Reconoce. . . .que no puedes solo
Por Gustavo Bedrossian *
No te aísles . . .y mucho menos te aísles cuando te encuentres luchando con algo que termina resultando adictivo para tu vida. Claro, es lógico, como eso te avergüenza, parece coherente la idea de mantenerlo todo en secreto.
La semana pasada le señalé a un paciente como un elemento fundamental de su recuperación la gran capacidad que tuvo para abrirse y buscar ayuda ante una adicción que venía controlando su vida. Le solicité autorización para mencionar algún detalle de su situación.
Este hombre, un cristiano entregado a Dios, venía enfrentando sin éxito una adicción. Luchaba, pero sin grandes avances. Pero tomó algunas decisiones muy valientes que están siendo el pilar de su recuperación. Todas decisiones de apertura en lugar de decisiones a favor del encierro.
Por supuesto, buscó La Ayuda por Excelencia: la ayuda de Dios. En lugar de que la culpa lo alejara de Dios, más que nunca se aferró al Amor y al Poder de Dios.
Pidió ayuda profesional. Como tantos otros, no hizo referencia en nuestro primer encuentro a su adicción. Lo avergonzaba. Tenía miedo de ser juzgado. Luego de sentirse con más confianza, me planteó su verdadero problema. Empezar a hablarlo era ya un indicio de una decisión más firme a favor del cambio.
Otro paso de apertura muy difícil, quizá el más difícil, fue contarle a su esposa sobre su lucha. Ella podría haberse sentido traicionada o humillada por sus prácticas. Él podía argumentar cualquier tipo de excusa, pero sabíamos los dos que sin la ayuda de su esposa, las chances de superar la adicción se reducían notablemente.
Ella fue (y es) muy comprensiva. Ella está siendo un pilar fundamental en su recuperación. Cada vez que él se siente tentado a volver a su adicción, la llama por teléfono y le cuenta lo que le está pasando. No es fácil hacer esto para un hombre, pero él sabe que debe dejar su orgullo de lado para priorizar su salud y la salud de la pareja.
Como si esto fuera poco, complementa todas estas ayudas con un programa que sigue a distancia por Internet. Allí le brindan también contención e ideas en cuanto a la superación de su adicción. Hay un mentor que le acompaña durante el desarrollo del programa.
Y allí está él, mucho mejor, dispuesto a abrirse y a recibir ayuda. Por supuesto que no es fácil, pero más difícil sería enfrentar todo esto solo y encerrado. Allí está recibiendo todo tipo de ayudas de diferentes lugares (ayudas que no compiten sino cooperan entre sí).
¿Por qué escribo esta nota? Porque no veo que esto suceda siempre. Veo, por el contrario, luchadores solitarios, personas que minimizan sus problemas, buscadores de soluciones mágicas, o sujetos que se lavan las manos despegándose de toda posible responsabilidad.
Amigo, busca ayuda; aunque te dé vergüenza, busca ayuda. No te alejes de Dios; si lo ves como un Juez lo conviertes en un problema extra. Él está para amarte más que nunca. Y busca ayuda en los que te quieren. Quizá no te digan lo que quieras escuchar, pero te lo dirán porque te aman. No te engañes más, no puedes solo. Aún estás a tiempo, busca ayuda.
* Gustavo Bedrossian:
Psicólogo y consultor matrimonial