LAS DOS ALMAS


--¿Adónde vas. alma mía,
hacia ese mundo perdido?
--A ser alma de un nacido
la Omnipotencia me envía.

Y tu, alma mía, ¿qué vuelo
sigues, ganando altura?
--Dejo a uno en la sepultura, 
y voy caminando al cielo.

--Puesto que subes, hermana,
y te hallo al bajar al mundo,
dime si es . . .---Un caos profundo, 
que llaman cárcel humana.

Prosigue y no tal altiva,
hermana, bajes ahora;
porque vas siendo señora,
a ser del hombre cautiva.

Que en él, con rumbo perdido
sigue un loco devaneo, 
cada potencia un deseo, 
y un gusto cada sentido.

Pues de ansias de goces lleno,
busca el oído armonía, 
el paladar ambrosia,
e impúdico el tacto, cieno.

Así sus gustos sin calma
Van los sentidos gozando, 
mientras que a merced, flotando 
va de los suyos el alma.

Y en rumbos tan desiguales 
y tan contrarios vaivenes,
si el alma delira bienes,
acosan al cuerpo males.

Y amando el cuerpo la tierra,
y el alma adorando el cielo,
siempre están, en su desvelo,
carne y espíritu en guerra.

---Pues si ya, el cielo ganando,
dejaste cárcel tan fiera,
¿Por qué al aire, compañera,
vas esas lágrimas dando?

---Porque hay, hermana, en el suelo,
seres que también te adoran,
y que al dejarlos, se lloran,
como al dejar los del cielo.

---Si el cielo que dejas escalas,
y al mundo voy que tu dejas,
llevemos, pues, tú mis quejas,
y yo tu llanto en las alas.

Y al mundo a donde me alejo,
cuando le muestre tu llanto,
muestra mis ayes en tanto
al cielo hermoso que dejo.

Y ya que fatídico arde
de mi cautiverio el día,
con Dios queda, hermana mía.
---Hermana mía, El te guarde.


Ramón de Campoamor
"Doloras y Humoradas"
Edit. Tor. Buenos Aires, 10 de Noviembre de 1950