¿VIVIR
EN PAREJA O VIVIR EN MATRIMONIO?
INTRODUCCIÓN:
Hace
tiempo que venimos escuchando en los medios de comunicación algunas frases
tales como: “Estoy en pareja” o “Hicimos un pacto de convivencia” o
“Vivimos juntos pero libres, sin ataduras legales”.
La múltiple pregunta que esto suscita es: ¿Qué es un pacto de convivencia, o vivir en pareja, o juntos pero libres, sin ataduras legales ? Y otra pregunta que nos hacemos es: ¿Está esto de acuerdo con la idea de Dios de lo que debe ser un pacto matrimonial cristiano?
Si
hacemos una síntesis de las enseñanzas bíblicas podemos extraer lo siguiente:
1.-
En el principio Dios creó al hombre, varón y mujer, y él mismo instituyó el
matrimonio. El amor sexual instituido por Dios debe ser dentro de un marco de
unión amorosa exclusiva y permanente.
2.-
Bajo ningún aspecto bíblico puede ser válida una unión basada en un pacto de
convivencia manteniendo la libertad del celibato y haciendo énfasis en
cuestiones sólo de responsabilidades económicas.
3.-
Es evidente y claro que en las Escrituras el matrimonio se considera un pacto y
aunque este pacto sea hecho entre dos seres humanos ha sido instituido por Dios
y él es testigo.
(
Ver Proverbios 2:16-19).
Tenemos entonces dos conceptos: ¿Vivir
en pareja o vivir en matrimonio?
I) VIVIR EN PAREJA ¿ES UN PACTO LIGHT?
(Superficial)
El filósofo Enrique Rojas dice lo siguiente acerca del amor humano:
“Se habla hoy mucho de amores y, más concretamente, de
uniones sentimentales, pero muy poco del amor, por lo que deducimos la confusión
que suscita. A cualquier relación superficial y pasajera la llamamos
<amor>. . . .En muchas relaciones sexuales hay de todo, menos amor auténtico,
por mucho que le apliquemos ese calificativo; en realidad, es pasión, pero
desde luego no es amor. Está claro que en un mundo en crisis de valores como el
nuestro todo vale, todo es tolerable, admitimos cualquier cosa, en concreto todo
lo referido al pensamiento y las ideas. El
amor humano es un sentimiento de aprobación y afirmación del otro, por el que
nuestra vida tiene un nuevo sentido de búsqueda y deseo de estar junto a la
otra persona”. [1]
¡Cómo hemos tergiversado en la actualidad la definición del amor!
Estamos ante valores completamente nuevos y diferentes a los planteados
por Dios. La libertad se ha transformado en liberalidad y liberalidad se ha
convertido en permisividad. Este último concepto se refiere a que ya no existe
en nosotros prohibiciones o impedimentos.
Ya
decía el apóstol San Pablo “Todas las cosas me
son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas,
mas yo no me dejaré dominar de ninguna” ( 1 Co. 6:12).
Cuando nos dejamos dominar por la permisividad terminamos siendo personas
sin bases éticas que nos sustenten, como cristianos que en lugar de ser brújulas
que guíen a los demás somos como veletas que distraen y son giradas por
cualquier viento de doctrina.
Creo que el término “vivir en pareja”
tan de moda en estos últimos tiempos no tiene que ver con la realidad de
un compromiso matrimonial fundamentado en el pacto que se hace ante Dios frente
a un altar. Cito nuevamente a Enrique Rojas:
“Quizás el ejemplo más patente lo
tenemos en la vida conyugal. Para algunos el matrimonio estable de hace tan sólo
quince o veinte años es una empresa utópica e imposible. ¿Por qué?
Porque sólo quien es libre es capaz de comprometerse. Y el hombre
postmoderno es cada vez más esclavo de sus pasiones, de sus gustos
subjetivos.” [2]
II) VIVIR EN MATRIMONIO
¿ES UN PACTO PROFUNDO? (Responsable)
Un pacto matrimonial no es sólo un pacto de conveniencia o convivencia.
“Vivir en matrimonio” es mucho más que “vivir en pareja”. Se dice que
es mejor una pequeña prueba de convivencia antes del casamiento y cuando se les
pregunta a estas personas dicen <no estamos casados, estamos en pareja>.
