¿VIVIR EN PAREJA O VIVIR EN MATRIMONIO?

Por Rubén O. Flores

Mateo 19:1-8

 

INTRODUCCIÓN:

 

Hace tiempo que venimos escuchando en los medios de comunicación algunas frases tales como: “Estoy en pareja” o “Hicimos un pacto de convivencia” o “Vivimos juntos pero libres, sin ataduras legales”.

La múltiple pregunta que esto suscita es: ¿Qué es un pacto de convivencia,  o vivir en pareja, o juntos pero libres, sin ataduras legales ? Y otra pregunta que nos hacemos es: ¿Está  esto de acuerdo con la idea de Dios de lo que debe ser un pacto matrimonial cristiano?

 

Si hacemos una síntesis de las enseñanzas bíblicas podemos extraer lo siguiente:

1.- En el principio Dios creó al hombre, varón y mujer, y él mismo instituyó el matrimonio. El amor sexual instituido por Dios debe ser dentro de un marco de unión amorosa exclusiva y permanente.

2.- Bajo ningún aspecto bíblico puede ser válida una unión basada en un pacto de convivencia manteniendo la libertad del celibato y haciendo énfasis en cuestiones sólo de responsabilidades económicas.

3.- Es evidente y claro que en las Escrituras el matrimonio se considera un pacto y aunque este pacto sea hecho entre dos seres humanos ha sido instituido por Dios y él es testigo.

( Ver Proverbios 2:16-19).

 

            Tenemos entonces dos conceptos:  ¿Vivir en pareja o vivir en matrimonio?

 

            I) VIVIR EN PAREJA ¿ES UN PACTO LIGHT? (Superficial)

 

            El filósofo Enrique Rojas dice lo siguiente acerca del amor humano:

“Se habla hoy mucho de amores y, más concretamente, de uniones sentimentales, pero muy poco del amor, por lo que deducimos la confusión que suscita. A cualquier relación superficial y pasajera la llamamos <amor>. . . .En muchas relaciones sexuales hay de todo, menos amor auténtico, por mucho que le apliquemos ese calificativo; en realidad, es pasión, pero desde luego no es amor. Está claro que en un mundo en crisis de valores como el nuestro todo vale, todo es tolerable, admitimos cualquier cosa, en concreto todo lo referido al pensamiento y las ideas.  El amor humano es un sentimiento de aprobación y afirmación del otro, por el que nuestra vida tiene un nuevo sentido de búsqueda y deseo de estar junto a la otra persona”. [1]

 

            ¡Cómo hemos tergiversado en la actualidad la definición del amor!

 

            Estamos ante valores completamente nuevos y diferentes a los planteados por Dios. La libertad se ha transformado en liberalidad y liberalidad se ha convertido en permisividad. Este último concepto se refiere a que ya no existe en nosotros prohibiciones o impedimentos.

Ya decía el apóstol San Pablo “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas,  mas yo no me dejaré dominar de ninguna” ( 1 Co. 6:12).  Cuando nos dejamos dominar por la permisividad terminamos siendo personas sin bases éticas que nos sustenten, como cristianos que en lugar de ser brújulas que guíen a los demás somos como veletas que distraen y son giradas por cualquier viento de doctrina.

            Creo que el término “vivir en pareja”  tan de moda en estos últimos tiempos no tiene que ver con la realidad de un compromiso matrimonial fundamentado en el pacto que se hace ante Dios frente a un altar. Cito nuevamente a Enrique Rojas:

 

            “Quizás el ejemplo más patente lo tenemos en la vida conyugal. Para algunos el matrimonio estable de hace tan sólo quince o veinte años es una empresa utópica e imposible. ¿Por qué?  Porque sólo quien es libre es capaz de comprometerse. Y el hombre postmoderno es cada vez más esclavo de sus pasiones, de sus gustos subjetivos.” [2]

 

            II) VIVIR EN MATRIMONIO  ¿ES UN PACTO PROFUNDO? (Responsable)

 

            Un pacto matrimonial no es sólo un pacto de conveniencia o convivencia. “Vivir en matrimonio” es mucho más que “vivir en pareja”. Se dice que es mejor una pequeña prueba de convivencia antes del casamiento y cuando se les pregunta a estas personas dicen <no estamos casados, estamos en pareja>. Es interesante cómo G.R. Dunstan desarrolla una analogía entre el pacto matrimonial y el pacto de Dios con su pueblo:

            1.- Hay una iniciativa de amor que invita a una respuesta, de modo que crea una relación.

