Para Dios somos de mucho valor y únicos
Venciendo el complejo de inferioridad
Por Jorge Ovando


Cómo combatir esta combinación de ideas, tendencias y emociones que permanecen en el subconsciente, pero que
influyen en la personalidad del ser humano y a veces determinan su conducta.

Henry David Thoreau dijo: "Lo que el hombre piensa de sí mismo determina su suerte". Y Maurice Wagner, en su libro La sensación de ser alguien, afirma: "La opinión que una persona tenga de sí misma altera notablemente su interpretación de lo que ocurre a su alrededor. Por último, Vigny dijo: "El fuerte determina los acontecimientos, el débil sufre los que el destino impone"

Origen del problema según el acomplejado

1. Razones de tipo físico ("Soy gordo", "Soy f1aco", "Tengo nariz grande", etc.)

2. Razones por capacidades naturales ("Soy inútil", "No me sale nada bien", "No sirvo", etc.)

3. Razones étnicas ("Soy judío", "Soy coreano", "Soy negro", etc.)

4. Razones de parentesco ("Mi padre es un borracho", o "¡Soy pariente de aquel)

5. Razones ambientales ("Mi casa es muy chica", o "¡Mirá donde vivo!")

6. Razones de tipo cronológico ("Soy muy joven", o "Soy muy viejo")

7. Razones de Status Quo ("No tengo lo que fulano tiene", o "Soy pobre")

8. Razones religiosas ("Soy judío", "Soy evangélico", etc.)

Como vemos, motivos para justificar un complejo los hay, y muchos. Sólo que estas razones no hacen más que justificar nuestra falta de identidad. Es el punto débil que debemos fortalecer. Pues también para eso vino Cristo. En su plan redentor, también está incluido liberarnos de todos estos complejos que son fortalezas del diablo. Yugos que estableció en nuestra mente, para hacernos creer cualquier cosa, menos lo que debemos creer.

Evidencias del Complejo de Inferioridad

1. Dependencia (La falta de madurez e inseguridad crea dependencia).

2. Timidez (Se siente observado y criticado).

3. Necesidad de aprobación (Lo que hace lo hace para quedar bien, o para que lo vean).

4. Calificativos peyorativos para consigo mismo ("Soy tonto", "Soy feo", etc.).

S. Reproches al pasado (Si no hubiera cometido tal error. . .).

6. Falta de dominio propio (Se descontrola con facilidad).

7. Deseos ideales ("Quiero ser presidente" o "gerente", sin pasar por puestos intermedios).

8. Hace acepción de personas ("Este me aprueba"; "Este me desaprueba").

9. Tiene problemas con la autoridad (Compite, descalifica o se somete sin criterio ni propósito).

Pasos para liberarnos del complejo de inferioridad

1. No te sientas inferior, ni superior.

En el esquema cristiano no hay distinción de jerarquías. Todos somos iguales en Cristo. Hemos recibido dones particulares y debemos ser fieles en lo poco (Mateo 25:2 l). Lo que tienes y lo que eres, es directamente proporcional a tu entrega y consagración.

2. Acepta corrección y ayuda de los demás.

La necesidad de aprobación hace que el acomplejado rechace la crítica. Santley Jones dijo: "Mis críticos son mis correctores. Yo los utilizo a ellos. Ellos me ayudan a crecer" (Proverbios 19:20).

3. Acepta tus limitaciones y dedícalas a Dios.

Por qué llenarnos de ansiedad para realizar ciertas cosas, sin reconocer que todo tiene su tiempo de maduración. Hoy no somos capaces, pero tal vez mañana sí. La oportunidad es la conjunción de dos parámetros: un tiempo y una debida preparación. A veces deseamos cosas cuando en realidad el ejercicio de ellas no nos conviene (1 Corintios 10:23).

4. Haz todas las cosas, aún las insignificantes, de manera que adquieran significado.

"Todas vuestras cosas sean hechas con amor" (1 Corintios 16:14). Recuerda que las cosas tienen su valor de acuerdo al trato y atención que les brindamos.

5. Considera tu vida en un camino de perfección.

Filipenses 1:6 y Salmos 101:6, nos indican que Dios nos está cambiando y mejorando para su servicio. Por eso tú aún puedes cambiar si te pones en las manos de Dios.

6. Trata de superar la incomodidad de vencerte a ti día a día.

Vencer el complejo significa librar una batalla con nosotros mismos (Proverbios 16:32).

7. Conoce a Dios y te conocerás a ti mismo.

Proverbios 16:4; Salmos 119:9 1; Romanos 11:36 y Colosenses 1: 16, nos dan a entender que somos de Dios. creados con el único fin de servirle y adorarle. Y el apóstol Pablo menciona que "en Él vivimos, y nos movemos, y somos" (Hechos 17:28). Por lo tanto, lo que le da el acabado perfecto a nuestra personalidad, es la comunión con Dios.

8. Da gracias por todo lo que eres y tienes.

Aprende el contentamiento y no la resignación. El contentamiento tiene que ver con el comprender y aceptar en esperanza una situación difícil. También con el atribuirle a Dios la experiencia que nos toca vivir. "Por nada estéis afanosos (Mateo 6:25). "Pues, mi Dios, dice Pablo, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses4:19)

Conclusión

Para Dios somos de mucho valor y únicos. Por eso no debemos compararnos nunca para menospreciarnos; sí para desafiarnos y mejorar. Creo firmemente que los complejos son fuertes ataduras de Satanás que frenan la consagración del creyente y lo paralizan para no ser utilizados por Dios. Pero el creyente fue llamado a vivir en libertad y sin temor 
(2 Timoteo 1:7).

Jorge Ovando
Es pastor de la Iglesia Bautista de la Evangelización Mundial, Luján, Buenos Aires.
Extraído de El Expositor Bautista, págs. 16-17 , Noviembre 1999.