Un tema sencillo de solucionar pero si no se toma en cuenta puede ser serio
Las diarreas
Por Alicia Scialabba de Tschirsch*


Cuando se aproxima el verano aparecen con él las tan temidas diarreas y su probable complicación: la deshidratación
Creo que es útil asesorar a las mamás sobre qué debemos hacer para prevenir las diarreas, enfermedad que puede tener una alta mortalidad infantil si no tomamos los recaudos necesarios. En las zonas en que las condiciones de vida son malas, hay una alta tasa de mortalidad por diarrea.

¿Cómo definimos a la diarrea?

Es un aumento en el número de deposiciones por día y gran disminución de la consistencia de la materia fecal, al punto que puede ser líquida. Frente a ella, no tenemos que salir espantados, ¡ni esperar a que tenga veinte deposiciones para consultar! Si el bebé hace caca líquida, aunque no sean muchas, también debemos pensar en diarrea.

Este es un trastorno digestivo que se caracteriza principalmente por un mala absorción brusca de nutrientes, en particular agua y sales, manifestándose en ese aumento del contenido acuoso de las deposiciones, ya mencionado.

¿Qué es lo que produce la diarrea?

1. Lo más común es la diarrea infecciosa, o sea, causada por bacterias, virus o parásitos. Nuestros amigos los virus son los que más frecuentemente producen diarrea.

2. Intolerancia alimentaria, es decir, alguna transgresión en las comidas o esos ingredientes tan ricos saladitos y fritos (papas y palitos de queso) que comen nuestros angelitos en los cumpleaños, la mezcla de leche, o gaseosa, mayonesa, tortas y ravioles o la ingesta de frutas verdes que, aquellos que las tienen a mano, suelen arrancar de los árboles y comer sin lavar.

3. Falta de higiene. Es importantísimo el lavado de manos después de ir al baño y antes de preparar los alimentos. Si se preparan biberones para los más chiquitos. hervirlos cuidadosamente junto con las tetinas y prepararlos todos juntos dejando luego en la heladera. Cuando deban ser utilizados calentar a baño de María, en el "microondas o dar fríos de la heladera (¡para horror de doña Rosa!). La leche helada se digiere muy bien. en contra de lo que pensamos habitualmente. Una vez abierto el biberón. aunque el bebé haya tomado poca cantidad, es preferible tirar el resto y no recalentar. No ahorremos, por la salud. Cuando nuestros queridos niñitos se sienten a la mesa, verifiquen que se hayan lavado las manos. Estas son las fuentes trasmisoras por excelencia de todos los gérmenes.

4. Hay también causas extradigestivas, secundarias a otitis, infecciones urinarias y respiratorias. No se conocen muy bien los mecanismos íntimos pero no es raro ver que en una familia donde haya varios con virosis respiratorias, se presente algún niño con diarrea.

5. Ya hemos hablado de esto en otra oportunidad pero vale la pena repetirlo: el uso indiscriminado de antimicrobianos o antibióticos recetados sin justificación (o por algunos de nuestros amados y solícitos vecinos o amigos) barre la flora normal intestinal y puede llevarnos a una diarrea. Por ahorrar una consulta médica solemos gastar tres veces más en medicamentos innecesarios Y hasta perjudiciales.

6. Debemos tener cuidado cuando viajamos; no por nada hay una diarrea llamada del viajero. Cuando salimos de nuestras casas, ya sea en el país o en el extranjero, extremar las medidas de higiene para evitar diarreas innecesarias. Usar agua mineral (hay países que colocan en los baños de los hoteles agua mineral hasta para lavarse los dientes). Llevar la leche que acostumbra tomar el bebe para evitar cambios. Evitar también verduras crudas y frutas sin lavar.

¿Qué otros síntomas presentan los niños con diarrea?

Si el cuadro es leve, ni siquiera presentan otros síntomas. Si el problema es más serio puede tener:

· Fiebre (no siempre está presente).
· Decaimiento.
· Falta de apetito.
· Dolor de pancita.
· Vómitos (a veces).
· Sensación de querer ir al baño y no poder (esto se llama pujo y tenesmo).
· Deposiciones con moco, pus y sangre.

Con esto último, la abuelita, las santas tías y doña Rosa con todo el vecindario, saltarán como despedidas por un cañón: ¡el nene hizo caca con sangre! ¡Calma, por favor! Mientras el más tranquilo de la familia busca el teléfono del pediatra, observemos detenidamente al bebé que, tal vez, esté mejor que nosotros. En ese mismo momento puede estar de muy buen humor, jugando y diciéndonos: "du-du, da-da", que traducido es: "¡no se vuelvan locos!" Es cierto que es un signo de alarma para no dejar de consultar con su médico, pero también puede ser una fisurita anal por tantas deposiciones que tuvo. No confundamos lo que es normal con lo patológico.

Recordemos que en esta edad las deposiciones pueden ser muy blandas y numerosas, de color verdusco, amarillas y a veces con algo de moco. Se llaman "de transición o de cambio" y pueden ocurrir cada vez que el bebé toma el pecho. Esto es normal. No es diarrea. El niño alimentado con biberón puede pasar tres o cuatro días sin tener deposición. Las deposiciones verdes, por sí solas, no tienen ningún significado patológico. Son normales y no como dicen las alegres comadres del barrio: "¡abrigalo, tiene frío en la pancita!", y así lo traen con gorro y osito en pleno verano...

