Una advertencia necesaria
Las garantías,y la palabra de Dios
por Eduardo V. Zóffoli*


La Biblia advierte acerca de las consecuencias de ser fiador o garante. 
Zóffoli, con la ayuda de la palabra de Dios, nos brinda pautas para tomar una sabia decisión.

Cuando decidimos encarar este tema en nuestra iglesia fue un momento difícil para muchos de nuestros hermanos.
Algunos de ellos ya estaban sufriendo las consecuencias de no obedecer la Palabra de Dios, al haber salido de garantes, y no precisamente de extraños sino de hermanos en la fe.

De los muchos años que tengo de iglesia, debo ser sincero y confesar que jamás escuché mensajes o estudios sobre este tema. Y no porque la Biblia no contenga enseñanza alguna, sino quizás porque los casos de personas que padecían este problema eran pocos. 0 a lo mejor el hecho que la Ley de Alquileres (una Ley promulgada en nuestro país-Argentina) haya estado congelada durante tanto tiempo, impidió a muchos sufrir las consecuencias de haber salido de garante de alguien que no paga.

Qué es una fianza o garantía

Como definición diremos que es un contrato por el cual una parte se obliga accesoriamente por un tercero, y el acreedor de ese tercero acepta esa obligación accesoria. En otras palabras, si el tercero no cumple con su obligación, será el fiador o garante quien deberá tomar a su cargo la deuda de éste. Primero se deben ejecutar los bienes del deudor y cuando éste no puede responder recién allí se le puede cobrar al fiador. En la práctica funciona asimismo de otra manera, siempre el fiador es el principal pagador y la obligación es solidaria, es decir que el acreedor puede elegir a quién ejecutar primero, y siempre elige primero al fiador.

Advertencias bíblicas contra la fianza

Existen en la Biblia seis pasajes en el libro de Proverbios, que nos aconsejan no salir de fiador de otro. Es interesante destacar que este libro no hace distinción entre fianzas para amigos o para extraños. Veamos algunas de las consecuencias descriptas en la Biblia, ya que no nos extenderemos sobre la explicación exegética de cada pasaje, atento a la claridad de los mismos.

Queda comprometido con sus bienes (Proverbios 6. 1-6).
No hay distinción entre fianzas de amigos y extraños (Proverbios 11.15; 17.18)
El que sale de fiador es calificado como falto de entendimiento (Proverbios 17.18)
Queda sujeto a las decisiones de otros (deudor y acreedor) (Proverbios 20.16)
Será afligido con ansiedad (Proverbios 11. 15).
Pierde sus bienes y compromete su patrimonio (Proverbios 22.26,27)
Destruye amistades (Proverbios 6.3)

Debemos reconocer que pocas veces en la Biblia encontramos tantas advertencias y consejos sobre un mismo tema, y coincidir que Salomón con toda su sabiduría e inspirado por el Espíritu Santo escribió esto para que estemos atentos y seamos sabios.

Ahora bien, a la luz de estos pasajes, ¿debemos concluir que salir de garante o fiador por alguna persona está expresamente prohibido por la Palabra de Dios? Yo no me atrevería a sostener semejante juicio.

Si observamos detenidamente el libro de Proverbios, no hay una prohibición absoluta, pero por otro lado ante tantas advertencias, si tomamos la decisión de salir de garantes de alguien, debemos conocer las consecuencias de tal decisión. Creo que es eso lo que nos quiere decir el libro de Proverbios con sus consejos.

Consejos prácticos

Hasta aquí la explicación lisa y llana de la Palabra. Pero ¿qué hacer con aquellos hermanos que necesitan fianza?
Quizás los consejos prácticos que elaboramos puedan ayudamos a tomar una sabia decisión.

En primer lugar podemos negamos alegando los motivos expuestos en la Biblia. Pero si decidimos salir de fiadores, debemos tener en cuenta lo siguiente:

· Estar seguro que puedo responder por el total de la deuda.

Para ello debo conocer bien mi obligación como garante, es decir, cuánto tiempo dura (si es un contrato de locación generalmente se extiende hasta que el inquilino devuelve el inmueble) y cuál es el monto (en los contratos de alquiler tener en cuenta que muchas veces el inquilino está a cargo de los impuestos). Es decir, cuando mi situación económica me permite pagar la deuda del tercero, sin comprometer seriamente mi patrimonio.

· Cuando mi relación con el deudor me da confianza.

Mucho cuidado con esto pues grandes amigos se han distanciado y hasta peleado por deudas impagas. Cuando conozco bien al deudor, cuando sé que su honestidad le impedirá que me vea envuelto en problemas.

· Cuando primero responde el deudor.
· Cuando no comprometo el único bien de mi familia.

Personas con buenas intenciones no tomaron en cuenta que al salir de garantes estaban involucrando económicamente a toda su familia, que no participó de esa decisión.

· Cuando son varios los fiadores.

En caso que un hermano necesite imperiosamente una fianza, sería conveniente que se juntaran varios para ayudarlo. De esta forma la deuda y sus consecuencias quedan repartidas entre varios y se haría mucho más liviana.

· Antes de salir de garante, consulte al pastor y a otros hermanos 

Recabe su opinión, que en muchos casos podrá ser una ayuda valiosa. Si a pesar de todo nos toca enfrentarnos con la situación que un garante debe hacerse cargo de la deuda de un hermano, cuidarnos muy bien de no condenar abiertamente a éste, y buscar la forma de ayudar al que tiene que saldar la deuda.

Es importante en estos casos, buscar la restauración de las heridas que seguramente se producen entre el garante y el deudor original, la sanidad espiritual y la ayuda que sólo viene del Espíritu Santo puede lograr una completa curación. Con esto evitaremos divisiones y conflictos, he sabido de iglesias que se han quebrado por este tipo de problemas.

Como conclusión diremos que la Biblia nos advierte sobre las consecuencias negativas de la fianza, pero si a pesar de ello decidimos ser garantes sepamos cual es nuestro compromiso, para no lamentamos por desconocimiento.

* Abogado. Ministro de mayordomía de la Iglesia Bautista del Centro (Capital Federal- Argentina). Extraído de El Expositor Bautista, págs. 45- 46. Marzo 1997.