TU
MUJER NO ES UN BASTÓN
Cuando
Margarita y Jorge ( nombres ficticios) entraron a nuestro consultorio
revelaron que esa era la última oportunidad que se daban ambos antes de
divorciarse.
Ella contó en un mar de lágrimas las peripecias y aventuras de las que Jorge
no daba muestras de arrepentimiento ni de tener conciencia del mal que estaba
produciendo en el matrimonio. Sus continuas escapadas con los amigos, aún en
momentos críticos de enfermedad de uno de sus hijos, las salidas nocturnas sin
razón aparente y las llamadas telefónicas de personas extramatrimoniales
fueron demasiado para Margarita.
Jorge por su parte acusa a su mujer de no haber cortado el cordón umbilical con su madre quien se está inmiscuyendo permanentemente en las discusiones de la pareja. También se defiende diciendo que Margarita no lo atiende como corresponde, que le da más importancia a sus hijos que a él y que a pesar de que le dio todo lo necesario y aún más de lo que una mujer desearía en la vida, ella insiste en que no es suficiente, que todo lo que Jorge le compró o los viajes que hicieron no era lo que ella necesitaba.
Sócrates escribió:
“Existe la verdad y es accesible a todos nosotros pero debemos buscarla. Para ello hace falta una investigación seria: únicamente pueden ser buenos los actos y las ideas de los cuales tenemos conciencia propia”
Según Aristóteles, el hombre está llamado por la naturaleza a mandar en la mujer, y Platón que tenía un excelente concepto de la mujer dijo que en realidad el deber de ésta era gobernar bien su casa y estar sometida al marido.
Sujeta, obediente, sometida y otros conceptos por el estilo son los que ordinariamente aporta el vocabulario varonil para excusar su andanzas. No vamos ahora a hacer una investigación de estos términos pero sería bueno recordar que la mujer debe su dignificación, su redención del concepto materialista de la vida que tenían los conciudadanos de Platón y Aristóteles, al cristianismo. Que como margarita, la mayor parte de las veces no son “las cosas” las que la mujer necesita sino otras que la mayoría de los hombres desconoce o pretenden desconocer.
¿Qué es lo que da lugar al matrimonio? ¿La continuación física de la especie en una unión sexual fortuita e irregular? ¿O convenimos que es el principio de una unión espiritual, además de física, en la que ambos, hombre y mujer, se realizan física y espiritualmente en una acción que les lleva como resultado a la prosecución de la raza humana?
¿Margarita tiene toda la razón? ¿O la tiene Jorge?
Ninguno de los dos tiene toda la razón. En realidad nadie tiene “toda” la razón ya que si uno erró en un noventa por ciento el otro lo hizo, a su vez, en un diez por ciento. Y si aquel erró en un noventa y nueve, éste lo hizo en un uno por ciento. El caso es que no hay absolutismo en esto. Si hay problemas en la pareja ambos tienen parte de culpa y ambos tienen parte de la solución en sus manos.
Es interesante cómo el ser humano desvirtúa el concepto de matrimonio a favor de sus propios intereses. Cuando Jesús habló del matrimonio lo hizo en términos que a muchos no agrada, pero lo hizo en base al amor y no sólo a leyes momentáneas instituidas por el hombre. El cristianismo, el fundar el matrimonio sobre la base del amor, hizo desaparecer limitaciones que muchos hombres establecieron pero también debemos coincidir que hizo del matrimonio un medio para la realización mutua del individuo teniendo como fin la procreación, educación de los hijos, satisfacción del uno por el otro, la moralización del amor, el auxilio recíproco del cónyuges, la felicidad mutua, la vida en común en pro de iguales ideales, el perfeccionamiento mutuo, el complemento sexual, la compenetración en la luchas y las alegrías y pesares de todos los días.
¿Que esto lleva trabajo y esfuerzo? Nadie dice lo contrario, pero podemos afirmar que la idea contenida en la palabra “matrimonio” conlleva claramente a una realización en comunidad permanente de vida en pro del cuidado del amor mutuo basado en el respeto como ser humano del uno por el otro.
