Un tiempo que consume
Atrapado sin salida
Por Rubén O. Flores
Me he permitido cambiar el título del capítulo del libro de referencia porque he pasado por esa etapa y mis sentimientos y emociones fueron tal como lo expreso allí. Me sentía realmente atrapado en un tiempo que más que ayudarme a ver todo lo hermoso que me estaba sucediendo, parecía consumirme en la disconformidad y el hastío por todo lo que me rodeaba, incluso mi esposa y mis hijos.
Han pasado ya más de cuarenta años y todavía recuerdo esos días. Estábamos en medio de una de las crisis más fuertes de nuestra vida matrimonial. En la oficina uno de mis compañeros llegó a exhortarme preguntándome por qué debían aguantar mi mal humor de todos los días. ¿Cómo podía yo contestar una pregunta si realmente no conocía la respuesta? No tenía un mal sueldo, el trabajo no era malo, mis compañeros no eran desagradables, tenía el respeto ganado por un buen desempeño laboral, pero aún así no me sentía satisfecho con nada. Sin embargo debo confesar que en aquellos días había encontrado en una de mis compañeras de trabajo la posibilidad de un cambio en la rutina familiar. Yo era su jefe y tratábamos de vernos a la salida del trabajo. Estos "encuentros" causaban en mí más nervios de lo acostumbrado pero me resistía a dejar esa doble vida. Carolina, (nombre supuesto) no me daba otra cosa más que lo que hubiera podido recibir en mi hogar si habría aceptado que el problema era mío y no de mi esposa.
Finalmente, mi mal humor y mis continuos berrinches sin motivos en la organización en la que me desempeñaba, culminaron en un cambio laboral. Nunca más pude ver a Carolina pero los problemas en mí continuaron por largo tiempo más. Es que en realidad no sabía lo que me pasaba. Tenía sentimientos encontrados, por un lado amaba a mi esposa e hijos y por otro no veía una posible solución a mi estado depresivo. Me encontraba, como dice Jim: ". . .como un conejo en una trampa. . ."
Dice Jim Conway: ( )
Advertirla es un comienzo
"No sólo los hombres no están dispuestos a hablar acerca de la crisis de la mediana edad,
Sino que pueden no advertir lo que está sucediendo, o pueden ignorarlo deliberadamente o,
Peor aún, rechazar la realidad de que están envejeciendo. Un dicho expresa: <un hombre joven vive por medio de su cuerpo, un hombre viejo vive en contra del mismo>.
La transición de desarrollo de la mediana edad está entremezclada con todas las cosas en la vida del hombre -todo lo que llegará a ser en el futuro-. No será eliminada simplemente por ignorarla o rechazarla. Él no es la misma persona que era a los veinticinco, ni su ambiente cultural es el mismo. Alguien lo ha dicho así: <pasamos alrededor de un cuarto de nuestras vidas creciendo y tres cuartos envejeciendo> (D.B. Bromley).
En lugar de ignorar o rechazar las crisis de la mediana edad, debería ser considerado quizá como el tiempo más excitante en la vida. Yo estoy de acuerdo con los autores que escribieron: <ninguna otra década es más intrigante, compleja, interesante y no establecida. Sus características son cambio, movimiento, crisis, crecimiento y desafíos intensos. Aparte de la niñez ningún otro período tiene un pacto mayor sobre el balance de nuestra vidas, porque en ningún otro tiempo la ansiedad está acoplada con una posibilidad de crecimiento tan grande> (Joel y Lois Davitz).
No está solo
Dado que los hombres no comparten sus sentimientos, no advierten que otros hombres a esa edad están teniendo una lucha similar. La verdad es que casi todos los hombres experimentan algún trauma en la mediana edad. En un punto u otro todos ellos se sienten destruídos y más allá de la posibilidad de reintegrarse. Puede variar el grado de intensidad y duración en tiempo, pero la crisis le llega al ejecutivo y al obrero, al casado y al soltero, al cristiano y al incrédulo. La crisis documentada por los expertos, observada por consejeros y psicoanalistas y experimentada por multitudes (probablemente todos) de hombres modernos. El hombre debe enfrentar con franqueza ante ella si ha de encontrar alguna esperanza de ayuda para el futuro".
Ciertamente es difícil, y lo digo no sólo porque he leído el libro completo, sino porque lo pasé en carne propia. Nadie nos prepara en este sentido, nuestros padres la mayor parte de su vida la pasan trabajando, no saben nada del asunto, y si lo saben no pueden expresarse porque quizá son ignorantes al respecto. Nuestras madres no pueden ayudarnos ya que ellas mismas se encuentran en medio de esa vorágine de nuevos sentimientos que desconocen de sus esposos, pero además, existen millones de ellas en todo el mundo que no tienen ni la menor idea de lo que les pasa a ellos. El resultado puede llegar a ser, no sólo un hombre en su crisis de media vida, sino un matrimonio en crisis
Estarás preguntándote ¿cómo hemos salido de la tormenta Marta y yo? hay algunas posibles ayudas que en su libro Jim nos está enseñando y que las veremos en el próximo artículo. Sin embargo, en aquel tiempo no conocíamos ninguna de estas posibilidades, y como tantos otros, la ayuda de Dios fue la única que encontramos. Al pasar el tiempo y conocer a quienes, como este autor, pueden bendecirnos con la sabiduría que Dios les ha dado, encontramos no sólo ayuda para mejorar aún más nuestro matrimonio, sino para comprender y ayudar a quienes están pasando por esta situación.
Si estas en un tiempo de crisis de este estilo, bueno es ponerte en las manos del Altísimo y buscar su permanente consejo. La Palabra de Dios, que como siempre, es real y verdadera, dice lo siguiente en el Salmo 25:
" . . . .Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;
Enséñame tus sendas.
Encamíname en tu verdad, y enséñame,
Porque tú eres el Dios de mi salvación;
En ti he esperado todo el día".
Salmo 25:4-5
El Señor te bendiga y si este artículo te ha ayudado puede escribirme a:
rubenflores@encuentroconcristo.com.ar o llenar el cuestionario en la página para saber de dónde eres. Escribe a juntos@encuentroconcristo.com.ar