Dios habla con un propòsito
Por Henry Blackaby


El momento en que Dios te habla es el momento en que quiere que le respondas.


Usualmente queremos que Dios nos hable para darnos un pensamiento devocional que nos haga sentir bien todo el día. Si quieres que el Dios del universo te hable, debes estar listo para que te revele lo que El está haciendo en donde tú estás. En las Escrituras no se ve a Dios hablándoles a las personas sólo por el gusto de la conversación. Siempre tiene un propósito. Cuando Dios te habla por medio de la Biblia, la oración, las circunstancias y la iglesia, o en alguna otra manera, El tiene en mente un propósito para tu vida. 

Dios tenía un trabajo para Abram

Cuando le habló a Abram (Gn. 12), ¿qué es lo que Dios estaba a punto de hacer? Estaba a punto de levantar una nación. Nota el tiempo seleccionado por Dios. ¿Por qué le habló Dios a Abram cuando lo hizo? Por cuanto fue allí que empezó a edificar una nación. El momento en que Abram supo lo que Dios iba a hacer tuvo que hacer ajustes en su vida. Tenía que obedecer de inmediato lo que Dios le dijo.

En el mismo momento en que Dios te habla es que Dios quiere que respondas. Algunos de nosotros damos por sentado que tendremos tres o cuatro meses para pensar sobre el asunto, y tratar de decidir si se trata o no en realidad del tiempo apropiado según Dios. El momento en que Dios te habla es el tiempo apropiado

¿Cuánto tiempo pasó, desde que Dios le habló a Abram (posteriormente llamado Abraham) y el nacimiento de Isaac, el hijo de la promesa? ¡Veinticinco años! (Lee Gn. 12:4; 21:5). ¿Por qué esperó Dios veinticinco años? Porque Dios tuvo que usar veinticinco años para producir un padre apropiado para Isaac. Dios estaba interesado, no tanto respecto a Abram, sino respecto a una nación. La calidad del padre afectaría la calidad de todas las generaciones posteriores. Dios se tomó Su tiempo para desarrollar a Abram como un hombre de carácter. Abram tenía que empezar de inmediato a ajustar su vida a los caminos de Dios. No podía esperar hasta que naciera Isaac y después convertirse en el padre que Dios quería que fuera.

He conocido a algunas personas que por nada del mundo cancelarían sus planes de ir a pescar o a ver un partido de fútbol. En sus mentes dicen que quieren servir a Dios, pero van eliminando de sus vidas cualquier cosa que interfiera con sus propios planes. Son tan egocéntricos que no reconocen las veces cuando Dios viene a ellos. Si tú estás centrado en Dios, ajustarás tus circunstancias a lo que Dios quiere hacer.

Dios tiene el derecho de interrumpir tu vida, Él es Señor. 
Cuando le recibiste como Señor 
le entregaste el derecho de usar tu vida cuando quiera.

Suponte que cinco veces de cada diez el Maestro tiene algo para que el siervo lo haga
, éste dice –“Lo siento; eso no está en mi programa” -- ¿Qué piensas que hará el Maestro? Disciplinará al siervo. Si el siervo no responde a la disciplina, tarde o temprano ese siervo va a descubrir que el Maestro ya no le asigna ninguna tarea.

Tal vez digas: “Oh, cómo quisiera experimentar que Dios obrara por medio de mí en la manera en que Juan (o Susana) lo han experimentado.” Cada vez que Dios viene a Juan, él ajusta su vida a Dios, y obedece. Cuando Juan ha sido fiel en sus tareas pequeñas, Dios le asigna tareas mayores.

“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” – Mateo 25:31--

Si no estás dispuesto a ser fiel en lo poco, Dios no te asignará una tarea más importante. Dios siempre usa las tareas pequeñas para desarrollar el carácter; y siempre desarrolla el carácter para que encaje en la tarea. Si Dios tiene para ti una gran tarea, tiene que desarrollar en ti un gran carácter que sea propio para esa tarea, antes de asignártela.

Reflexiona sobre el señorío de Dios, y cómo Él desarrolla el carácter de acuerdo a la tarea. 

Cuando Dios te da dirección, aceptas la instrucción y la comprendes claramente; entonces le das a Dios todo el tiempo que El necesita para hacer de ti la clase de persona a quien El puede confiar tal tarea. No des por sentado que el momento en que te llama ya estás listo para la tarea. ¿Cuánto tiempo pasó después de que Dios (por medio de Samuel) ungió a David como rey, hasta que David subió al trono? Tal vez 10 o 12 años. ¿Qué estaba haciendo Dios entretanto? Estaba edificando la relación entre David y Sí mismo. Según el rey, así es la nación. No se puede soslayar el carácter. ¿Cuánto tiempo pasó desde que el Dios viviente llamó a Saulo hasta cuando Pablo empezó su primer viaje misionero? Tal vez 10 u 11 años. El enfoque no es Pablo; sino Dios. Dios quería redimir un mundo perdido, y quería empezar por medio de Pablo a redimir a los gentiles. Dios necesitaba todo ese tiempo para preparar a Pablo para la tarea.

¿Es solamente por causa tuya que Dios se toma tiempo para prepararte? No, no es sólo por ti mismo, sino también por causa de todos aquellos a quienes El quiere alcanzar por medio de ti. Por causa de ellos, entrégate a la clase de relación con Dios que estamos considerando. Entonces, cuando El te asigne una tarea, El realizará todo lo que quiere en las vidas de aquellos a quienes tú tocas.

Ruega a Dios en oración que te indique una o más enseñanzas o porciones bíblicas que El quiere que comprendas, aprendas y practiques.

Créditos Bibliográficos
Henry Blackaby
Tomado de: “Mi Experiencia con Dios” (Jóvenes) pags.36-38.
Publisher: LifeWay Church Resources
Pub. Date: August 1993