Por la capilla Señor, por la capilla
Por Rubén O. Flores
En el año 2004 escribí acerca de una historia de amor que traspasó los tiempos y la historia. La de Napoleón III y Eugenia de Montijo. Puede buscar esta historia de novela haciendo Clic en “Editoriales”. En esta oportunidad vuelvo sobre la misma pareja pero poniendo énfasis en la rectitud moral de aquella hermosa joven a la que Luís veía toda vez que visitaba las Tullerías.
Claude Dufresne la describió de este modo: "Alta, de ojos azules, ojos de ópalo, de cabello caoba. Su perfil tenía la perfección de una medalla antigua con un encanto muy personal que hacía que no pudiese comparársela con ninguna otra. La frente alta y recta que se estrechaba hacia las sienes. Había en ella una perfecta armonía entre la persona física y la persona moral. . . ".
"--¿Cómo llegar hasta vos?—Le preguntó un día.
Esbozando una sonrisa encantadora y llena de picardía, ella respondió:
--Por la capilla, señor. . .-
La inaccesibilidad de Eugenia de Montijo se convirtió en su mejor arma de seducción.
“Los tiempos han cambiado”, dice la gente. Esto muchas veces está sirviendo de excusa para intentar nuevas posibilidades de lo que realmente debe significar la palabra “matrimonio”.
Un ejemplo del cambio en las actitudes de las personas podemos observarlo en el libro de George y Nena O’Neill Open Marriage: a new lifestyle for couples, (El matrimonio abierto: un nuevo estilo de vida para la pareja). Los autores declaran su convicción de que el matrimonio monógamo es obsoleto y recomiendan a sus lectores reemplazar una institución a la que llaman “victoriana, decadente, anticuada, estática, opresiva, rígida y arcaica” por otra “libre, dinámica, sincera, espontánea y creativa”.
Por supuesto que no vamos a definir aquí la moralidad de nadie que tenga ideas contrarias a las nuestras, sólo exponemos el caso de aquella joven que fue fiel a sus principios y que no fue, ni es, ni será la única, a través de cientos de años.
Es cierto, los tiempos han cambiado en todos los sentidos, lo puedo ver en mi nieto al tratar su PC y su celular con la misma facilidad que yo lo hacía con las figuritas u otros juegos manuales de nuestra época. Lo lamentable no han sido los cambios, sino lo que ellos han integrado a la Iglesia Cristiana actual. Recordamos con cuanta razón Jesús dijo que en los últimos tiempos hasta el amor se enfriaría. Es que la iglesia parece olvidar de dónde proviene y el sacrificio que ha costado a la piedra angular sobre la cual ha sido fundada. Respecto a esto el reconocido teólogo y escritor John Stott escribió: “Si cada miembro de la pareja toma el matrimonio como medio para la búsqueda de su propia realización personal, en vez de verlo como una aventura de autoentrega mutua, por medio de la cual padres e hijos crecen hacia la madurez, es muy probable que el resultado no sea demasiado alentador.[. . .] La concepción cristiana del matrimonio como un compromiso o pacto de por vida, no sólo es minoritaria en Occidente, sino que de hecho la Iglesia corre peligro de ceder al mundo.”
Creo ciertamente que la mejor arma que pueden tener las jóvenes para llegar a la capilla es la de mantenerse firmes ante los asedios de sus compañeros.
A través de casi 20 años de consejería familiar hemos encontrado con mi esposa innumerables testimonios de mujeres arrepentidas de no haber esperado el momento apropiado, libreta en manos, para entregar lo más preciado que Dios les ha dado, su virginidad.
Dios ha dado a cada ser humano de este mundo la libertad para tener sus propias convicciones, podemos o no estar de acuerdo con ellas, pero la realidad es que, de la misma manera que hay extensas afirmaciones acerca de que el matrimonio es obsoleto, las hay en mayor medida sobre la felicidad, madurez y seguridad, encontrada en la permanencia del amor y la fidelidad a una persona. Mi esposa y yo estaremos cumpliendo, si Dios lo permite, 49 años de casados en este 2011, por supuesto que hubo altibajos, pero han sido llevados adelante con esfuerzo y valentía y con los atributos de un matrimonio que ha encontrado, “la libertad, la dinámica, la sinceridad y la espontaneidad creativa”, que permite estar bajo la tutela de Dios en todos los aspectos, pero sobre todo, en el de mantenernos fieles y firmes a nuestras creencias a pesar de todo lo que contrariamente nos rodea.
Creo ciertamente que la mejor arma que pueden tener las jóvenes para llegar a la capilla es la de mantenerse firmes ante los asedios de sus compañeros. A través de casi 20 años de consejería familiar hemos encontrado con mi esposa, innumerables testimonios de mujeres arrepentidas de no haber esperado el momento apropiado, libreta en manos, para entregar lo más preciado que Dios les ha dado, su virginidad.
Sí, los tiempos han cambiado, pero no solo los tiempos, el mundo ha cambiado. La pregunta que nos hacemos miles de cristianos en toda la tierra es: ¿Creen verdaderamente, aquellos que dicen que todo vale porque el mundo ha cambiado, que lo ha hecho para mejor? Los desastres matrimoniales, que terminan en divorcios o separaciones, dicen lo contrario.
CRÉDITOS BIBLIOGRÁFICOS
Isabel Margarit: “Eugenia de Motijo y Napoleón III”. Editorial Plaza & Janes Editores S.A. 1999. Impreso en España
John Stott: “La Fe Cristiana Frente a Los Desafíos Contemporáneos”. Págs.+ 303,304. 1991, Nueva Creación Edit. Impreso en EE.UU.