AHORA ERES EL HOMBRE DE LA CASA
INTRODUCCIÓN:
Martín
tiene entre 7 y 8 años y sus padres acaban de separarse. El divorcio de la
pareja fue la culminación de varios años de peleas y discusiones, un
permanente no ponerse de acuerdo ( o no saber ponerse de acuerdo)
hizo que el matrimonio fracasara. Luego de concluir la separación legal
y terminar con todos los problemas de papeles la familia de Sara se reunió para
discutir “en qué podían ayudar”. Una de las hermanas de Sara dijo a Martín
las palabras del título de este escrito: “A
partir de ahora eres el hombre de la casa”. ¡ Qué tremenda carga para
un niño de 8 años¡.
I)
Los primeros tiempos
“Algunos
aducen que en el cristianismo de los primeros tiempos había un centro común de
autoridad inapelable lo cual sería automáticamente rechazado por protestantes
y ortodoxos” [1]
Aparentemente y por lo leído parece no haber habido una aceptación total de
una norma única sobre temas como el nuevo casamiento en los primeros siglos.
Podríamos preguntarnos si la hay en estos tiempos en todo el mundo cristiano.
En mis estudios sobre antropología he llegado a conocer la gran diferencia de
pensamiento entre las diferentes culturas de esta tierra con respecto a este
tema. Podríamos escribir horas sobre esto.
En realidad
no vamos a discutir acerca del divorcio ya que nos parece que cada iglesia de
cada etnia tiene sus propios pensamientos y formas de ver la situación. Podríamos
discutir acerca del tema de divorcio y nos encontraríamos con una cantidad
enorme de interpretaciones, por ejemplo: “En
iglesias cristianas de nuestro tiempo se mencionan una serie de interpretaciones
acerca del divorcio y se adoptan posiciones que no son exclusivamente las de
aceptar o rechazar las excepciones. Todo esto se debe a profundos y constantes
estudios realizados sobre la materia”. [2]
Sin embargo,
el tema que hoy queremos tocar es el de Martín, un niño al que se le ha
impuesto ser “el hombre de la casa” a tan temprana edad. El historiador e
investigador cubano Marcos Antonio Ramos dice que: “en las denominaciones históricas
el divorcio y nuevo casamiento son aceptados aun en casos en los que el
adulterio o el abandono no forman parte predominante en la situación. Este
sector acepta la indisolubilidad matrimonial pero hace concesiones
a las debilidades humanas y pide a los que van a casarse de nuevo que
acepten su culpa, enmienden los males cometidos e inicien el nuevo matrimonio
con el propósito firme de no romper nuevamente el vínculo matrimonial” [3].
Creemos que enmendar errores de un casamiento no es tan fácil,
en muchos casos implica tomar idea cabal de que cuando existen hijos del
matrimonio la enmienda tiene que tener en consideración la salud mental, física
y espiritual de los hijos. En muchos casos ellos pasan a ser “rehenes” de
uno u otro cónyuge.
–
“No te permito ver a tu hijo hasta que no me pagues la cuota de
alimentos”.
–
“Si quieres ver a tu hijo compórtate con un verdadero padre
y no como lo fuiste hasta ahora”.
–
“¿Ahora me dices que amas a tu hijo y que lo necesitas,
después que encontraste una nueva compañía?.
Estas y otras frases se escuchan muchas veces en las consultas entre cónyuges que se han separado y pelean por la tenencia o permiso de visitar a los hijos.
Martín ha pasado a ser “el
hombre de la casa” pero, en primer lugar, ¿Por qué quemar las etapas
correspondientes de juegos y crecimiento en un niño? Y segundo, ¿Ha tenido un
buen ejemplo en el hogar para llegar a serlo? La autoridad que debía haber sido
ejemplo ha desaparecido ya que tal como dice el
teólogo y escritor Guillermo Goff: “La
autoridad se hace patente por medio de la influencia de los padres sobre sus
hijos. El patrón que dan los padres es el modelo que seguirán los hijos, para
bien o para mal. La instrucción de las Escrituras es muy clara en este punto: <
Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él”
(
Prov. 20:7)>. Las pautas que los padres
ejemplifican no determinarán la personalidad ni la conducta de sus hijos, pero
sí dejarán huellas indelebles en sus vidas”[4]
Si bien es notorio que en muchos de estos casos el hijo no es valorizado como corresponde ya que su importancia va a depender de los sentimientos de ambos padres también es importante tener en cuenta el contexto social en el cual se desarrolla. En el caso de Martín podríamos preguntarnos si los padres estaban lo suficientemente comprometidos en este desarrollo para tratar de evitar por todos los medios posibles su separación. A los 8 años, Martín no esta capacitado aún, para manejarse completamente solo, por lo tanto no puede llegar a tener la experiencia para ser considerado el hombre de la casa.
En los próximos escritos estaremos desarrollando una pequeña investigación sobre las estructuras y comportamientos de algunas familias de diferentes estratos sociales. Dios nos ha dado el privilegio de desarrollar la consolidación del matrimonio a través de Su palabra y tomándola como base el fortalecimiento del orden familiar en el mundo. El modernismo, el preogreso científico y tecnológico y las continuas innovaciones nunca podrán desestabilizar a la familia si esta basa dicho fortalecimiento en las enseñanzas escriturales.