Un hábito que trae desgracia
La mentira 2
Por Rubén O. Flores
Interesadas, piadosas o liberadoras, Las mentiras de los chicos aparecen con distintas significación. En todas las etapas de su desarrollo y provocan irritación, desencanto y hasta reacciones inesperadas en los adultos. Interpretar por qué los mienten los chicos es comenzar a encontrar el modo de desarmar este recurso.
Cuando la mamá de Sofía le dijo que las chicas volverían de la fiesta en taxi, Maria, desconcertada. Preguntó "¿de qué fiesta?" Julia, su hija de 13 años, se quedaba a dormir en lo de Sofi y eso no incluía ninguna salida. Aunque el baile estaba programado desde tiempo antes, la estrategia de Julia fue ser "sorprendida" por una repentina invitación, llamar a casa y titubear un casi obligado: "¿puedo ir?".El primer impulso de María fue ir a buscarla. Después decidió escuchar sus razones y continuar la charla al día siguiente.
El recurso de mentir tiene diferentes motivaciones que varían de acuerdo con la edad de los chicos: desde el temor a un "no" que no admita discusión hasta la preservación de la intimidad; desde confundir la fantasía con la realidad - un límite impreciso en los niños más pequeños - hasta la necesidad de alardear o de evitar un castigo. Y aunque engañar no es dominio exclusivo de los infantes, frente a las mentiras, muchos padres suelen experimentar sorpresa, enojo y decepción, aun cuando los especialistas aseguren que hay que ser inteligentes para convertir un cero en un ocho.
Si bien se trata de una conducta reprobable desde el punto de vista moral, la realidad muestra demasiadas mentirás: Publicidades engañosas, promesas de campañas incumplidas, evasión de impuestos y comportamientos desleales. En ese contexto,¿cómo enseñar a los chicos el valor de la verdad y el concepto de confianza?
QUÉ HACER FRENTE A LAS MENTIRAS
-No se debe castigar a un preescolar por mentir. En lugar de esto, se debe aprovechar la oportunidad para hablar de la honestidad y enseñarle que decir mentiras es malo.
-Los padres deben establecer reglas claras acerca de cómo castigarán la mentira, y sostenerlas.
-El castigo por mentir debe ser distinto del castigo por "portarse mal"
-Uno puede mostrarse decepcionado, pero sin proyectar la idea de que los chicos mienten son malos.
-No se debe avergonzar al niño frente a otras personas. Las reprimendas deben hacerse en el contexto apropiado(en la intimidad familiar).
-Hay que asegurarse de que el chico no obtenga el beneficio que buscaba al mentir.
VALOR
DE LA VERDAD
Las que siguen son algunas reflexiones que invitan a construí r vínculos basados en la confianza y que permiten el diálogo honesto entre padres e hijos.
A veces, los papás les mienten a los chicos para no ocasionarles sufrimiento. Ocultar situaciones difíciles les provoca un doble dolor:el de no saber y, después, el de no enterarse de que se lo
Ocultaron.
Cuando a los chicos se les oculta información, se inventan su propia respuesta, con los recursos que tienen. Y muchas veces la fantasía que construyen es más atemorizante
que la verdad.
Los chicos más grandes además de fantasea, buscan respuestas en otros lugares: entre sus pares, en Internet. Esas respuestas pueden no ser adecuadas y generar, además, una sensación de confianza que les impide recurrir a sus padres.
Anticipar situaciones, dejar que cada uno exprese sus sensaciones, abren canales de comunicación. Un ejemplo: si llevamos a vacunar a nuestro hijo, es mejor anticiparle que puede doler y entender que él no quiera ir, que tenga miedo o que se enoje, antes que mentirle diciéndole "no duele"
Es difícil entender las mentiras de la adolescencia, pero un adolescente que creció con pautas sinceras de comunicación, seguramente será capaz de contar que mintió y aceptar corno justo el
Castigo que se le aplique.
