Impóngase al televisor
10 consejos prácticos y fáciles de llevar a cabo para las madres a la hora de quitar al televisor el señorío en el hogar.
Se basan en los criterios propuestos por el Centro de Medios y Valores de Los Angeles, California, Estados Unidos.
1) Poner límite a la cantidad de televisión n que ve la familia.
En el caso de los padres, hay que tener la voluntad de poner límite al consumo propio y no sólo al de los hijos.
2) Planificar lo que se ve. No usar el control remoto sin rumbo hasta que, por fin, algo atrape la atención de nuestros ojos.
Consultar antes la programación y buscar aquellos programas que realmente merezcan la pena ser vistos.
3) Decidir, como familia, qué programas se verán cada semana.
No sin antes discutir los criterios para seleccionar los programas.
4) Aprovechar las alternativas.
Sobre todo los programas culturales o educativos. Buscar programas (y videos) que ofrezcan algo distinto a lo que por lo general aparece en la televisión: relatos donde la paz triunfa sobre la violencia y los valores sobre "el todo vale", donde las personas rechazan la lógica del dinero o del poder, etc.
5) Mirar la televisión juntos.
Encender el televisor no tiene por qué significar que se acabe el diálogo familiar. Lo que se ve puede servir como estímulo para conversaciones sobre los valores y la ética que hay detrás de cada audición.
6) No sermonear.
Los argumentos o personajes de la TV pueden usarse para iniciar un diálogo acerca de lo que verdaderamente importe a la familia u otros temas candentes.
7) Ampliar conocimientos.
Hay libros y revistas y otras ayudas para no quedarse sólo en lo que se ve. Se puede aprovechar el interés que suscita un documental sobre animales para completarlo con la lectura de una revista especializada en el tema o con una visita familiar al zoológico.
8) Hablar al televisor.
Protestar cuando refleje sexismo, racismo, perjuicios contra ancianos o minusválidos... cualquier tipo de discriminación o manipulación. También podemos dar las gracias a la tele cuando nos ofrece imágenes y personajes positivos, útiles, bellos, buenos o ejemplares.
9) Mirada activa.
No tener pereza, por ejemplo, para levantarse y consultar el atlas si en los informativos se habla de un país que no sabemos donde está, o consultar el diccionario si dicen alguna palabra rara.
10) Ser positivos.
Intentar ver aquello positivo que la televisión aporta a nuestra comprensión del mundo. Los adultos no llegarán muy lejos si lo único que hacen es quejarse de la telebasura y si los padres gritan a los hijos mientras ven su programa favorito. Si los hijos son capaces de elegir algo, hay que reconocer su iniciativa; y si a los padres no les gusta, comentar por qué. De igual modo, hay que alabar la elección de algún programa que consideramos bueno.
Como podemos apreciar, son diez puntos que, si los padres se lo proponen, pueden ser de mucha utilidad. ¡Pero atención! Ellos serán los primeros en tener que regular concienzudamente sus propios horarios de TV.
rubenflores@encuentroconcristo.com.ar