Es interesante cómo G.R. Dunstan desarrolla una analogía entre el pacto
matrimonial y el pacto de Dios con su pueblo:
1.- Hay una iniciativa de amor que invita a una respuesta, de modo que
crea una relación.
2.- Hay una promesa de compromiso que resguarda la unión de la
inconstancia de las emociones.
3.- Hay deberes de fidelidad.
4.- Hay la promesa de bendición para quienes se mantienen fieles a las
obligaciones del pacto.
5.- Hay un sacrificio, entregar la vida, especialmente en este caso morir
a la antigua independencia y al egocentrismo. [3]
Como vemos, existen una serie de diferencias entre un “pacto
matrimonial” y un “pacto de conveniencia”.
1.-
Un pacto matrimonial es un pacto profundo hecho entre dos seres humanos que se
aman y que están profundamente dispuestos a sostenerse mutuamente,
2.-
Que desean en primer lugar el bien del otro,
3.-
Que se esfuerzan en superar juntos las diferentes contingencias de la vida sin
pensar en abandonar cuando éstas llegan,
4.-
Que perdonan las mutuas ofensas,
5.-
Que se aconsejan mutuamente,
6.-
Que comparten alegrías y tristezas, triunfos y fracasos.
7.-
Que realzan sus cualidades y disimulan sus defectos.
8.-
Que el hogar es el refugio de ambos.
9.-
Que saben perfectamente que si Dios no edifica su hogar en vano ellos se
esforzarán en edificarlo.
10.- Que Dios es el centro de sus vidas.
Terminamos con la opinión del teólogo y maestro de la Palabra John
Stott con respecto al modelo bíblico del pacto matrimonial:
“En primer lugar, es un concepto
netamente bíblico. Además, subraya la gran solemnidad que entraña tanto el
contraer un pacto como el quebrantarlo: en el primer caso el énfasis está en
el amor, el compromiso, el reconocimiento público, la fidelidad exclusiva y el
sacrificio; y en el segundo, en el pecado de faltar a las promesas y romper una
relación de amor. Sin embargo, debo confesar que lo que me resulta difícil es
saber cómo fusionar los conceptos de lealtad al pacto y ofensa matrimonial. . .
. . La relación contemplada en el pacto matrimonial (la unión en “una sola
carne”) sin duda es mucho más profunda que la de otros pactos,
ya sea un tratado de protectorado, un
acuerdo comercial o aun un pacto de amistad” [4]
En el año 110, de la era cristiana, Ignacio de Antioquia, escribiendo a
Policarpo, afirmaba que “. . . .aquellos que se
casan deben ser unidos con consentimiento de su obispo, para asegurarse de que
lo hacen de acuerdo con el Señor y no para satisfacer su concupiscencia”.
Como vemos, no había formas en las ceremonias pues aparentemente dichas ceremonias todavía no estaban definidas. En el 210
Clemente de Alejandría tuvo que defender el carácter sagrado del matrimonio
pues muchos creyentes lo consideraban como algo impropio de un verdadero
cristiano, y Orígenes tuvo que hacer algo parecido en defensa de la santidad
del matrimonio.
Estamos
en un nuevo milenio y aun debemos enfatizar este tema ya que parece no estar
debidamente aclarado. Sin embargo no deja de ser útil la exhortación a
regularizar cualquier situación que pueda dar lugar a malos entendidos y sobre
todo nunca será demasiado poner en letra lo enseñado por el Señor Jesús en
los Evangelios. (Mateo 19:1-8 y otros)
Esperamos haber cubierto, aunque tan sólo en una ínfima parte, la
diferencia entre los conceptos de un pacto matrimonial y un pacto de
conveniencia. Vivir en matrimonio o vivir en pareja.
Dios provea sabiduría a aquellos que,
creyendo en El y teniendo a Cristo como su Salvador personal, puedan tomar una
resolución en cuanto a legalizar su unión frente a la ley y frente a Dios.
[1] “El hombre Light” Enrique Rojas, pp 59-60, Ediciones <Temas de Hoy>, S.A. Madrid.
[2] “El hombre Light” Enrique Rojas p. 47, Ediciones Temas de Hoy, S.A. Madrid.
[3]
“To Have and To Hold” pp
75-76 David Atkinson, Collins, 1979.
[4] “La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos” p. 319, John Stott, Editado por <Nueva Creación>, Buenos Aires 1991.