LA EDAD DE LAS MENTIRAS
"La mentira es un producto de la inteligencia y del desarrollo y, como todas las manifestaciones del crecimiento, hay que conducirlas porque pueden ser bien o mal utilizadas. Hacer de la mentira un rasgo de personalidad no es natural. Y si esto ocurre, habrá que pensar qué significación puede tener", especifica Graciela Cerrutti, licenciada en psicología de la Universidad Católica Argentina (UCA) y coordinadora del Área de Menores de 5 años de los Consultorios Externos del Servicio de Psicopatología del Hospital de Niños "Ricardo Gutiérrez". Estas significaciones son individuales y, aunque puedan existir razones que se reiteran en muchos chicos, es difícil e inadecuado generalizar.
NIÑOS FABULADORES
El pequeño Francisco, que cursa preescolar, repite el relato de su amigo Pedro: ?Él estuvo en las Pirámides de Egipto y tocó una víbora".
Durante la primera infancia, entre los 2 y hasta los 6 años, aproximadamente, los chicos suelen confundir la realidad con la fantasía. Su mundo interior y el externo no tienen fronteras fijas y pueden otorgarles a sus deseos o sueños categoría de verdad. "Lo que muchas veces se llaman mentiras es el pensamiento fabulador, mágico, omnipotente de los niños chiquitos", explica Cerrutti. Para la especialista, esta conducta no debería alarmar a los padres "porque es una limitación del pensamiento en esa edad y no tiene la connotación del engaño, que es la condición de la mentira".
Cuando Malena, de 3 años, insiste en haberse lavado las manos aunque ni se acercó al chorro de agua, ¿está mintiendo? "Si el adulto dice: a mí parece que no te lavaste las manos... ella va a reconocer fácilmente que no," sugiere la licenciada en psicología Sandra Vorobechik, coordinadora del equipo de niños del Centro de Investigación y Orientación comunitaria "Dr. Arnaldo Rascovsky" de la Argentina de Psicoterapia para Graduados. La psicóloga opina definir a qué se llama "rnentira", diría que una nena de tres año mintió'. Tomo esto como un desafío como no cumplir la orden de la mamá Si pasa inadvertido, la próxima vez no se las lava. Lo saliente es que no tiene ganas de hacer lo que se le pidió."
LAS MENTIRASEN LOS ESCOLARES Alrededor de los 7 u 8 años esperable que las pautas que los padres reiteran desde los primeros años de vida se pongan en funcionamiento. "No solo tienen las normas internalizadas sino que adquieren un criterio de realidad: saben qué esta bien y qué, mal, y tienen capacidades que les permiten distinguir y discriminar una cosa de la otra. A partir de ahí, se puede detectar la intención de mentir como de falta a la norma, a la indicación", de la licenciada Vorobechik.
En esta etapa, los chicos suelen esconder ciertas situaciones de su mundo. "Ocultar no significa transgredir sino comenzar a apartarse del mundo de los adultos. Evitar que se enteren de todo lo que hacen forma parte del crecimiento", explica Cerrutti.
Hasta que un día, deciden no mostrar el cuaderno con una mala nota para que no les prohíban alguna salida o negar que "descabezaron" algún objeto valioso de la casa. Así, inauguran las primeras experiencias mentirosas. "Estas mentiras irritan a los adultos. Pero lo importante es preguntarse si el chico que miente tiene del otro lado un interlocutor dispuesto a escuchar, que no fuerce la mentira por la rigidez con la que escucha o por los límites que pone", agrega la licenciada.
ESTADOS ALTERADOS
"Empezó a gritar y a los dos días se calmó" De este modo describe Imanol cómo reaccionó su mamá cuando se enteró de que él le había mentido. "Si le decía la verdad, no me dejaba ir", argumenta.
Claudia (37), psicóloga, es consciente de que su hija Emilia (8) le ocultó algunas situaciones para evitar su reacción. Creo que lo hizo porque suelo ser estricta con determinados temas, como el cuidado de sus pertenencias o el respeto hacia los demás", explica. "Y a pesar de que no quiero 'sonar enojada', eso trasciende y ella lo percibe".
