Presta atención
Estoy cansada de que me controlen
Por Pastora Alejandra Stamateas
1 Samuel 25
¿Cómo es una persona que necesita control todo el tiempo, pero llega a un punto en que se hartó y ya no quiere que nadie más le diga lo que tiene que hacer?
Cuantas veces escuchamos la frase: -"Mientras vivas bajo este techo, tienes que hacer lo que yo te diga";
-"Mientras seas mi mujer y yo te mantenga, tienes que hacer lo que yo te digo";
-"Yo no puedo vivir sin ti".
Y ésta última es una frase de control muy sutil, ¡Ojo con ella! Porque la mujer cree que él está muy enamorado y lo que tiene es unas ganas tremendas de controlarla.
Todas estas frases implican que una mujer para ser amada, apoyada, tiene que ser poseída, que el otro tiene que tenerla, dominarla, y eres como un objeto para él. "Si vives conmigo y yo te mantengo, tengo todo el derecho de decir qué clase de vida tienes que vivir". Ahí empieza el control y piensas: "Si él me retira su apoyo, o mi mamá me dice que me vaya de casa, qué voy a hacer, adónde voy a vivir". Y entonces, esa persona adquiere el derecho de controlar tu vida.
Cuando accedes a eso, entonces renuncias a tu libertad, a tu independencia, a cambio de seguridad - porque toda persona controladora y toda persona controlada son inseguras - y cuanto más te dejas controlar, más poder le otorgas a esa persona.
Las mujeres inseguras le temen a la independencia porque lo ven como algo peligroso: "¿Cómo voy a arreglarme sola?"; "¿Cómo me voy a mantener?", entonces siguen aceptando la situación de control.
Detrás de toda inseguridad hay miedo y por eso lo que hacemos es repetirnos a nosotras mismas.
"Repetirse a sí misma" es por ejemplo cuando estoy pasando por una situación difícil o tengo que resolver un problema, ¿qué hago?
Trato de ver cómo puedo solucionarlo con la sabiduría adquirida a través de los años.
Trato de buscar atrás en mi vida, alguna actitud que me haya dado algún resultado. Vamos a la adolescencia para ver qué era lo que daba resultados en esa etapa.
Como sigo sin encontrar resultados, busco una actitud anterior a esa etapa, y voy a la infancia a buscar qué conductas eran efectivas: llorar, caprichos, patalear, "hagan algo por mí ya, porque soy chiquita y no puedo". Comenzamos a actuar como si fuéramos "nenas sumisas" buscando que otros nos resuelvan los problemas que no podemos resolver. De esa manera aparece el control: "yo me siento insegura, no tengo respuesta frente a esto, actúo como una nena que necesita de alguien para resolver mi conflicto". De esta manera el otro comienza a ser omnipotente.
"Tengo una deuda" Y el omnipotente dice: "Deja, que yo lo pago" Y te sientes la mujer más feliz del mundo porque te resolvió el problema en dos minutos.
"Tengo problemas con mis hijos, no aguanto más, no sé cómo ponerlos en vereda porque no me obedecen". Y el omnipotente te dice:"Deja que yo lo resuelvo todo".
Y a las mujeres nos encanta que otros resuelvan nuestros problemas. Lamentablemente, nos sometemos al otro para obtener lo que queremos y damos lugar al control. Las mujeres queremos siempre alguien que nos proteja, que nos cuide, un guardaespaldas que esté para cualquier cosa a nuestro lado.
El peligro de ser una mujer protegida por otro es creer que otros saben mejor que yo lo que necesito.
Cuando dejaste tu vida en control de otra persona le estás diciendo: "Tú sabes mejor que yo lo que necesito", pero lamentablemente no lo sabe porque la única que puede saber lo que necesitas eres tu misma porque te conoces.
Tenemos tanta confusión y la necesidad de un guardaespaldas que decimos: "Dejo mi vida en tus manos, decide tu, haz lo que quieras y decide la vida que tengo que empezar a vivir". Así comienza el "síndrome de la mujer dominada". Pero llega un momento en que las mujeres nos cansamos de esa dependencia y ahora te voy a enseñar cómo recuperar la independencia de los que te controlan.
