor expresión, verbal, emocional, psicológica y física dentro del mismo, es el vehículo natural que Dios ha instituido para el control de las pasiones. 
Pero no todo es negro si hablamos del poder de Dios, un noticia positiva es que Esther ha hecho manifestación de fe en Jesucristo y está dispuesta a sanar su vida, ha comenzado a venir a las reuniones de iglesia y a pesar de que le cuesta horrores dejar la antigua vida, creemos que el Espíritu Santo está trabajando en su corazón. Damos gloria a Dios por eso.
Pasamos ahora a un cuarto y último punto en este breve artículo:

4) El matrimonio es el vehículo que Dios ha instituido para la unidad familiar.

Debemos reconocer que el diablo ha tratado, desde el comienzo de la vida de los seres humanos, destruir la unidad familiar. Veámoslo a la luz de la Palabra: 
En la perspectiva antropológica bíblica encontramos la armonía original. En los primeros capítulos del Génesis se puede ver al hombre en una perfecta armonía con Dios. Dice la Biblia que Dios lo visitaba y caminaba con él, "8Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día;. . ." (Gén. 3:8). La relación entre Adán y Eva con la cual formaban la imagen de Dios era de perfecta armonía. La referencia a que estaban desnudos sin avergonzarse implica más que el hecho de la desnudez física. Ellos en realidad no escondían nada, tenían transparencia, estaban abiertos el uno al otro en la totalidad de sus personas. Por lo tanto no había motivo para avergonzarse. "25Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban". (Gén 2:25). 

La voluntad de Dios para la unidad familiar es que debe ser una armonía perfecta. 
En primer lugar una armonía vertical, (con Dios) 
En segundo lugar una armonía horizontal (entre ellos mismos), 
En tercer lugar una armonía general, (con todo lo que les rodeaba) 
En cuarto lugar una armonía interna, (consigo mismo).

Luego de la desobediencia original, la situación cambió por completo. Adán y su mujer temen al Creador, se esconden de El, se avergüenzan de su desnudez y se tapan con delantales hechos con hojas; "7Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 8Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto". (Gén. 3:7-8) 

Al romperse la armonía con Dios toda su vida relacional se ve afectada. A partir de allí debe vivir con dolor (síntoma cardinal de la enfermedad física), con miedo, (síntoma principal de la enfermedad psíquica), Adán levanta su dedo acusador hacia su mujer y eso señala la primera falta de unidad entre ellos y la separación vincular de los primeros seres humanos de la creación. No sólo queda trastocada la relación humana sino la relación con la creación misma. Debe comenzar a trabajar para comer, de modo diferente ahora la tierra le muestra sus espinos y se vuelve hostil hacia él: "16A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. 17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. (Gén 3:16-19).

Finalmente, la desarmonía entra en el ser humano, Adán, su mujer y con ellos toda la humanidad son expulsados del huerto del Edén: "23Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 24Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida". (Gén. 3:23-24).

Evidentemente la armonía se ha roto y esto ha producido hasta el presente una cantidad de desastres, no sólo a nivel matrimonial sino a todo lo que hace a la vida humana en este planeta.
Leslie Weatherhead: "Sanidad es el proceso de restauración de la armonía rota, la cual previene a la personalidad en cualquiera de sus esferas del cuerpo, mente y espíritu, de su perfecto funcionamiento en el ambiente que se desenvuelve; el cuerpo en el mundo material; la mente en el reino de las ideas verdaderas y el espíritu en su relación con Dios". 
El mundo está enfermo no sólo materialmente sino y como ya lo sabemos, espiritualmente, y esta enfermedad se propaga cada día más en función de la falta de salud espiritual a la cual el ser humano debe considerar volver.

CONCLUSIÓN:

Estos cuatro puntos que he elaborado no son los únicos en cuanto a la voluntad de Dios en el matrimonio. Pero es importante que se tengan en cuenta ya que son parte fundamental de su estabilidad. Podríamos también considerar la comunicación, el diálogo, la no utilización de máscaras, el perdón, no utilizar mecanismos de defensa, etc. Considero que muchos de estos puntos ya están en la página de Internet y sería reiterativo elaborarlos nuevamente en otro artículo.

Si este artículo ha sido de bendición para ti contáctate y házmelo saber a: rubenflores@encuentroconcristo.com.ar 
Rubén Oscar Flores