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"LOS
CELOS"
Veneno
para el matrimonio
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Por
Ruben y Marta Flores
Santiago
3:16, Hechos 13:45-52
INTRODUCCIÓN:
El escritor E.
Coeuilhe en su libro “Pensamientos Diversos” escribe:
“Los
celos, cuyo objeto parece no ser otro que la persona amada, demuestran mejor que
todas las demás pasiones que no amamos a nadie más que a nosotros mismos”
Hace algún tiempo un buen amigo nos pidió oración por su matrimonio,
hacía tiempo que venía teniendo problemas con su esposa y no podía
resolverlos. El hecho era que estaban discutiendo cada vez más y la mayoría de
las veces eran a causa de los celos de ella. Lo peor del caso es que, por una
parte eran infundados ya que él no tenía intención con quien ella le celaba y
por otro la realidad era que, justamente a causa de las constantes peleas, él
había comenzado a fijar su vista en una muchacha más joven que, aparentemente “comprendía su situación
matrimonial y le consolaba espiritualmente”. Al recibir
nuestro consejo él argumentó que no existía adulterio ya que sólo mantenía
una relación platónica, conversaciones y llamados telefónicos que le ayudaban
a seguir adelante.
Planteado el caso resta por hacernos algunas preguntas. ¿El adulterio
está limitado sólo a una relación carnal? ¿Podemos fingir que no hay
adulterio sólo porque mantenemos una relación platónica?. Por supuesto que el
tema en cuestión no es el adulterio sino los celos que traen consecuencias a
veces irremediables. Pero no estaría mal pensar en estas preguntas,
por si acaso.
I)
LOS CELOS ¿SEÑALES DE AMOR O VENENO PARA EL MATRIMONIO?
Cervantes escribió:
“Si los celos son señales de
amor, es como la fiebre en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de vida,
pero vida enferma y mal dispuesta”
Hemos buscado material sobre celos
para este escrito pero la realidad es que aparentemente no existe lo suficiente
o al menos no lo hemos sabido hallar. Hay mucho material sobre cómo vivir una
vida santa en Cristo Jesús, sobre discipulado, liderazgo, dones, profecía,
etc. pero debemos aceptar que no
hemos sido creados para vivir una vida de discipulado en soledad sino en la
unidad del cuerpo de Cristo, salvo que el Señor muestre lo contrario.
Cuando dos personas se unen en
matrimonio traen consigo un tremendo bagaje de ideas, sentimientos de la niñez,
emociones, historias personales, historia de sus respectivas familias y muchas
cosas más. La idea es cómo evitar situaciones que nos hagan caer en cuestiones
como las ya planteadas sin perder de vista que cada uno debe velar por ser un
buen discípulo de Jesús llevando frutos del Espíritu no sólo en su vida
personal sino en su vida de pareja.
En primer lugar y tal lo dicho por
Cervantes, los celos, a menos que sean realmente fundados, (que puede haberlos)
no son una señal de amor. Hemos entrevistado a más de una pareja con el
problema de celos y salvo uno o dos casos los demás fueron totalmente
infundados.
Plutarco escribía: “Hay
maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos violan;
se parecen a aquellos generales del ejército que, huyendo cobardemente del
enemigo, quieren sin embargo, que sus soldados defiendan el puesto con valor”
Como decíamos, cuando una pareja se constituye lo hace con costumbres,
gustos, pensamientos y prácticas diferentes que han marcado la mayor parte de
su vida. Ahora, en medio de una crisis, cuando ya no sólo se ven las cualidades
sino los defectos de cada uno no se puede buscar una solución de manera
equivocada dando lugar a los celos, la desconfianza y pensamientos morbosos que
no provienen del Reino Celestial sino de lo más profundo del reino de las
tinieblas. Es necesario mucho antes pensar en la estabilización de la pareja y
cómo lograrla, esto es necesario desde el comienzo poniendo el futuro en las
manos del Creador.
Me permito transcribir algunos párrafos del libro “Púlpito
Cristiano” del escritor Samuel Vila que dicen:
“Marido,
tu esposa no es un <ángel>, aunque quizá se lo hayas dicho más de una
vez. No es un ser perfecto; tendrá sus fallos, sus errores, sus retrasos, que
quizá contraríen tus planes; tiene, además, una voluntad propia que tienes
que respetar; no es una máquina ni una esclava. Cuando ella ha fallado es tu
deber reparar el fallo, no con reprensiones duras, que serían como gotas de
ajenjo en la miel del amor que os
profesáis, sino con tu actividad, con tu ejemplo; si se ha retrasado en alguna
cosa, ayúdala. El mismo hecho de verte dispuesto a ayudarla le será a ella de
más estímulo que las palabras más duras, pues la mujer española tiene un
cierto orgullo de la “profesión de sus labores”. Y hazlo con un rostro
sonriente, incluso bromeando, para que no tome a mal tu entrada en sus
quehaceres.
