Lo que puedes hacer
Por Patricia Biglia
* Los últimos quince minutos (media hora) del día. Cuando ya el hogar se aquieta es posible compartir un momento de lectura bíblica o de un buen libro que trate problemas propios de la edad (en el caso de jovencitos). Hay excelente material en las librerías cristianas, desde libros con profusas ilustraciones, aptos para los más pequeños, hasta historias que desarrollan temas y/o principios cristianos para niños más crecidos. También hay publicaciones mensuales que desarrollan un tema por mes y traen actividades y sugerencias para ampliar o afirmar los conceptos en familia. Un joven, hoy padre de familia, me contó acerca de cómo su madre se tomaba los primeros minutos de cada día para tener un tiempo devocional con cada uno de sus tres hijos cuán bueno eso había sido para su salud espiritual y la de sus hermanos.
* Una mamá lo encontró a partir del momento en que se sentó a leer con su hija adolescente unas revistas que tenían que ver con el grupo musical, no cristiano, que ella admiraba. Aprendió la melodía de alguna de las canciones. Cuando la hija la escuchó tararearlas, un día mientras hacía sus quehaceres domésticos, se abrió la puerta para una charla productiva
* Otros papás encontraron un punto de contacto con sus pequeños a partir de una competencia de videojuegos casera (fue necesario estar dispuestos a soportar la asombrosa habilidad que habían desarrollado los pequeñines y aprender a ser buenos perdedores). En uno de los casos todo comenzó en una situación de dependencia del padre que le pidió a su hija que le enseñara el juego, luego fue competencia y luego fue posible que el padre le enseñara algunas habilidades que había aprendido. En todos los casos estimuló la voluntad de comunicarse.
* Un buen video cristiano puede ayudarnos a abordar temas difíciles de explicar con palabras (hay muy buenos a la venta y en alquiler). Una salida al aire libre. Un paseo a la plaza. Toda ocasión que brinde la posibilidad de estar a solas con nuestros hijos y, haciendo algo que les guste a ellos (con frecuencia les hacemos partícipes de las cosas que nos gustan y nos alegramos de las otras), puede ser la ocasión para hacerles observar el mundo que les rodea y para hablarles (o mostrarles) acerca del Dios verdadero y de los verdaderos valores de la vida.
* Créditos Bibliográficos
· Patricia Biglia. Tomado de “Quehacer Femenino” Año XL Nº 148, pág. 8. Julio a Septiembre de 1999.
· Editado por COMMEBA República Argentina.