¿Por qué estás triste mujer?
¿Pues no te sé querer
con un amor singular
de aquellos que hacen llorar
de doloroso placer?
Crees que mi amor es menor
Porque tan hondo se encierra,
Y es que ignoras que el amor
De los hijos de esta tierra
No sabe ser hablador
¿No está tu gozo cumplido
viendo desde esta colina
un pueblo a tus pies tendido,
un sol que ante ti declina
y un hombre a tu amor rendido?
¿Te place la patria mía?
No en sus hondas soledades
busques con vana porfía
la estrepitosa alegría
de las doradas ciudades.
El campo que está a tus pies
Siempre es tan mudo, tan serio,
Tan grave como hoy lo ves.
No es mi patria un cementerio,
Pero un templo sí lo es.
Busca en ella soledades,
Serenas melancolías,
Profundas tranquilidades,
Perennes monotonías
Y castizas realidades.
Si tú gozarlas supieras,
Ahora mismo depusieras
Tu adusto ceño fruncido.
¿Qué de mi patria quisieras
para alegrarte, bien mío?
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Y mientras gozas del vago
Rumor de aquel ancho lago
De móviles verdes tules,
Yo una corona te hago
De clavelillos azules;
Y con ella, nueva Ceres,
Reina serás, si tu quieres,
De mis campos y labores,
Que reina de mis amores
Ya hace tiempo que lo eres.
¿Sientes ganas de llorar?
También las sé yo sufrir
Cuando me pongo a pensar
Que Dios te puede llevar
Y hacerme sin ti vivir
Mas. . .¡vamos al prado un rato,
Que en él hay sombras de encinas,
Murmullos de viento grato
Y agua fresca de regato
rebosante de pamplinas!
¿Quieres que de esa ladera
te baje un haz de tomillo
o que salte a esa pradera
y te traiga un manojillo
de oliente yerba triguera?
¿Lloras? Pues si es de ternura,
deja ese llanto correr,
que es un riego de dulzura,
hijo de la fresca hondura
del manantial del placer.
Mas si lloras desconsuelos
Y torturas de los celos,
¡vive Dios, que lloras mal!
Testigos me son los cielos
De que mi amor es leal.
Y si piensas que es menor
Porque tan hondo se encierra,
Recuerda que el hondo amor
De los hijos de esta tierra
No sabe ser hablador.
Alégrate, pues mujer,
Porque te sé yo querer
Con querer tan singular,
Que a veces me hace llorar
De doloroso placer . . .
Fragmento de "La Vida Inagotable"
Quintilla "Castellana" del capítulo Amor
De José Gabriel y Galán
Gráficas Europa
Salamanca 1971