La diarrea verdadera del recién nacido es grave, pero, por suerte, poco frecuente si se extreman los cuidados de higiene o contagios en las nurseríes. En esta edad de la vida deben considerarse infecciosas hasta que se demuestre lo contrario. Consultar de inmediato.

Después del período neonatal, el problema de la diarrea de la primera infancia varía considerablemente en los diferentes estratos socioeconómicos. Cuanto más bajo sea el nivel de vida (falta de cloacas y agua potable), la contaminación del agua y alimentos suele ser la causa más frecuente en estos cuadros. Se agrava por la desnutrición de estos grupos.

Posteriores a la primera infancia los trastornos diarreicos son menos frecuentes y relativamente menos graves. En esta etapa de la vida la diarrea y vómitos suelen asociarse a intoxicación aguda por alimentos. El uso persistente e imprudente de laxantes por el viejo mito de que el nene debe ir al baño todos los días, es otra causa de diarrea.

¿Cómo actúan los diferentes microorganismos en el aparato digestivo?

· Uno de los mecanismos es mediante la producción de sustancias tóxicas o toxinas que provocan diarrea muy abundante y acuosa (diarrea toxigénica).

· El otro es un mecanismo invasivo, o sea, que lesiona directamente la mucosa intestinal. En este caso, puede aparecer sangre en la deposición, moco y pus, y el niño puede estar con mal estado general. Estas diarreas suelen necesitar medicación, pero recuerden, indicada por su médico y no por nuestras conocidas doña Rosa y Mariquita Metereta.

¿Que debemos hacer frente a un niño con diarrea?

Primerísimo y principal, consultar con el pediatra. Luego, suspender la leche, azúcares, pan y galletitas fundamentalmente. La única leche que no se suspende es la leche materna.

En general, una buena hidratación es suficiente para mejorar al niño. Sin miedo debemos dar toda la cantidad posible de líquidos permitidos, pero en forma fraccionada para no agregar vómitos. Comencemos con agua mineral o alguna gaseosa tipo tónica, bien batida y helada. Sí, ya sé: ¿Y la garganta? ¿Y el resfrío? - saltará doña Rosita. Querida amiga, el chico tiene mal su aparato digestivo, nada tiene que ver con la parte respiratoria. Los líquidos no pasan por laringe ni pulmones, van a la pancita, con fríos evitará los vómitos y será muy bien tolerada. ¡No os desesperéis!

El "tecito", tan amado por algunos (té negro, no yuyos), suele ser vomitivo; no lo aconsejo mucho, salvo que al chico le guste y lo acepte con edulcorante. Puede usarse también la vieja receta de agua de arroz de la abuela, siempre con edulcorante.

Si comienza a tolerar líquidos, una dieta que da resultado los primeros días es: manzana rallada - gelatina - polenta fideos y arroz recocidos en caldo para darle gusto, ya que no podemos poner manteca, ni aceite, ni margarina, sólo agregar queso rallado, caldo salado y desgrasado, y paremos de contar por unos días.

Cuando mejore, iremos agregando lentamente la dieta habitual del niño, comenzando con carne o pollo asado sin piel, y luego el resto.

Los antidiarreicos no se aconsejan últimamente. El concepto es que el microorganismo que provocó la diarrea debe hacer su curso en el organismo. Y, si yo lo detengo, todos muy contentos pero reaparecerá en pocos días. Seamos pacientes y esperemos la evolución del niño.

Algunos casos, dependiendo del germen que lo provoque, pueden necesitar antibióticos, pero estos siempre debe ser indicados por su médico. La automedicación siempre es muy peligrosa,

¿Cuál es el mayor riesgo de no controlar una diarrea?

Por supuesto, la deshidratación. Si la diarrea no cede con el tratamiento instituido, no esperar, ya que puede deshidratarse y requerir una internación con administración de suero endovenoso. Por esto es tan importante consultar precozmente. 

Conclusión:
Para resumir, diremos: prevenir la diarrea, es una tarea fácil.

· En el período neonatal, la mejor prevención es la leche materna que, recordemos, es la primera vacuna del bebé. Muy difícilmente que un niño se enferme si está siendo amamantado.

· Extremar las medidas de higiene en la preparación de los alimentos, y en la casa.

· Para beber, utilizar siempre agua hervida o mineral.

· Evitar comer verduras crudas, si no están bien lavadas, lo mismo que las frutas.

Y, por último, queridas mamis, recuerden: Nada de buscar "corchitos" para terminar con la diarrea, no son efectivos. Busque a su querido pediatra que la atenderá seguramente con amor y sabiduría.

* Alicia Scialabba de Tschirsch
Es pediatra. Miembro de la Iglesia Bautista 
"Zion" en la ciudad de Leandro N. Alem
Misiones - Argentina
Extraído de El Expositor Bautista, Págs. 10 - 12. Octubre 1999.