No solamente una pareja controla, puede ser una madre, un hijo, un jefe, una amiga.
Para lograr la independencia cree que vales
La mayor protección para tu vida no viene de afuera sino de adentro tuyo y tiene que ver con el valor que tienes; porque hasta que no creas que tienes valor, siempre vas a estar buscando la protección afuera.
No hay mayor protección que aceptar lo que te mereces porque ahí conoces cuánto vales.
Hablé con una mujer que toda su vida trabajó como secretaria, recibiendo el sueldo de secretaria en una gran empresa durante toda su vida, y un día al jefe se le ocurrió preguntarle qué estudios tenía. Ella contestó que era contadora. Y el jefe le dijo: "¿Por qué nunca me dijiste que eras contadora? Porque te hubiese puesto en otro lugar y no de secretaria con sueldo de secretaria". ¡Ella no sabía el valor que tenía!
¿Tú sabes el valor que tienes? ¿Conoces cuánto vales? ¿Cuánto es tu valor o tu valor es el sueldo que te puso tu jefe o la cuota mensual que te pasa tu marido o tu valor es lo que dicen tus hijos de ti? ¿Conoces cuál es tu patrimonio personal? ¿Cuando haces el debe y el haber, hay más en el debe que en el haber? ¿Conoces en qué eres buena y que no hay otra que se pueda comparar contigo? ¿Cuál es tu don predominante? ¿Cuál es tu patrimonio?
Tienes que conocerlo porque si no lo conoces, siempre vas a ser una mujer controlada por otra persona, que "supuestamente" sabe lo que tienes que valer.
Tienes que describir tus logros como tales, no como casualidades.
"No, es que se me dio por suerte, por casualidad, la pegué justo"; "No, porque hice un cursito"; No, no es un "cursito", estuviste estudiando y fue tu logro.
¿Terminaste la primaria? Es tu logro porque estudiaste.
¿Estás estudiando inglés? Es tu logro.
Tus logros son buenos logros, por eso cuando cuentes lo bueno que tienes, cuéntalo con una carga enorme de autoestima.
"Lo que pasa es que a mí mi marido siempre me denigró, me dijo que era una tarada y por eso a mí me cuesta...".
¡Ya está! No le hagas caso, él te lo dijo porque él logró menos que vos, por eso te tiene que tratar así.
Tus logros háblalos como logros.
Declara: "Mis logros son buenos logros".
Deja de vivir bajo la gloria de los demás; no te presentes hablando de lo que logró tu marido, lo que lograron tus hijos, o de lo buenos que son tus nietos, preséntate con tu propia gloria, la gloria que Dios ha querido compartir con vos, entonces no necesitas tomar la gloria ajena.
No vivas de glorias ajenas, tienes la gloria que Dios te ha dado y que quiso compartir con tu vida y te mereces el respeto de toda persona que pase por tu vida.
Aprende a marcar fronteras
"No seas una tapa de tarta". Tienes que aprender a poner límites porque si no los pones y haces lo que todo el mundo te pide comienzas a estirarte, y llega un momento en el que, para tapar de un lado, se te hace un agujero en el otro. Para rellenar un lugar, te haces un agujero en otra parte de tu vida, ¡no seas una tapa de tarta!
Te empiezan a pedir de acá, de allá, que hagas esto y lo otro, y llega un momento que, como mujer co-dependiente, empiezas a tapar agujeros con todo lo que puedas pero llega un momento que ya no hay manera de sacar masa de donde sea porque la masa está hecha bolsa.
Aprende a trazar límites y para que no te pase eso, te voy a dar una clave que, si la practicas, vas a ser feliz.
1. Levántate cada mañana y proyecta a corto plazo, para ese día
Porque si no tienes un proyecto para ese día, todo el mundo va a ocupar tus horas porque no tienes nada que hacer. Aprende a ponerte proyectos diarios, o a la noche anterior o a la mañana temprano, los escribes y los pones en un lugar visible, para que cuando alguien te diga "me podrías...ir, hacer, ayudar", y tu no quieres, le puedes decir que "no" porque ya tienes un proyecto.