Mantener el idilio del noviazgo es el secreto de la felicidad. ¿La
romperíais por una tontería? , ¿Por algún retraso o por un descuido? El
verdadero amor es paciente, no se irrita, no guarda rencor”
II)
EL AMOR, ANTÍDOTO PARA EL VENENO DE LOS CELOS
Lo primero que debemos hacer es considerar si los celos demostrados tienen
una raíz valedera, ¿Provienen de algún chisme?, ¿Has visto con tus propios
ojos?, ¿O quizá anteceden al matrimonio como una constante en tu caminar
diario?. Una persona celosa tiende a frustrar no sólo el matrimonio sino su
propia vida. ¿Pueden estos celos tener su punto de partida en tu niñez? ¿Te
has puesto a pensar seriamente en que tal vez necesites ayuda pastoral o
profesional? Al encontrarnos con Dios y rendirnos totalmente a El pasamos a ser
“miembros los unos de los otros” de manera que no puedo celar a quien como
yo se ha entregado al mismo Señor y tiene consigo al Espíritu Santo.
“El amor no busca lo suyo, no se goza de la
injusticia, mas se goza de la verdad”. El amor no es egoísta,
los celos demuestran egoísmo y una visión centrada en uno mismo.
En segundo lugar, antes del matrimonio has encontrado en tu pareja muchos
puntos o cualidades positivas. ¿Por qué ahora te has dedicado a ver sólo los
defectos o características negativas? Los
puntos positivos que ha tenido tu pareja durante el tiempo en que la crisis no
ocurrió ¿no ayudaron en nada? Si has permitido a Dios ser el dueño de tu vida
debes dejar que el fuego de Su amor te
queme de tal manera que dejes de mirar sólo lo negativo en tu pareja y vuelvas
a fijar tu vista en aquello por lo cual la has elegido para ser tu compañera/o
para todo el camino. Comienza entonces a pensar en todo lo bueno, lo agradable,
lo rescatable que hay en la otra persona y ora por ella para que Dios te indique
la verdad acerca de ti mismo/a. Tal vez te des cuenta que los celos son indignos
de la persona a quien amas y que es imposible solucionar tus problemas basándote
en ellos.
En tercer lugar, muchos matrimonios fracasan porque ni la mujer ni el
hombre aceptan tener parte de la responsabilidad. Como dijo alguien:
“Si el otro ha tenido el 99% de culpabilidad, a ti te corresponde al menos el
1%”.
Como vemos no es sólo él o ella quien debe cambiar, uno de los dos debe
comenzar a cambiar en sí mismo. Muchas veces he escuchado decir a quienes
vienen a la consulta, “Estoy pidiendo a Dios todos los días
que me cambie esta forma de pensar, pero parece que no me escucha” Si mal no recuerdo Dios dice por boca del apóstol Pablo que no es El
quien tiene la responsabilidad en este sentido sino uno mismo, lee los
siguientes pasajes (Romanos 12:2; Ef. 4:23).
CONCLUSIÓN:
Finalmente, el amor es el verdadero antídoto para el veneno de los celos.
Hechos 13:45 dice que los judíos
viendo que casi toda la ciudad se juntó para escuchar la Palabra de Dios se
llenaron de celos y rebatían todo lo que Pablo decía, contradiciendo y
blasfemando. Los celos oprimen, ensucian los pensamientos y la vida cristiana.
La acción de Dios no perturba de ninguna manera la libertad humana, aquellos
judíos prefirieron dar lugar a los celos y perdieron la oportunidad de la
bendición que se les había alcanzado. Los paganos creyeron y Dios por su
gracia soberana les dio el Espíritu de adopción. (Ro. 8:15). El párrafo termina diciendo que los discípulos estaban llenos de gozo
y del Espíritu Santo. (13:52) No así los judíos.
Dios te da la oportunidad de rever a quién has de hacerle caso, si a la
voz de Satanás el padre de mentira provocándote a celos o a Su voz mostrándote
Su amor. Su paciencia, su bondad y su misericordia.
Deja que El te guíe a toda verdad y ora por tu pareja, bendícela, dale
gracias a Dios por ella y piensa todo lo bueno que hay en su vida. Por algo la
has elegido.
Como siempre, mi esposa y yo te deseamos toda la paz que
Dios tiene para ti y para tu matrimonio y que el Espíritu Santo llene de gozo
tu vida matrimonial.