¿Tu ego está en juego?
¿Cómo responde tu pareja al ascenso que te dieron?
Por Rubén O. Flores


Cantares 5: 2-8
Hace unos años conocí el caso de un esposo que le comentó a su mujer que la organización a la cual servía le había ofrecido la posibilidad de viajar de una ciudad a otra para ofrecer el producto de dicha empresa. Eso equivalía, en aquel caso, a un ascenso. La esposa respondió muy seria que no le agradaba el hecho por las continuas separaciones que la pareja podría tener. En realidad su pensamiento no era del todo errado pero las circunstancias del momento hicieron que el marido quedara estupefacto ante la respuesta de ella y tuvieron un altercado que, felizmente, no llegó a mayores. Aquel esposo no aceptó el ascenso y todo quedó en el olvido. Pero, ¿quedó realmente en el olvido? ¿Qué esperaba él? ¿Qué respuesta esperamos nosotros ante una situación semejante? 

Hace ya un tiempo se publicó un artículo en el The Journal of Personality & Social Psychology el cual sugiere que “. . . la forma en que la pareja responde a los triunfos del otro puede ser todavía más importante para la salud de una relación. El estudio encontró que la manera en que una persona responde a la buena fortuna de su compañero -con excitación o aprobación pasiva, orgullo compartido o indiferencia- es el factor crucial a la hora de afianzar el lazo que une a la pareja o al momento de socavarlo”

Art Aron, un psicólogo de la Universidad Stony Brook, dice también que cuando algo bueno le sucede a tu compañero es una buena ocasión para afianzar la relación de pareja. En el estudio, los investigadores les pidieron a 79 parejas heterosexuales que por lo menos llevaban 6 meses juntas que contestaran diversos cuestionarios acerca de cómo respondían sus compañeros típicamente a una buena noticia. 
Los entrevistados a menudo tuvieron estilos diversos en contextos diferentes. Esto marca el hecho de que no todos reaccionamos de igual manera ante las mismas circunstancias. Seguramente no reaccionará igual una mujer en la China que en los Estados Unidos porque el contexto cultural en el que ambas se mueven difiere en gran forma. 

Pensamos tal vez ¿Qué tiene que ver el texto inicial del libro de Cantares con esta situación? Creo que el doctor Bruce B. Barton nos ayuda a pensar en el pasaje de referencia y ¿por qué no? También a decidir si estamos en una situación similar: 

“Es inevitable que, con el paso del tiempo y el crecimiento de la familiaridad, un matrimonio empiece a perder su brillo inicial. Las miradas y las caricias ya no producen la misma respuesta emocional. Los conflictos y las presiones surgen furtivamente, ocasionando que uno pierda la ternura hacia el cónyuge. El mundo no es un refugio para los enamorados. Es más, la tensión externa a menudo trabaja contra la relación matrimonial. Pero los esposos pueden aprender a ser un refugio el uno para el otro. Si ocurre una disminución en la intimidad y la pasión, recuerde que puede ser renovado y regenerado. Tomen tiempo para recordar aquellas primeras emociones, la excitación del sexo, los puntos fuertes de su cónyuge, y el compromiso que se hicieron. Al enfocar en lo positivo, puede sobrevenir la reconciliación y la renovación. ( )

Los estudiosos del tema aseguran que la reacción ante el éxito es un factor frecuente de problemas de pareja Esa reacción es considerada crucial para afianzar el lazo afectivo que une a dos personas. En el caso que comentamos al comienzo, la esposa compartió su disgusto ante las posibles separaciones con un justo razonamiento proveniente de su amor por el hombre. El problema surgió porque él esperaba más una felicitación por el ascenso que una respuesta emocional, aunque fuera correcta, quizá luego hubiera habido algún momento en el que ella, tranquilamente, explicara a él la motivación que la llevó a rechazar la oportunidad que le habían dado a su esposo. Su primera reacción fue « ¿qué será de mí? », en vez de « ¿qué bueno lo que le sucedió a mi esposo? » Cuando usted se ve en una situación difícil, ¿se preocupa primero por usted misma? Tal vez sería importante considerar la bendición que Dios pudo haber dado a su pareja y luego, juntos en oración, colocar ante el Señor la situación y todo lo que puede acontecer si se acepta la promoción, luego esperar un tiempo prudencial para decidir. 
El hecho de celebrar la promoción de nuestro compañero o compañera como si fuera propia le da a él o ella un tremendo empuje emocional, afirman los entendidos, mientras que el restarle o disminuir la importancia de la noticia puede instalar una frialdad profunda y duradera. 
Confíen en Dios para tomar decisiones y no se apresuren a responder porque una respuesta bien fundamentada en el momento incorrecto puede también ser un contratiempo en la pareja.
Dios les bendiga