El aborto calificado
Por John Miller


Voy a hablarles acerca del "Aborto Calificado", digo Calificado porque lo apruebo, y también Dios lo aprueba siempre y cuando sea "calificado".

El pecado es un problema de mucha gravidez. No, me equivoqué. ¡De gran gravidez! Y Santiago capítulo 1:15 nos cuenta acerca de ésta.

Cada hombre alberga en su interior sin saberlo una simiente, una semilla que crece como un tumor, como un cáncer. Sus ramificaciones alcanzan la mente, aberrando los pensamientos; el alma del hombre, el centro emocional de él y su físico, alcanzándolo con enfermedad y dolor; porque esto no es engendrado por Dios.

La enfermedad y el dolor vinieron como resultado del pecado. Dios no creó al hombre para vivir setenta años. Dios lo creó para vivir una vida sin fin. Le dio de comer del árbol de la vida el cual lo vivificaba. Pero el hombre pecó y al entrar esa simiente de pecado trajo como resultado la muerte. Era sólo cuestión de tiempo; para Adán, Matusalén y otros pasaron cientos de años. Pero poco a poco el pecado fue ganando terreno dentro del alma del hombre, hasta que el índice de mortalidad era tan grande que Dios puso un límite de setenta años. Los períodos más oscuros de la historia en cuanto a religión y la iglesia coinciden con los índices más altos de mortalidad, un tiempo donde el promedio de vida no superaba los treinta años. Hoy a causa de las dádivas de Dios, la medicina ha prolongado su vida. Hay algo por supuesto mucho más alto y mejor que es lo que Dios ha provisto para el hombre "el Árbol de la Vida", que es la sanidad divina. Pero de ninguna manera despreciemos la dádiva de Dios a través de la medicina.

Esta dice que el hombre desde el momento que nace comienza a morir. ¿Por qué?...porque nació en pecado, y esto está dentro de él. Y a medida que éste va creciendo esta maldad comienza a controlar la mente, el cuerpo y el alma. Lo único que puede revertir esto, es un "aborto calificado".

Santiago 1:12 dice "Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman".

“Aquél que soporta la tentación, que la resiste, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es seducido.”

Ahora mira las palabras que usa: "ATRAIDO" y "SEDUCIDO. Las Escrituras fueron dadas por inspiración del Espíritu Santo y cada palabra fue elegida no al azar sino para dar un pensamiento justo de cómo Dios ve y cómo desea que el hombre vea las cosas. Dice: "de su PROPIA CONCUPISCENCIA, o sea de la maldad que está en su corazón -con la cual nació - es "ATRAIDO". Y sigue diciendo: "es SEDUCIDO". Es una palabra que tiene implicaciones bien conocidas. La seducción: se escriben muchos libros acerca de esta, y muy poco de cómo resistirla. La concupiscencia luego que ha concebido DA A LUZ.
¡Mira la palabra que usa!

SEDUCCION, CONCEPCION y DAR A LUZ; por lo tanto habla de la gravidez del pecado. La carga del pecado que uno lleva en el vientre del hombre espiritual, no está donde la podemos ver. Solemos escuchar en boca aquellos que han conocido la liberación de Dios: ¡Oh, una tremenda carga me fue quitada!". Déjame decirte lo que le sucedió: un aborto del pecado y maldad que estaba concebido adentro, que estaba creciendo y que cuando llega a su completo desarrollo da a luz.

¿Y qué es lo que da a luz? PECADO. Y el pecado siendo consumado da a luz LA MUERTE. No está hablando de muerte natural, está hablando de muerte eterna; la segunda muerte que es miles de millones de veces peor, porque miles de millones de años estarán en oscuridad y en tinieblas y en crujir de dientes. Y el mundo no se da cuenta, no sabe que lleva dentro suyo algo que lo está destruyendo. Así como muchas mujeres no se dan cuenta que están en estado de gravidez hasta que empiezan a ver las manifestaciones de crecimiento. Y es cuando uno comienza a ver los resultados del pecado que se asusta y dice: "¡Oh! ¿por qué me pasa esto y lo otro. Me llevo mal con mi familia...,no sé lo que me pasa? Simplemente estás viendo los resultados de lo que llevas adentro.

Cuando el hombre viene a Jesús, El no trata los SINTOMAS en nuestra salud, en nuestras relaciones humanas, en nuestra mente, en nuestra vida emocional, Dios trata EL PECADO. Y a menos que ese pecado es extirpado seguirá creciendo y destruyendo tu ser, terminando en muerte eterna. Parado el proceso de aquello que estaba formándose adentro y cuyo fin era muerte, todavía hay un problema: el pecado debe ser extirpado. Tiene que haber un divino aborto en el alma y en el corazón del hombre, que arrancará, no que mejorará; que arrancará, no que me hará sentir mejor. ¡Que arrancará de raíz aquello que me ha querido destruir! Dios quiere por su Espíritu venir a nuestros corazones y producir ese extirpar divino de aquellas cosas que aun han estado gestándose desde la niñez: odios, rencores, amarguras, maldad que ha crecido y que afecta todo lo que nos rodea y a nosotros en especial. No hay ninguna cosa capaz en este mundo de extirparla, sólo la preciosa sangre de Cristo Jesús operando en tu ser cortando todo poder de maldad.

Más gracias sean dadas a nuestro Dios que tuvo misericordia, y habiendo visto que el mundo estaba grávido con pecado y ni uno solo estaba libre de esa patología, envió a su Hijo Jesús para que a través de entregar Su vida en la cruz, todo aquél que creyere en El no muera más tenga vida eterna.

CRÉDITO BIBLIOGRÁFICO:
John Miller: Revista Rhema Nº 33, Marzo – Abril, págs. 9-10. Buenos Aires, Argentina. 1991