¿MATRIMONIO EN UN MUNDO LIBRE  

O ESCLAVO?

Por Rubén y Marta Flores

Texto Base: Ro: 12:2

                        INTRODUCCIÓN:

                          Escucho a diario a muchas personas dar gracias por vivir en un mundo libre. La pregunta es: ¿Libre de qué? No del pecado ciertamente. El apóstol San Pablo nos exhorta a no conformarnos con lo que el mundo “libre” no ofrece. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”. Estamos ante el final de un siglo y a las puertas de otro pero también de un nuevo milenio, ¿Estaremos también ante el final de una civilización?  Alguien dijo que la década del sesenta nos trajo el positivismo, el amor libre, el hipismo y otras cosas por el estilo. Luego hubo otros cambios en las décadas posteriores que introdujeron nuevas ideas, aún en lo religioso. Finalmente, la década del noventa fue saturada por un neo-sexualismo, la permisividad, la caída de regímenes totalitarios y el nuevo chupete electrónico endulzado con un “mando a distancia” que permite hacer zapping sin tener que molestarse en levantarse hasta el televisor. Pretendemos crear una “revolución industrial--social y económica” pero la realidad es muy distinta. La realidad dice que el tecnicismo no ha solucionado los problemas del ser humano en cuanto al hambre, la pobreza, la desigualdad y la esclavitud. En muchos matrimonios existe una apatía, un vivir cada uno por su cuenta que nos muestra que no hay “INTIMIDAD”.

                          I) SOBRE LA PALABRA “INTIMIDAD”

              Stendhal, en su libro “Sobre el amor” [1] nos da una descripción de todos los sentimientos que implica esta palabra, por ejemplo:  delicadeza, esperanza, exageración de sus propiedades positivas y hasta tendencia hacia la idealización. Sin embargo creo que la palabra “intimidad” tiene más profundidad.

                        Cuando Adán y Eva eran libres en un mundo libre de verdad, en el huerto del Edén, dice la Biblia que ambos estaban desnudos, no había entre ellos vergüenza, ni miedo, ni ideas maliciosas. Existía sí un amor total y una aceptación del uno hacia el otro que implicaba la totalidad de la “intimidad”, eran dos intimidades que se fundían, que daban y recibían amor ya que fueron creados en amor, “Dios Es Amor” (1Jn. 4:8b.). Génesis dice que sus ojos fueron abiertos ( Gén. 3: 7) y conocieron algunas cosas que en realidad no le sirvieron, vergüenza, miedo, etc. El dedo acusador de un ser humano se levantó por primera vez contra un prójimo, y en el caso de Adán además su propia esposa. Entró en la pareja egoísmo, falta de ética, proyección de su propio pecado hacia Dios, “la mujer que tú me diste” (Gén. 3:12), y también irresponsabilidad, ¿Dónde estaba Adán cuando su pareja cayó en pecado? ¿No debía él guardar su hogar? ¿Eres sacerdote y profeta en el tuyo?

                        II) SOBRE LA PALABRA “HOGAR “

  Leí hace tiempo en una revista una pregunta que me hizo pensar: ¿Es el hogar una de las especies en extinción? Como decíamos, el apóstol Pablo recomienda, (en realidad exhorta), a no conformarnos a este mundo. Volvemos a leer casi lo mismo en la carta a los efesios “Renovaos en el espíritu de vuestra mente” (4:23), Como cristianos redimidos por Cristo ¿Nos hemos renovado de verdad? Veamos un ejemplo:

  Cuando se nos pregunta por nuestra familia en ocasión de algún préstamo bancario u otro trámite decimos que somos “una familia tipo”, padre, madre y dos hijos. Quizás no hay dos hijos sino uno, o tal vez no hay padre o madre pero creemos que aún así somos una familia. La verdad es que una familia no está constituida por una cifra sino por personas. El hecho de que seamos parientes no siempre implica una “relación íntima”, sólo una consecuencia genética. La calidad de la relación entre las personas de un grupo en un hogar determina la calidad de la familia. Por eso es que pretendemos hacer una diferencia entre lo que “el mundo libre” llama “hogar” y lo que realmente significa esta palabra para un matrimonio unido en el amor de Dios. ¿Cuántas familias cristianas conoces que en realidad no tienen un hogar tal como Dios desea?

  Allegra McBirney escribe: “Una familia es un arreglo notable que Dios inventó con todo su genio y todo su amor: es una combinación perfecta de gente joven y gente mayor, cabezas desgreñadas y cabezas canas, fuerza y debilidad, habilidad y torpeza, certidumbre y búsqueda; y El junta a esta combinación en una especie de hotel- hospital- lavandería- agencia de empleos-departamento de auxilio social y escuela, que recibe por nombre: HOGAR”.

 ¿Será así el tuyo o sólo es una casa en la que viven cierta cantidad de personas?

  CONCLUSIÓN

  ¿El hogar tal como lo pensó Dios está llegando a ser una utopía? Escuchamos por ahí que “eso del hogar es algo del pasado, ahora hay otras cosas en qué pensar. La ciencia aumenta nuestra capacidad con nuevos inventos cada día, debemos estar a la altura de la nueva tecnología”. Y encontramos que en esta nueva “tecnología” lo último son los llamados “matrimonios por contrato”, un tipo de matrimonio en este mundo “libre” que puede empezar y terminar a voluntad. Dicen: "De esta forma ambos somos libres". ¿Libres verdaderamente?

  Terminamos con un Salmo muy conocido pero no por eso menos importante:

  “Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guarda la ciudad, en vano vela la guardia” (Salmo 127: 1)

  Como siempre, mi esposa y yo deseamos recordarte que Cristo en su infinito amor te da todas las herramientas para que no te conformes con lo que el mundo libre te ofrece  sino que transformes tu hogar por medio de la renovación de tu entendimiento. El está esperando que así lo hagas.

Y también deseamos para ti y tu pareja las más ricas y abundantes bendiciones de parte de nuestro Señor.

 

 

 

 

 

 

 



[1] “Sobre el amor”  Editorial Alianza, Madrid, 1968