2-Decir un "No" completo
No un "no" a medias, que no te entre miedo; porque si lo dices a medias, titubeando o "más tarde", "mañana", el controlador te lo entiende como un "sí". Así que tienes que aprender a decir un "no" completo, no digas "ni", si no quieres hacer algo di "No".
3-No uses justificaciones
Las mujeres decimos "no" y tenemos que explicar "por qué no". Le das una explicación larga como justificación porque tienes miedo de decir "no". Y el "no" tiene que ser absoluto, completo, no justifiques, no expliques a nadie nada, tienes derecho a decirle "no" a ese controlador, ya que no quieres hacer lo que te está pidiendo que hagas porque no te interesa hacerlo. No justifiques, porque el manipulador aprovecha tu justificación para meterte culpa y para que termines haciendo lo que él quiere.
4. Aprende a soportar las tensiones del "no"
Porque cuando te paras y dices "no" con autoridad, después tienes que aguantar sin soltar una palabra. Vas a tener que seguir delante de esa persona mirándole a los ojos, y por dentro te van a venir ganas de explicarle. Di "no" y sigue mirándola a la cara con una sonrisa. Sostén ese "no". Aguanta la tensión que se produce después del no, porque eso es lo que nos pasa a las mujeres, no aguantamos la tensión y por eso hablamos.
David estaba en medio del desierto y necesitaba comida para él y sus hombres, entonces va a pedírselo a Nabal, que era un hombre rico que estaba casado con Abigail que era una mujer hermosa y muy inteligente.
Y cuando los siervos de David le van a pedir a Nabal, éste se niega a desperdiciar sus riquezas en ellos.
Uno de los sirvientes de Nabal buscó a Abigail, para que haga algo. Y ella no perdió tiempo y de inmediato le envió alimentos y provisiones, pidiendo a David que no los atacara. Al regresar vio a su marido totalmente borracho y no le habló.
Nabal significa estúpido y ella le dijo a David no vayas a matar a un estúpido porque él lo es, tal cual su nombre lo indica. Al otro día ella le contó a Nabal que por su actitud necia, estúpida, casi los mataban a todos.
Dos cosas me impactaron de esta historia:
1. El macho protector
Abigail creía que estaba casada con un macho protector porque era millonario, porque era el tipo malo, tosco, bruto. El típico macho protector termina siendo protegido por una mujer. Cuando Abigail le cuenta lo sucedido a Nabal y lo que le iba a pasar, le dio un paro cardíaco, quedó duro y a los diez días le dio otro paro cardíaco y se murió como lo que era: una piedra, un tipo duro; no pudo soportar, ni resistir, que una mujer fuera su protectora.
Esta historia nos habla de que está llegando el día de la oportunidad.
Dios te va a dar la oportunidad para que esa mujer inteligente que está dentro de ti salga, hasta ahora no tuvo tiempo de salir a la luz. Hasta ahora tú creías que para ser una mujer digna tenías que tener a alguien que te protegiera, porque si no "vaya a saber qué se pensaba de ti", pero Dios está levantando un tiempo en que te va a traer la oportunidad de salir a la luz y de demostrar la inteligencia que hay en tu interior, que no necesitas que alguien tome decisiones por vos, porque tienes la capacidad dada por el Espíritu Santo, para tomar las mejores decisiones de tu vida. Dios te está dando el tiempo de la oportunidad para que aprendas a tomar tus propias decisiones, que te levantes con poder y que no seas nunca más una mujer controlada por nadie.
2-Dios está buscando, en este tiempo, mujeres que se atrevan a tomar cartas en el asunto
Hemos recorrido montones de iglesias donde había pastores en pecado, enfermos, debilitados, sin fuerzas, y la esposa nunca había hecho nada. Y de pronto Dios le da una palabra a la pastora y ella, que creía que nunca podría llevar adelante una congregación, comienza a ser levantada, porque es el tiempo en que Dios está llamando a mujeres que quieran tomar cartas en el asunto. Que digan: "Hasta ahora esto no funcionó". ¿Te atreves a pararte tú en su lugar, a hacer lo que por mucho tiempo no te atreviste?