Nos preciamos de ser modernos y educados pero sería interesante observar el comportamiento de otras comunidades para darnos cuenta de que no somos todo lo que nos creemos ser. Tomamos como ejemplo a los bosquimanos, excelentes cazadores del desierto de Kalahari. Ellos celebran la fiesta de la boda, después de haber obtenido el consentimiento de los familiares, con un gran banquete durante el cual los mayores danzan y los jóvenes se abstienen de hacerlo hasta su mayoría de edad. Terminados los festejos, un anciano dedica generalmente al esposo esta recomendación: “Tu mujer no es un bastón, ni un pedazo de tela, sino un ser humano. Debes tratarla bondadosamente. Si no se porta bien contigo, debes devolvérsela a sus padres”. En el tiempo en que Jesús caminó por los senderos de Jerusalén los judíos podían devolver, o dar carta de divorcio, a su mujer tan sólo porque no le gustaba cómo cocinaba. El divorcio había llegado a ser tan fácil que las jóvenes no querían casarse por la inseguridad que tenía el matrimonio.
A propósito del divorcio, encontré en un libro de hace mucho tiempo (1959) una lista de matrimonios de algunos personajes de Hollywood que han contraído enlace varias veces en aquellos tiempos:
Cinco veces se han casado Hedy Lamarr, Clark Gable, Gloria Swanson, entre otros.
Cuatro veces Rita Hayworth, Mickey Rooney, Lana Turner, Mirna Loy, Jackie Coogan, Ginger Rogers, Bette Davis, William Boyd, Constance Bennett y Elizabeth Taylor, ( esta última sabemos que lo hizo luego nuevamente).
Tres veces Ava Gardner, Gary Grant, Merle Oberon, Judy Garland, Marilyn Monroe, Ida Lupino, Henry Fonda y otros.
Dos veces Frank Sinatra, Jennifer Jones, Tyrone Power, Loreta Young, Dorys Day, Linda Darnell, Bárbara Stanwyck y otros.
Esto fue hace mucho tiempo, muchos de los que quizás lean esto ni siquiera conozcan algunos de estos personajes, sin embargo, comparando aquellos años con nuestra época, no podemos menos que asombrarnos de que en un libro se haya hecho tanto énfasis en esta costumbre de los artistas de casarse divorciarse y casarse nuevamente. Hoy no sólo los personajes de Hollywood continúan con la costumbre sino muchos otros que no lo son en muchas partes del mundo y aún dentro de nuestras congregaciones cristianas.
William Barclay escribe en su comentario sobre el evangelio de Mateo:
“Cuando Jesús
pronunció su enseñanza, no estaba hablando como lo haría un idealista poco práctico;
su intención era reformar las costumbres de su pueblo. Estaba tratando de
encarar una situación en la cual la estructura de la vida familiar se
derrumbaba, y en que las costumbres nacionales se estaban tornando cada vez más
inmorales” [1]
Algún día escribiremos acerca de diversas costumbres casamenteras de los más remotos lugares del mundo, venta de mujeres solteras, compra de esposas a plazos, reunión de parejas en Esparta o la escasez de posibles esposas en Alaska o el comunismo sexual de los atenienses en que los hijos conocían a su madre pero no sabían quién era su padre. Curiosidades de este mundo que cada día está más desequilibrado.
Volviendo a Margarita y Jorge, ¿Qué pasó con ellos? Después de varias horas
de conversar y poner el matrimonio en la manos de Dios entendieron que ambos tenían
cosas que resolver en sus vidas. Como decía Sócrates: . . .la verdad es
accesible a todos nosotros pero debemos buscarla. Para ello hace falta una
investigación seria”.
Margarita y Jorge son todavía jóvenes, en esta época de la vida no saben muchas cosas todavía. Existe inexperiencia y falta de asentamiento. No hay una clara comprensión de que el matrimonio es una entrega mutua, un toma y da para toda la vida, que obliga, en amor, para siempre y que comprende cuerpo, alma. Y espíritu.
Luego tendrán la oportunidad en lo que comúnmente llamamos “la época de la tercera edad”, una época de la vida cuando se cumple mejor la finalidad del matrimonio. La del mutuo auxilio. Cuando la pasiones un tanto adormecidas y apagadas las vanidades, van dejando paso a la sabiduría de los años. Con los cuerpos a veces un poco quebrantados pero con vivos recuerdos de tiempos pasados, peleas y reconciliaciones que dejan bellos recuerdos en los últimos años.
Esperamos que tú que estás leyendo estas líneas, como Margarita y Jorge, encuentres la sabiduría suficiente para comprender y cambiar aquellas cosas que debes cambiar y aceptar que tu pareja necesita tanto o más tiempo que tú para cambiar. Lo importante es que continúen amándose ya que como dicen las Escrituras:
”. . .tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubre multitud de pecados” ( 1 Pedro 4:8) .
Como siempre, vayan para vosotros nuestros deseos de bendición para vuestro
matrimonio.
[1] William Barclay “El Nuevo Testamento Comentado” Mateo Volumen 1, pág. 164 (Mateo 5:31-32)