Hay padres que podrán acompañar, comprender la mentira en su momento evolutivo, en una determinada situación. Pero "también existen quienes se dejan engañar, se asustan demasiado o condenan esos actos desmedidamente", opina Cerrutti.
"Sabía cómo te ibas a poner", fue el argumento que Karina le dio a su mamá, Mónica (48), empleada, cuando al retirar su boletín notó que eran 5 en lugar de 4 las materias que se había llevado. "Yo me puse muy mal ?relata Mónica?. Nunca me había mentido, me sentí defraudada."
Aun sin entrar en discusiones filosóficas, los valores y la ética que cada familia sostenga condicionarán las reacciones: "Un papá muy mentiroso ?especifica Vorobechik? por ahí está orgulloso de que su hijo le haga trampa a la maestra.
María (44) es mamá de Julia (13) y ama de casa. "Yo no creo en la verdad absoluta ?afirma?. No es verdad que uno nunca le miente a nadie. Y hasta me parece necesario que los chicos mientan para decir éste es mi mundo, no lo comparto con vos."
ADOLESCENTES: MENTIRAS LIBERADORAS Las puertas cerradas de las habitaciones indican que los hijos llegaron a la adolescencia. Con muchas de las mentiras de esta etapa, los chicos intentan proteger su intimidad, probar su independencia o desafiar la autoridad en busca de un límite.
'La adolescencia es un momento de crisis y, como en toda crisis, se exacerban los herramientas con las que se cuenta", explica la psicóloga Cerrutti. "Si un chico, desde pequeño, se acostumbró a rellenar con fantasías lo que sentía que en realidad no tenía y se fue relacionando con el medio diciendo una cosa por otra, cuando sea adolescente, ése va a ser su mecanismo más fuerte."
Hay clásicos que se mantienen a través de generaciones, como mentir en las notas, en las salidas o en los encuentros con chicos del sexo opuesto.
Para Federico (18), ocultar es una manera de ganar tiempo, aunque aclara que después termina diciendo la verdad. Enojo, discusión y sermón son las fotos que dan cuenta de la reacción de sus padres cuando miente en las salidas. "¿Y con las chicas...? Sí, miento. En un boliche, con el chamuyo, alguna les mando..."resume
A veces, las mentiras se relacionan con actitudes invasivas de los padres La inseguridad ?que, sin duda, todos sentimos? puede proporcionar una buena excusa para controlar y avanzar sobre el mundo de los chicos. Con padres y madres que todo lo quieren saber, quizá no se aprendió otra manera de preservar la intimidad, y la mentira es la única forma de parar la arremetida del adulto", reflexiona Cerruti.
MODELO PARA ARMAR
"Decile que no estoy",No, no tengo plata", "No le digas a papá" son mentiras de los adultos, quizá pequeñas, pero que transmiten un modo de comportamiento que los chicos copian.
"A veces, las mentiras son una pauta cultural o familiar que los niños adquieren como mecanismo y, de acuerdo con la edad y la capacidad que tengan, vuelven como mentiras groseras " advierte Cerrutti.
Es probable que, frente a grandes engaños, los padres se defiendan: "Es jamás lo pudo haber copiado de mí"Al respecto, Cerrutti dice: "Si uno empieza a revisar, aun en pequeñeces, estamos transmitimos esa conducta que nosotros debemos haber recibido igual. No vivimos precisamente en un país donde no se miente"
MENTIRAS QUE PREOCUPAN
Las mentiras pueden aparecer en forma aislada, en distintas etapas
de la vida de los chicos, y por diversas razones, pero se convierten
en preocupantes para los padres cuando:
E se vuelven una pauta repetida;
E no son acordes con la etapa evolutiva de los chicos;
E persisten en el tiempo y se tranforman en una manera de ser, en un modo de comunicarse, y
E afectan el desempeño social y complican el desarrollo individual de los chicos.
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