¡Chau, Nenita!
Por Rubén O. Flores
Mis padres estuvieron 54 años casados hasta que mi madre falleció en 1992. Si bien tuvieron sus discusiones como cualquier matrimonio, a pesar de sus diferencias de carácter y de pensamiento, nunca dejaron de amarse.
Desde que tuve uso de razón siempre caminaron tomados de la mano, siempre compañeros, siempre cariñosos. Aquella mañana del 92 mamá despertó, como siempre, con sus graves problemas de salud, a las 9hs. de la mañana, en su cama de enferma, cantaba himnos a Dios, pero a eso de las 11hs. sufrió un ahogo y luego, con mis manos entre las suyas vino un paro cardíaco que la llevó a los pies de su Salvador.
Cuando dejábamos el cementerio, mi padre dio vuelta su rostro hacia la tumba de mamá y dijo unas palabras que nunca voy a olvidar, con lágrimas en los ojos expreso: ¡Chau nenita!, escuchándolo me pareció que más que una despedida era un ¡Hasta luego! Y así fue ya que siete años más tarde él la siguió.
Estoy seguro estarán paseando de la mano por los jardines de la Patria Celestial.
Hace un tiempo llegó a mi correo digital una reflexión cuto título era: “El Verdadero Amor”, y me recordó lo que acabo de escribir sobre mis padres. La reflexión era esta:
. . . . . . .
Un famoso maestro, se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando éste se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio. El maestro dijo que respetaba su opinión, pero les relató lo siguiente:
Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a mi papá el desayuno y sufrió un infarto, cayó. . . mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta.
A toda velocidad, rebasando, sin respetar los altos, condujo hasta el hospital. Cuando llegó, por desgracia ya había fallecido. Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche, sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. Él pidió a mi hermano teólogo que le dijera dónde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturó cómo y dónde estaría ella. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió:
'Llévenme al cementerio".--"Papá" --respondimos --"¡son las 11 de las noche! No podemos ir al cementerio ahora" -- Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo:-- "No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años".-- Se produjo un momento de respetuoso silencio No discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador y con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre, la acarició, lloró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos: --- “Fueron 55 años. . . ¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartirlo con una mujer así”--- Pero lo atesoraras mucho más si lo compartes con alguien especial". Hizo una pausa y se limpió la cara.
---"Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis, de cambio de empleo".--- Continuó: --- "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado de] otro la partida de sus seres queridos, rezamos juntos en las salas de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada navidad, y perdonamos nuestros errores. . .”---
---“Hijos. . . .Ahora se ha ido. . .y estoy contento ¿saben por qué? porque se fue antes que yo, ella ya no tendrá que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso y le doy gracias a Dios”.---
---“La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera. . . ." ---. Cuando mi padre terminó de hablar mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado en lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló:
---"Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día". --- Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, más bien se vincula al trabajo y al cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas.
Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle, ese tipo de amor era algo que no conocían.
REFLEXIÓN:
Una frase al final de aquella anécdota decía:
El tiempo no espera a nadie. . .atesora cada momento que tienes. . .pero lo atesorarás mucho más si lo compartes con alguien especial. . .!!!
Rubén O. Flores
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