            2.- Hay una promesa de compromiso que resguarda la unión de la inconstancia de las emociones.

            3.- Hay deberes de fidelidad.

            4.- Hay la promesa de bendición para quienes se mantienen fieles a las obligaciones del pacto.

            5.- Hay un sacrificio, entregar la vida, especialmente en este caso morir a la antigua independencia y al egocentrismo. [3]

 

            Como vemos, existen una serie de diferencias entre un “pacto matrimonial” y un “pacto de conveniencia”. 

 

1.- Un pacto matrimonial es un pacto profundo hecho entre dos seres humanos que se     aman y que están profundamente dispuestos a sostenerse mutuamente,

2.- Que desean en primer lugar el bien del otro,

3.- Que se esfuerzan en superar juntos las diferentes contingencias de la vida sin pensar en abandonar cuando éstas llegan,

4.- Que perdonan las mutuas ofensas,

5.- Que se aconsejan mutuamente,

6.- Que comparten alegrías y tristezas, triunfos y fracasos.

7.- Que realzan sus cualidades y disimulan sus defectos.

8.- Que el hogar es el refugio de ambos.

9.- Que saben perfectamente que si Dios no edifica su hogar en vano ellos se  esforzarán en edificarlo.

         10.- Que Dios es el centro de sus vidas.

 

            Terminamos  con la opinión del teólogo y maestro de la Palabra John Stott con respecto al modelo bíblico del pacto matrimonial:

 

            “En primer lugar, es un concepto netamente bíblico. Además, subraya la gran solemnidad que entraña tanto el contraer un pacto como el quebrantarlo: en el primer caso el énfasis está en el amor, el compromiso, el reconocimiento público, la fidelidad exclusiva y el sacrificio; y en el segundo, en el pecado de faltar a las promesas y romper una relación de amor. Sin embargo, debo confesar que lo que me resulta difícil es saber cómo fusionar los conceptos de lealtad al pacto y ofensa matrimonial. . . . . La relación contemplada en el pacto matrimonial (la unión en “una sola carne”) sin duda es mucho más profunda que la de otros pactos,  ya sea un tratado de protectorado, un  acuerdo comercial o aun un pacto de amistad” [4]

 

            En el año 110, de la era cristiana, Ignacio de Antioquia, escribiendo a Policarpo, afirmaba que “. . . .aquellos que se casan deben ser unidos con consentimiento de su obispo, para asegurarse de que lo hacen de acuerdo con el Señor y no para satisfacer su concupiscencia”. Como vemos, no había formas en las ceremonias pues aparentemente  dichas ceremonias todavía no estaban definidas. En el 210 Clemente de Alejandría tuvo que defender el carácter sagrado del matrimonio pues muchos creyentes lo consideraban como algo impropio de un verdadero cristiano, y Orígenes tuvo que hacer algo parecido en defensa de la santidad del matrimonio.

Estamos en un nuevo milenio y aun debemos enfatizar este tema ya que parece no estar debidamente aclarado. Sin embargo no deja de ser útil la exhortación a regularizar cualquier situación que pueda dar lugar a malos entendidos y sobre todo nunca será demasiado poner en letra lo enseñado por el Señor Jesús en los Evangelios. (Mateo 19:1-8 y otros) 

 

 

            Esperamos haber cubierto, aunque tan sólo en una ínfima parte, la diferencia entre los conceptos de un pacto matrimonial y un pacto de conveniencia. Vivir en matrimonio o vivir en pareja.

 

            Dios provea sabiduría a aquellos que, creyendo en El y teniendo a Cristo como su Salvador personal, puedan tomar una resolución en cuanto a legalizar su unión frente a la ley y frente a Dios.

 

           

 



[1] “El hombre Light” Enrique Rojas, pp 59-60, Ediciones <Temas de Hoy>, S.A. Madrid.

[2] “El hombre Light” Enrique Rojas  p. 47, Ediciones Temas de Hoy, S.A. Madrid.

[3] “To Have and To Hold”  pp 75-76 David Atkinson, Collins, 1979.

[4] “La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos”  p. 319, John Stott, Editado por <Nueva Creación>, Buenos Aires 1991.