Dios te dice: "Sal de la seudo-protección humana". No te tienen que proteger porque Dios es tu protector, es tu escudo, Él es tu sombra a tu mano derecha.
No necesitas la seudo-protección humana:
? "¿Si yo no te doy plata cómo te vas a mantener?" Dios es el que te mantiene.
? "¿Si yo no te hago entrar ahí con mis influencias, quién te va a hacer entrar?" Dios lo va a hacer, porque Dios es mi escudo y viene con premio para mi vida.
Dios te está preparando un cambio de posición
No vas a tener temor a los cambios.
Dice que cuando David se enteró que Nabal había muerto, dijo "Gracias Señor, porque lo hiciste tu, y yo no tuve que hacer nada". Y mandó a los siervos a buscar a Abigail porque era hermosa e inteligente.
Y ella dijo: "¿Cómo no voy a aceptar? Podré ser su sierva.
Dios te está preparando para ponerte en un nuevo lugar, para posicionarte en un lugar distinto, pero para eso tienes que aprender a dejar de depender de lo que los demás quieran decirte. Deja de depender de la opinión de los demás. Levántate como una mujer independiente.
El Espíritu Santo te dirá: "Piensa algo". Haz que la inteligencia del Espíritu Santo emerja de tu vida, la sabiduría divina comience a surgir de tu vida. No necesitas andar preguntando a cada rato -cuando tomes una decisión- a esa persona que siempre te estuvo sometiendo, qué es lo que tienes que decidir, porque tienes autoridad para tomar buenas decisiones.
Y cuando te atrevas a tomar buenas decisiones, empezando con las cosas más pequeñas hasta las cosas más grandes, Dios te va a tomar y te va a cambiar de posición y de una mujer que no servía para nada, te vas a transformar en una heredera de todas las cosas. En una mujer valiente, sabia, inteligente, que no necesita someterse a nadie y que tampoco necesita someter a nadie.
Profetizo:
Dios va a anular el decreto de control que el enemigo soltó sobre tu vida.
Va a anular ese decreto de que las mujeres teníamos que ser controladas por alguien, porque si no, no sabíamos adónde íbamos. Toma este regalo.
Abigail preguntó "¿David se quiere casar conmigo y yo tengo que ir donde está David?
Ella dijo: " Voy a ir donde nunca he estado para crear algo que nunca tuve"
Hay cosas que todavía no tienes y si continúas en la misma posición nunca las vas a tener, tienes que ir a un nuevo lugar para que comiences a crear lo que nunca tuviste, a estar donde nunca estuviste y a hacer lo que nunca hiciste.
Dios quiere llevarte a un nuevo lugar mujer, pero te está enseñando, nos está formando, a no tener que ser controlada por nadie sino solamente por el Espíritu Santo de Dios, que no está fuera de tu vida, está dentro de ti.
Asume el riesgo de estar viva, aprende a tomar decisiones y hacerte cargo de esas decisiones.
¡Estás viva! Y no hay una segunda oportunidad para vivir en esta tierra, aprovéchala y dale la gloria a Dios.
Levanta manos en libertad, manos sin ataduras, brazos libres, mentes libres para tomar buenas decisiones.
Tu vida es un camino que nunca más va a ser recorrido por segunda vez, por eso vale la pena vivirlo al modo de Dios, no al modo de las otras personas.
Hay mujeres que necesitan brindar, salirse de coberturas dañinas que las están lastimando, que las están haciendo funcionar mal, que no las dejan sacar su potencial. ¡Es tiempo de que lo hagas, mujer!
Tal vez no lo tengas que hacer físicamente porque eso viene de adentro, puedes estar con una persona controladora pero que no te controle. Porque aprendiste a tomar tus propias decisiones y te diste cuenta de que tu vida está solamente bajo la sombra de Dios y de nadie más y de que no vives de glorias ajenas sino de la gloria que Dios quiso compartir con vos.
Pastora Alejandra Stamateas
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